Recuerdos En Estrellas

Segundo Año (Abre los Ojos)

Leila no estaba escuchando absolutamente nada de la clase de castellano mientras observaba la ventana con el brazalete de las lunas y estrellas en su muñeca. Este era un nuevo año que iba por la mitad, un nuevo salón y desgraciadamente…

Los mismos compañeros.

Ya se le hacía costumbre que se perdiera en sus pensamientos mirando al brazalete en sus manos, recordaba esos momentos en la azotea de ese edificio y también recordaba muy bien los ojos brillantes y tiernos de Francis. Pero ella sabía que esto es solo un vistazo de alegría efímera porque a los días Francis viajó a Alemania con su familia de regreso, según Parker él tenía cosas que hacer allí antes de volver. Para los ojos de Leila era: Que escapaba de la crisis que se avecinaba en el país.

– Ahora bien, haremos un cortometraje – dijo el profesor llamando por completo su atención – Se colocaran en grupos de cinco personas, escogerán un tema cualquiera e intentarán interpretar todo como si fueran actores. De esa forma sentirán y comprenderán un poco más lo que son los contextos en las obras.

La literatura podría ser su mundo en los momentos de crisis, pero ahora mismo quería estar en cualquier lugar que no se relacionara con ella, estos últimos días con su madre no habían sido muy buenos y simplemente no quería estar en ningún lugar con nadie. Se sentía más segura aferrándose a la soledad que se cernía por momentos sobre ella.

– Yo estaré contigo – dice John colocándose a su lado con una sonrisa.

Lo común en un nuevo año era conocer nuevas personas, lo cual fue lo que pasó exactamente con Leila cuando puso un pie en la entrada; ya no solo conocía a su grupo antiguo de amigos, ahora conocía a unos que otros chicos agradables que estudiaban con ella y apenas los notaba.

Entre ellos estaba John Guzmán, un chico agradable de cabello y ojos oscuros que fue el primero en hablarle cuando entró a ese salón de clases en medio de los edificios escolares de segundo año. Era un poco pequeño cuando estaba a su lado, pero no iba a negar que el chico fuera amigable.

– Está bien – respondió Leila con media sonrisa.

Luego llegaron Anthon, Carl y Devian.

El primero, un chico un poco alto, cabello castaño claro ondulado, ojos verdes, tez pálida y mirada tímida cuando se encontraba con la mirada de ella, un buen chico la verdad. Carl era completamente un chico común del pueblo, cabello oscuro y ojos marrón claro con la piel bronceada, no era muy atractivo, pero resultaba un buen hablador por momentos. Y por último…

Devian.

Un chico de cabello y ojos castaño claro, de piel pálida bronceada levemente, de la misma altura que ella; y que increíblemente había logrado llamar su atención en el primer trimestre escolar. Hasta que ella se dio cuenta que jamás la miraría como algo más que una compañera y decidió olvidar sus sentimientos en el lugar oscuro donde deberían estar.

– Así que este es nuestro grupo – dice Leila sonriendo – ¿Qué tienen en mente?

Todos comenzaron a mirarse entre sí en busca de un tema cuando Eloísa llegó junto a ellos y la miró con el ceño fruncido.

– ¿Vas a estar con ellos?

– Eso es lo que pienso hacer – dice Leila anodinamente mirando a la pizarra lo que el profesor escribía – ¿Por qué?

Desde que acabó el trimestre pasado las cosas en su grupo de amigas estaban tensas. Decidieron hacer el proyecto de ciencias juntas y ahora se veía que no todo con ese aspecto era bueno. Ella tenía unos pensamientos, Eloísa tenía otros y como el grupo parecía obedecerla en todo ninguna apoyaba a Leila cuando buscaba hablar sobre algo que consideraba conveniente, era un callejón sin salida.

– Pensé que estarías con nosotras – dice Eloísa mostrándose seria, como siempre cuando Leila hacía algo que ella no hacía – ¿Con quién lo vas a hacer?

– Con ellos – señala a los muchachos cohibidos por la presencia de ella y sonríe – Quiero ver que podemos lograr todos juntos.

– Son cuatro hombres y una mujer.

– ¿Qué tiene eso de malo?

– ¿Qué crees que pensará tu madre al respecto?

– Nada – se encoge de hombros y mira al frente – Es solo un trabajo más para la escuela.

Eloísa decidió zanjar el tema por el momento y se retiró con Natalie que la esperaba al otro lado del salón con Tavo y las demás. Tal vez estaba siendo algo cortante con ellas cuando debía hablarles, pero no permitiría que siguieran manipulándola como llevaban haciendo un año y medio entero. En algún momento iba a ocurrir lo que es esperado luego de actuar de esta forma, pero no podía hacer nada cuando el destino lo decidía así.



Laczuly0711

Editado: 18.02.2019

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