Reino de olvido y sombras

9: Sin movimientos

Rachel despertó en una camilla, no podía moverse pues sentía todo el cuerpo adormecido. Sentía un hormigueo en sus extremidades, sorprendentemente no le dolía la cabeza ni se sentía mareada. Miró lo que sus ojos le permitieron ver y aparentemente estaba sola. Hizo un nuevo intento por moverse, pero apenas logró mover un dedo acompañado de un punzante dolor en el costado. 

—No te muevas, es un hechizo de inmovilidad, es para que tu herida se cure más rápido, es efectivo si no te mueves. 

La chica movió los ojos hacia quien suponía era la enfermera. 

—¿Dónde estoy?

—¿Por qué siempre hacen esa pregunta? —se puso de pie y se acercó—. Es claro que estás en una enfermería. 

—¿Qué pasó? 

—El chico con el que te encerraron te atacó. 

—¿Amrafael? 

—Me pregunto cómo castigarán a los guardias que te llevaron con él. Estuviste a punto de morir de no ser porque llegaron a tiempo.

—¿Dice que fue el chico quien me atacó?

—Sí, cuando llegaron él tenía el arma en mano y estaba cubierto de sangre. 

—Pero no fue así, él me ayudó. 

—¿Estás segura? Porque confesó haberlo hecho.

Rachel se quedó sin palabras, juraba recordar haber sido atacada por alguien más, una mujer, si Amrafael lo hubiera hecho ya estaría muerta. Entonces, ¿por qué se echaría la culpa? ¿no le daría un castigo peor?

—Necesito hablar con él —dijo. 

—¿Después de que intentó matarte? Yo no haría eso si fuera tú. 

—No creo que haya sido eso, recuerdo bien lo que sucedió. Por favor, solo unos minutos. 

—Niña, yo no doy las órdenes, sino los superiores, tendrás que hablar con ellos y dudo que te permitan acercarte. 

—Es que él no me atacó —insistió—, fue alguien más. 

—¿Quién? 

—Lo mismo me pregunto, por eso necesito hablar con él. Serán solo unos minutos. 

La enfermera se lo pensó por unos minutos y luego resopló. 

—Veré qué puedo hacer. 

Diciendo aquello se puso de pie y salió de la habitación. Rachel no supo si había sido una buena idea el dejarla ir, pues no podía moverse y ahora estaba sola ahogándose en su desesperación. Por ahora se detendría a pensar qué decirles a los superiores para que la dejaran hablar con Amrafael. También debía organizar algunas palabras para el chico, o mejor dicho un interrogatorio. 

Para su sorpresa, la enfermera volvió pronto solo que no venía sola, detrás de ella iban Birch, cuya vestimenta era distinta a la de antes y llevaba el cabello recogido en una trenza enredada en su cabeza, y alguien que debía estar a cargo de ella por el momento. Desconocía su rostro, pero por sus vestimentas y símbolos dibujados en ellas, era alguien de un alto cargo. 

—Rachel, te presento a Cenair Edge, capitán de la guardia de las hadas —presentó Birch. 

Cenair hizo una reverencia haciendo que su cabello largo y verde cayera por un lado, Rachel se preguntaba cómo era que podían pelear con él.

—Escuché que desea hablar con el detenido, ¿es eso cierto?

—Sí. 

—¿Por qué?

—Creo que miente respecto al ataque, no fue él sino otra persona. 

—¿Cómo está segura de eso?

Rachel se sentía incómoda con la fría mirada de Cenair sobre ella. Ojos amarillos penetrantes, con los que podías tener pesadillas durante meses. 

—Fue una mujer, la vi.

—La herida fue con la fuerza de un hombre, y solo vimos al muchacho en la escena del crimen y él mismo confesó. 

—Solo necesito hablar con él, desmentir esto, unos minutos solamente. 

Cenair estaba por negarse, hasta que Birch interrumpió. 

—Solo serán dos minutos —dijo. 

El capitán se volvió a verla, esta solo se encogió de hombros. 

—El rey lo permitiría —agregó—, si tanto insiste podría aclarar la situación y dar una mejor solución. 

El hombre suspiró y asintió. 

—De acuerdo, iremos cuando se haya pasado el efecto de el hechizo. 

Rachel se sintió un poco más aliviada, a pesar de que el peso de la mirada se había intensificado. Ella no lo tomó en cuenta, esperó a que salieran para entonces soltar el aire que estaba conteniendo. 

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Quizás era mejor cuando tenía el hechizo sobre ella, a pesar de que estaba sentada, el dolor de la herida no se iba. No sangraba, pero no estaba del todo curada, hubiera preferido quedarse en cama y hablar con él en la enfermería, pero tampoco estaba en una posición para exigir. 

—¿Y bien? —preguntó Amrafael sentado frente a ella. Rachel notó que no había sido bien recibido, pues tenía golpes y algunas quemaduras en la piel que él trataba de ocultar. 

La chica le dirigió una mirada al guardia, este entendió y salió dejándolos solos. 



Epsilion Crescent

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Editado: 16.12.2020

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