Recuerdos En Estrellas

Recuerdo Traumante

– De todas las cosas que pudiste hacer, la que menos me imaginé fue que permitieras que a Leila la comprometieran con ese sujeto – dice Frank – Draco es un hombre de más de veinte años y nuestra hija es una adolescente ¿en qué estabas pesando?

– Cuando Margaret me habló del compromiso dijo que era para que Leila pudiera reclamar la herencia en el testamento de su abuelo – responde Marilin con la mirada gacha – Dijo que era una cláusula que había impuesto tu padre, pero yo jamás pensé que ellos le habían hecho esas cosas.

– Si el compromiso era una de las clausulas, no le hubieras tomado importancia – gruñó el hombre halando levemente su cabello por la frustración – Nosotros no estamos muriendo de hambre como para necesitar del dinero de esas personas ¡Por Dios! ¡Margaret ni siquiera es mi madre!

El hombre se levantó del asiento molesto. Caminaba de un lado a otro en el pasillo, su ropa tenía leves motas de sangre a las que no le daba mucha importancia mientras pensaba en lo que se venía para ellos. Miró por un momento a su esposa y resoplo sonoramente negando con la cabeza. Si le afirmaba que esas personas la habían amenazado comprendía el porqué de su miedo, pero ella no recibió amenazas de ningún tipo. Y aun así dejó que intentaran casar a su hija con un hombre de la edad de Richmond.

– Espero que estés enterada que si Leila no sale de esto nuestro matrimonio se acaba. Me importa una mierda lo que tenga que hacer, pero me divorciaré de ti – dice Frank apretando los puños levemente. La mira por un momento y suspira – La verdad es que te veo y no te reconozco. No veo en ti a la mujer de la que me enamoré y con la que quise crear una familia. Supongo que me enamoré solamente de una absurda ilusión.

Cuando Marilin rompió a llorar negando con su cabeza el doctor se había detenido frente a ellos con el ceño fruncido. Su presencia y la de las doctoras a su espalda no presagiaban nada bueno.

– ¿Familiares de Leila Schneider? – Pregunta el hombre de la bata mirando a todos los presentes en la sala de espera.

– Yo soy su padre – contesta Frank con el ceño fruncido – ¿Qué le ocurre a mi hija?

– La policía acaba de hacer los procesos pertinentes – anuncia Richmond entrando a la sala con la placa de policía colgando en su pecho – Leila ha sido encontrada como inocente del incidente con Draco Hoffman. Se declaró que actuó en defensa propia y no recibirá ningún castigo por lo ocurrido. Por el momento debe permanecer en el hospital para tratar sus diferentes lesiones.

Frank y Marilin sabían que Leila no era nada inocente en la muerte del chico Hoffman. Ella había accionado el arma cuando el sujeto estaba en su momento más vulnerable. Sus dedos no temblaron cuando apuntó a su cabeza y le quitó la vida. Estaba decidida a salvar a Isabel, sin importar el costo. Algo que Frank nunca se perdonaría, todo por el simple hecho de haber estado presente en el momento donde ella sacrificó su cuerpo para tener pruebas en contra del hombre que durante tanto tiempo abusó de ella.

– La Srta. Schneider presentó una leve hinchazón en el clítoris por el modo que su cuerpo fue tomado – habló una de las doctoras con el ceño fruncido – Afortunadamente su cuerpo no sufrió un daño irreparable con respecto a su aparato reproductor. Simplemente debe permanecer en reposo mientras se cura de las contusiones y heridas que tiene en su cuerpo.

– Lamentablemente el cerebro de Leila no se salvó del todo en el accidente – explica la otra doctora mostrándoles unas placas. Señala una sección en la misma y suspira – Esta zona es la encargada de almacenar las vivencias de las personas, fue golpeada fuertemente cuando el cuerpo de Leila impactó en el asiento del coche. Tiene un leve caso de pérdida de memoria, no sabemos por cuanto tiempo o si será permanente. Solo debemos esperar a que ella despierte de la anestesia.

Frank asintió murmurando un “gracias” apenas audible. Marilin se dejó caer en los brazos de Richmond llorando sin cesar mientras gritaba que nada de esto podía ser cierto. Era un momento de gran sentimiento para ellos. Primero habían perdido la pista de Isabel, Margaret y Donald desaparecieron con ella en un jet privado cuando escucharon las sirenas de los coches acercarse a ellos. Y segundo, Leila había tenido un accidente con el coche mientras regresaba del aeropuerto donde perdió a su hermana.

Ella no paraba de llorar y gritar durante todo el trayecto, no era una conductora experta. Ninguno le había dicho que no condujera porque era menor. Tampoco que estaba un poco ebria todavía y no vería la vía con claridad. Mucho menos la detuvieron mientras la veían herida. Leila simplemente arrancó el coche y no permitió que nadie más la siguiera. Siendo sus últimas palabras: Es que ya no soy virgen. Que como todo en lo que a ella respecta, era una mentira más.



Laczuly0711

Editado: 18.02.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar