Recuerdos En Estrellas

No La Lastimes

– ¿Dónde está Leila? – pregunta Natalie sobre el ruido de toda la música.

La casa estaba llena de personas, tanto de universitarios como chicos de su curso. No se debía descontrolar tanto, pero la dueña de la casa había desaparecido y los invitados lo vieron como una gran oportunidad. A Natalie le preocupa la seguridad de la casa de su amiga, por eso la está buscando para evitar que sus padres se molesten con ella por todo este desorden que están provocando.

– Dijo que iría a guardar unas cajas en el ático – responde Anthon tomando un vaso de refresco de la barra – Lleva media hora que no baja.

– ¿Por qué no la buscas? – Pregunta Gev con dos bandejas cubiertas de comida para los invitados – Yo estoy un poco ocupado aquí.

– Hola, Chicos – saluda Leila con la cabeza gacha.

Mira la botella de vodka en el mesón y fuerza una sonrisa. Ahora puede ver el alcohol como un buen aliado, después de todo lo que ella creyó una verdad terminó siendo una completa mentira. Tomó un trago directamente de la botella dando un gran fondo para satisfacer sus ganas de ahogar los sentimientos que tiene y sonríe.

– ¡Esta fiesta acaba de iniciar! – Grita Leila mirando a los invitados con una sonrisa.

Un gran grito de júbilo la siguió; ella tomó la botella para sí y salió disparada a bailar en la sala con todos los demás invitados. Lo que ella no sabía es que informantes de Margaret Schneider se había infiltrado y la miraban desde las sombras.

– Algo le pasa – comenta Natalie mirándola bailar con Nolbert y James un reggaetón lento sin importarle que la mirasen sorprendidos.

–  Sí, que me quiere dejar como un idiota – gruñe Anthon dejando el vaso en la mesa.

– ¿Quién de ustedes es Anthon?

Los chicos giraron todos al mismo tiempo ante el tono de voz grueso del encapuchado a su lado. Nathan estaba arriesgando lo último que tenía para ver lo que Leila sabía, pero la chica que se encontraba en esa pista no era la misma chica de la que él se enamoró hace un año. Ese accidente la había cambiado y ahora debía conocerla mejor. Pero era demasiado tarde para otra oportunidad, él acaba de aceptar ser novio de otra chica en Alemania. Solo estaba allí para despedirse de Leila y hablar con Anthon.

– Soy yo – responde el aludido dando un paso al frente con la barbilla en alto – ¿Quién eres tú?

– ¿Podemos hablar afuera?

Nathan mira alrededor encontrándose con los guardias de Margaret y frunce el ceño. Esa mujer solo espera hacer su movimiento y Leila apenas se dará cuenta de ello.

– Si va Anthon, vamos todos – dice Gev mirando al extraño con desconfianza – Todos nosotros somos amigos de Leila.

John G, Natalie y Gev levantaron la barbilla decididos. No permitirían que uno de sus amigos saliera de esa casa con un completo desconocido para hablar de algo sobre otro de sus amigos. Ellos no actuaban de esa forma.

– Entonces hablemos todos – acepta Nathan buscando a Leila con la mirada.

Estaba bailando con otros chicos que alguna vez le oyó hablar. Si no se mueve de ese lugar ella no sufrirá algún ataque. Mira a Patrick encapuchado del otro lado de la habitación y señala con un movimiento de cabeza a los guardias de Margaret para que cuide de Leila. Para su amigo ese viaje era algo completamente absurdo, pero viendo el panorama se dio cuenta que su mejor amigo no estaba completamente equivocado con respecto a la seguridad de la chica.

– Síganme – dice Nathan caminando a las escaleras de la casa.

Conocía la casa por las veces que Leila y él hablaron de su casa en Alemania. Ella le describió cada espacio y escondite con exactitud. Además que él mismo lo había explorado hace unos instantes antes de llegar con los amigos de la chica que está en su corazón.

– Aquí – señala la habitación de Leila y entra.

Ella misma había insonorizado su habitación con periódico, lo hizo como una medida de seguridad para que sus padres no escuchasen sus pesadillas con Draco. Un dato que Nathan descubrió por la revisión exhaustiva que le ordenó hacer a Frank antes de irse por completo de Venezuela hace un año.

Los chicos entraron con el ceño fruncido a la habitación. Natalie conocía el cuarto de Leila como la palma de su mano. Gev siempre subía allí para hablarle de sus chicas o adquisiciones nuevas en su trabajo virtual. Anthon solo había entrado dos veces allí para buscarla y ella estaba dormida. Y John, bueno; él conocía cada parte de la habitación y una parte de los secretos de la misma.



Laczuly0711

Editado: 18.02.2019

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