Recordando a mis crush

PUEDE ALGUIEN PELLIZCARME ¿POR FAVOR? (EDITADO)

Si hace un año me hubiesen dicho que un chico que me gustaba y del que estaría cayendo enamorada poco a poco me invitaría a salir dos veces, no lo habría creído.

Pero estaba sucediendo, así, como si nada.  Y Todo estaba yendo viento en popa.

“Cuando tú quieras”—Traté de sonar neutra, pero era obvio que había fallado, en fin, pulsé el botón de enviar y al instante me llegó una respuesta.

Este chico realmente me agradaba, tal vez parecía demasiado perfecto, pero no estaba interesada en una relación tóxica de libro, ya saben de esos “bad guys” que son súper malotes al principio y “disque” cambian por la protagonista

“¿Entonces, nos vemos el miércoles?”—Aparte de esa pregunta puso a un lado un emoji de carita sorprendida.

No sabía qué decir, excepto dar un saltito de emoción agarrando mi celular dándole un beso a la pantalla.

Yo misma me di cuenta de lo patético que fue eso, después de ver la cara de Daria.

Ella estaba acostumbrada a mis reacciones, hábitos, etcétera.

—¿Y? —Dijo Daria abriendo los ojos en espera de mi respuesta.

—Pues me invitó a salir de nuevo… —Respondí tímidamente levantando las cejas y mordiéndome el labio inferior.

—Mmm… veamos…lindo, caballeroso y directo… ¿Hay algo que éste chico no haga?, ¡¿Acaso vuela o algo así?!—Daria comentó levantando las manos en el aire y haciendo un gesto de no entender nada.

—Pues…—Dije poniendo cara de recodar algo.

—Es piloto, ¿lo olvidaste? —Le dije riendo y golpeándola con el hombro.

—Bastardo—Respondió Daria entrecerrando los ojos y frunciendo los labios.

Yo respondí a su comentario sacándole la lengua.

Reímos al unísono. Ya era hora de regresar a clases, lamentablemente me tocaba estar sola en las últimas tres clases que faltaban del día.

Llegué a casa, miré el reloj. Eran las 7 de la noche, pero para mi cuerpo y mi querido cerebro agotados parecían las once de la noche.

Me puse el pijama —Sí, como sueles hacer cuando no esperas visitas, me encantaba andar con ropa cómoda en mi casa.

Comí algo rápido, estudié un poco. Y más o menos a eso de las diez de la noche me rendí ante los brazos de Morfeo, para —Como dice mi papá—“Dormir como un lirón”.

Recién pude entender esa referencia, cuando en la escuela nos enseñaron sobre hibernación y nos mostraron a ese pequeño roedor de ojos grandes.

Martes 8:00 am…

Escuché el timbre que tenía como despertador en mi celular —“Luna nueva”, de Carlos Vives.

Muchos dicen que cuando pones una canción como despertador la terminas odiando, pero no era el caso conmigo, esta canción irradiaba alegría, y buenas vibras.

Tal vez y más adelante la cambiaría, pero por ahora era una de mis favoritas.

Hoy las clases empezaban a las 9 de la mañana así que tenía bastante tiempo para poder asearme y vestirme decentemente.

Las clases pasaron de un modo muy rápido—Por lo cual estaba agradecida.

Legué a mi casa, eran las 6 de la tarde. Me conecté a internet

Cuando mi teléfono emitió el sonido de que un mensaje había llegado.

Tomé el aparato y el momento en que desbloqué la pantalla mi respiración se detuvo, mi corazón dio un salto y luego se arrugó como una pasa.

Con las manos temblorosas abrí el chat…

Era Paco…

Su mensaje decía:

“Hola, hace tiempo que no sé de ti… ¿Cómo te va?

En serio que este chico estaba mal de la cabeza…

“Pues, estoy bien… Gracias por preocuparte” —Contesté de mala gana

“No hay por qué…”

Realmente, quería matarlo. Para qué me había hablado si me iba a contestar con lo que podían considerase monosílabos.

“Amm… ¿De casualidad estás incómodo al hablarme o algo así?”—Le solté de inmediato

“Para nada, sólo que… Sabes que nunca comienzo una conversación y quería que supieras que realmente quiero que todo sea como antes, que volvamos a reír y hablemos de estupideces… Pero creo que es demasiado pedir”

Y de inmediato se desconectó.



Magic_girl

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En el texto hay: chicklit, crush, primer amor

Editado: 14.06.2020

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