Recuerdos En Estrellas

Sentimientos no Correspondidos

La mitad de año había pasado ya y todos estaban preocupados por las notas del último período, pero como Leila y las demás no tenían que preocuparse por eso decidieron ir de día de campo a una de las urbanizaciones privadas de su pueblo. Había tenido que discutir un poco con sus padres para lograr obtener su permiso, pero ya estaba con las chicas caminando en su ropa de deporte.

_El día está hermoso – comenta Eloísa mientras dejan sus cosas cerca del parque – ¿Dónde vamos a correr?

"¿Tú corres?" se preguntó Leila mirándola de arriba abajo sorprendida, con o sin ropa de deporte demostraba que no tenía la mejor figura atlética de todas. Movió la cabeza mientras estiraba su cuerpo y sonrío para sí misma mientras miraba el bosque a su alrededor, este lugar daba un poco de paz a quien lo mirará y ella estaba... bien.

_Te envidio, Leila – dice Teresa mientras ambas se estiran en el pasto.

_ ¿Por qué?

No iba a decirle que el abismo que la separaba era inmenso y tampoco ella era una diosa para decir que su diferencia era mucha, simplemente ahora podían ver lo que había cambiado su cuerpo de la primaria a aquí, ya no había uniforme que la camuflara.

_A mí no me quieren crecer, tú por lo menos tienes un bulto allí – dice Teresa mirando su pecho algo plano – Además ni siquiera me he desarrollado.

_Yo tampoco – dice Leila deteniendo su estiramiento y mirando a las casas más allá de ellas.

Al final había una casa que por el aspecto parecía estar abandonada, según había oído antes nadie había entrado allí en años, pero nunca lo creyó, ahora que está aquí con ellas y el viento la golpea tan frío como la piel de un muerto...

_ ¡Leila!

Parpadeo sorprendida al notar que estaba caminando hacia esa casa y al girarse vio que un tramo de unos tres metros la separaba de su grupo de amigas, como llegó allí no sabe, ni siquiera notó que su cuerpo estaba en movimiento, tal vez solo soñaba dormida.

_ ¿No podías esperarnos? – pregunta Eloísa respirando pesadamente por haber corrido para alcanzarla.

_No noté que se habían quedado atrás – responde sonriendo – Lo lamento. Supongo que ya quería empezar.

_Eso no es justo – dice Milena cansada luego de haber corrido un kilómetro con las demás – Yo no soy muy amante a los deportes.

_Duramos una hora para correr todo el trayecto – dice Leila jadeando mientras toma su botella de agua. Deposita todo el líquido de un golpe en su garganta calmando sus ansias y suspira aliviada mirando alrededor con el sudor en su rostro – No fue para nada cansado.

_Tú juegas en la clase de educación física – dice Natalie acostándose en el suelo de grama – Nosotras no.

_Como digas.

Sonríe limpiando el sudor que adhería mechones de cabello en su frente y se sienta junto con las demás calmando su respiración. No es de las chicas más atléticas, pero el hacer mucho ejercicio no la ahoga como a ellas, solo cuando se sobre esfuerza logra ese resulta y sin embargo a los cinco minutos se recupera de inmediato.

Posiblemente sea por la educación que ha recibido, cuando tenía seis fue tres días a una escuela de karate, pero la dejó cuando se mudó de lugar. Su padre es de las personas que previenen las cosas antes que sucedan, razón por la cual la entrena cada día con un movimiento diferente para que ella pueda defenderse de cualquier atacante. Juega futbol con Tavo, Daniel y en algún caso con los chicos de su urbanización. Tal vez sea por eso que no se cansa con tanta facilidad.

_Hoy lo vi – dice Eloísa emocionada mientras comen el aperitivo que cada una trajo – Estaba igual de hermoso que cada día.

Eloísa es de las chicas que se enamora con la mirada, en primaria era de un primo de Teresa, ahora era de un chico de último año que tiene los ojos verdes y un hermano gemelo, Leila lo supo mientras descifraba el lenguaje secreto de Natalie y ella, ahora que todas lo saben ya no es sorpresa para nadie.

"Si dices conocerlo ¿Por qué no vas y le hablas? No le veo el sentido a estar enamorada de él y que ni siquiera te noté en el instituto" piensa Leila mientras come un poco de su chocolate con almendras. Nunca se atrevería a decírselo, entrar en la lengua acusadora de Eloísa es como si entrarás en el infierno de Dante que te canta cada uno de tus pecados. Iniciando con el peor de ellos.

_Son los más guapos del instituto – dice Teresa suspirando – Todos lo ven.

_Yo no lo hago – dice Leila encogiéndose de hombros – No son alguien sobrenatural, son personas normales como nosotras. Hasta donde sé ninguno come gente.

_Eso lo dices porque no has olvidado a Jonathan – dice Eloísa y Natalie a la vez.

Gira los ojos para restarle importancia y suspira recostándose en el césped para mirar al cielo, tal vez no haya olvidado al chico que amo toda la primaria, pero por lo menos no se está interesado en personas que ni han notado que respiran.



Laczuly0711

Editado: 18.02.2019

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