Recuerdos En Estrellas

Te Odio

Ya a las seis treinta de la mañana todos los invitados se estaban dispersando en dirección a la salida. Se podía decir que Leila estaba algo mareada por causa del alcohol, no debía beber tanto sabiendo que su mayor enemigo estaba en la casa; pero la necesidad de olvidar sus penas en la bebida fueron mucho más grandes que su sentido común de la seguridad hacía su persona. Miró de nuevo la copa de “Bebida especial” que le preparó la mamá de Geanin y gruñó.

La fiesta no fue un total desastre, fue divertido bailar, tomarse fotos y celebrar con sus compañeros y amigos. Ya se había cambiado un total de tres veces, el primero mientras usaba el vestido color pastel que usó al inicio. El segundo, un vestido fucsia adherido a su cuerpo que su tía empeñó en que debía usar. Y por último su ropa casual con un toque deportivo que dejaba al descubierto su abdomen. Algo que no le agradó a su abuela cuando la vio, pero le importaba un comino la opinión de Margaret en estos momentos.

– No deberías seguir bebiendo – murmura Geanin preocupada sentándose frente a ella. Alejó la copa consiguiendo un gruñido de Leila y negó con la cabeza – Estarás ebria en menos de unos minutos. Tú madre no está contenta con lo que hiciste tampoco, evita problemas, Leila.

– Me importa un rábano – se quejó Leila apretando los puños – No debió invitar a esas… miieerdasss.

Luego de recibir la mejor llamada que pudo imaginar, se topó con la sorpresa de verle el rostro a Donald, Margaret y Draco. Bailó el vals con su padre con renuencia, luego procedió a bailar con sus amigos cercanos para pasar un mejor momento, en un momento tuvo que bailar con Draco. Lo cual fue sumamente incomodo mientras sentía sus manos en su cintura, la mirada penetrante de él no soltaba la suya. Mientras él la miraba, ella solo pensaba en la forma de asesinarlo mientras dormía bajo el mismo techo.

– Te ves esplendida con ese vestido – le había dicho Draco mientras bailaban – Tú tía Lara no me agrada, cuando estés conmigo no hablarás con ella.

– Bueno… – sonríe Leila para ocultar la ira que bullía en su interior – Si yo no hablo con ella, tú te castras. Así se soluciona todo ¿no lo crees?

– No estas para imponerme cosas – gruñe apretándole levemente la cintura.

– ¿Por qué no? Estoy obligada a estar contigo desde que te conocí. Por lo menos permíteme estar más cómoda con la vida que me espera.

Leila movió la cabeza con algunas lágrimas y rehuyó del contacto de Geanin como si ella tuviera alguna enfermedad contagiosa o algo por el estilo. Su prima la miró asombrada, Leila no era de las que se pasaban de copas o se comportaba de esta forma frente a las personas. Se mantenía bajo el radar para que no la juzgue su madre y ella pudiera vivir feliz ¿Por qué actuaba así luego de la llegada de su familia de Alemania?

– Ve con Leila – susurró el hermano de Frank a su hija. Geanin buscó verle, pero él apretó su hombro para advertirle que no lo hiciera – No te quiero cerca de Draco, algo me dice que está familia planea algo malo.

– Es nuestra familia – murmura Geanin estremeciéndose un poco – ¿Por qué harían algo malo?

– Por la misma razón por la que Leila actúa extraño – la empuja y gruñe – Vete, ahora.

Geanin buscó a su prima con la mirada, pero ella había desaparecido por las puertas de la casa seguida de Marilin con el ceño fruncido.

 

Sí, Leila había cometido un gran error en la fiesta. El haber estado bailando con Beltrán y haberlo besado en la entrada principal cuando avistó el cabello de Draco. No debía hacerlo para guardarle “respeto” a Margaret, pero la expresión que vio en su rostro no la cambiaría por nada. Esa mujer pensó que la había destrozado con esos pequeños lapsos de tiempo oscuros mientras vivían en su casa, quería destrozarla, pero lo único que logró fue fortalecer su coraje y determinación.

– Ahora mismo me vas a explicar porque hiciste eso – rugió su madre tomándola del brazo para detenerla en la sala desolada de la casa. Leila la miró con el ceño fruncido – ¿En qué estabas pensando? Tu abuela miró todo, tu primo se decepcionó de ti ¿Por qué quieres dejarnos en vergüenza frente a todos?

Leila buscó alguna señal de su familia alemana, pero solo se encontraban su madre y ella en la sala. Miró a la mujer a los ojos y suspiró ¿Estaba dispuesta a revelar su más oscuro secreto? Era cierto que cuando tenía ocho juró no decir nada para no lastimar a nadie, pero no podía soportar mucho más el voto de silencio. En algún momento podría consumirla y de ella no quedaría nada ¿Será su madre lo suficientemente confiable para decirle las palabras que recibió de Draco hace siete años?



Laczuly0711

Editado: 18.02.2019

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