Recordando a mis crush

TERCER STRIKE...¿ESTÁS FUERA?

No podía evitar estar sonriendo las 24 horas del día—Sí, incluso cuando estaba durmiendo—Porque de veras, me encantaba este chico.

Algunas veces llegaba a pensar que no éramos compatibles—No puedo mentir al respecto—Ya que teníamos puntos diferentes de vista y él era demasiado callado en algunas ocasiones.

Una vez le dije: —O…key, estoy hablando demasiado, creo que te aburriré.

—Me gusta escucharte—Fue lo único que dijo al respecto, sonriendo de lado.

Y luego todas mis dudas se disipaban.

Pasaron tres días y recibí un mensaje de texto, era de Jamie.

“¿Lista para la tercera ronda?” y un emoticón de carita sonriente.

No pude evitar notar la picardía oculta en este mensaje, pero decidí hacerme a la boba y le contesté:

“¿Acaso estamos en una competencia?”

A lo que él contestó: “Oh, sí señorita y por cierto vas perdiendo”

“¿Y qué puedo hacer para ganar?”—Contesté el mensaje sonriendo, mordiendo mi labio inferior.

“Aceptar salir conmigo hoy, ¿Te parece?, al menos con eso estaremos parejos”

Miré la pantalla de mi celular sonriendo como una idiota, tal vez SÍ ERA UNA IDIOTA y aún no me había dado cuenta.

Una idiota disfrutando de una historia que tal vez iba a terminar.

Contesté temblando “A qué hora nos vemos”

Viernes: 18:00 pm…

Estaba a punto de explotar. No sabía qué ponerme y Jamie llegaría en 30 minutos.

Después de desperdiciar minutos valiosos, decidí usar una blusa lavanda y unos pantalones azules que llegaban a mi cintura. No me gustaba llevar el pelo suelto—De hecho, casi nunca lo hacía

—Pero soltaba mis rizos sólo cuando había una ocasión especial—O cuando iba a ver a alguien especial.

Como era de esperarse, me llegó un mensaje de Jamie. Ya estaba esperando en la puerta.

Él estaba ahí, en frente de su coche apoyando sus caderas contra la puerta, con las piernas cruzadas.

—Ahora puede que estemos parejos señorita—Dijo sonriendo y levantándose de su pose para abrirme la puerta del pasajero.

—De ninguna manera, apuesto que sigo ganando, sólo que tú manejas el marcador a tu conveniencia— Le respondí cruzando los brazos, simulando estar molesta mientras entraba al auto.

Él sólo negó con la cabeza dedicándome una sonrisa.

 

Mientras conducíamos sonaba de fondo Alejandro Sanz—Un artista que me había acompañado en los momentos más cursis de mi vida, y creo que a todos en alguna ocasión.

No pude evitar cantar el coro de la canción: “Amiga mía, princesa de un cuento infinito”—Obviamente con mi voz “Súper afinada” —Nótese el sarcasmo por favor.

—¿Qué piensas de la amistad entre un hombre y una mujer? —Soltó de repente mientras sonreía de lado.

—Mmm… Pienso que es incluso más bonita y leal que la amistad entre sólo hombres o sólo mujeres —Le dije y luego bajé la cabeza sonriendo… Había recordado que yo tenía un amigo en quién confiar.

Él soltó una carcajada corta, y luego se detuvo por mi mirada sorprendida.

—Lo siento—Dijo explicándose.

—Yo no creo que pueda haber amistad entre un hombre y una mujer.

—¿Por qué? — Le dije frunciendo el ceño y algo molesta también.

—Es como decimos con mis amigos: “No puedes tener amigas mujeres, porque es como tener un pollo”

—¿Un pollo? — Dije enarcando una ceja y haciendo un gesto de desacuerdo-

—Síp, algún día te la vas a querer comer— Dijo sonriendo de manera pícara.

No pude evitar reírme mucho.

—Oh!, ahora entiendo la canción de Sanz— Dije casqueando los dedos.

Después de conducir como unos minutos llegamos a un lugar hermoso.

Aparcó su auto en una especie de colina donde se podía ver toda la ciudad. Todas las luces de la ciudad formaban destellos de todos los colores formando un espectáculo fascinante.

—Wooow, ¡qué belleza! —Dije abriendo mucho los ojos mientras miraba todo alrededor.

—Sí, realmente lo es—Respondió agarrando un mechón de mi cabello para ponerlo detrás de mi oído. —¿A alguien le suena a cliché?, ¡pues lo es!, pero debemos admitir que las mujeres vivimos por esos clichés.

Salió del coche y acostó en el capó, luego se sentó para mirar hacia atrás y me hizo una señal para que lo siguiera.

Estuvimos una hora ahí, acostados, riendo y viendo las estrellas

En mi mente sabía que éramos muy diferentes —No me cansaba de repetírmelo— Pero a la vez sentía que necesitaba de él, porque se había convertido en alguien —que tal vez no curó por completo mis heridas, —Pero, al menos sabía cómo dejarme anestesiada para que pudiera seguir adelante.



Magic_girl

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En el texto hay: chicklit, crush, primer amor

Editado: 14.06.2020

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