Relatos de un secuestro

Capítulo 16

DÍA 29

¿Es posible que me duela el corazón? ¿Sentir que se quiebra como un jarrón de cristal? ¿Cómo es posible que se haya atrevido a hacer eso? Hace dos días me susurró que me amaba mientras me poseía a su propia libertad, que por eso me tenía así, encerrada para no arriesgarse a perderme. Dijo que soy su obsesión.

Dijo muchas palabras que en ese momento las creí.

Las marcas de sogas en mis muñecas y lo que tuve que ver desmienten todo lo que dijo. No sabía que me dolería tanto, no las marcas, si no el cambio de actitud que tuvo conmigo. Dijo que era para darme una lección, ¿de qué? Yo no hice nada malo. Lo único que he hecho es permanecer callada y quieta como me ordena que lo esté.

Los gritos de Sara, la chica nueva de la que te mencioné hace unos días, aún permanecen en mi cabeza como un eco constante dentro de una cueva oscura. Todo ha empeorado. Estar sentada y amarrada no fue lo malo.

Lo malo fue cuando Axel comenzó a violar a Sara frente a mí, nunca pensé que él sería capaz de hacerme eso. Ver como el cuerpo de Sara temblaba bajo su toque mientras que él hacía lo posible para hacerla llegar a su punto más alto de placer, tocándola, explorando su cuerpo de forma salvaje. ¿Sabes cuál fue la gran ironía? Con ella usó protección.

Sara gritaba que la ayudaran, rogaba que no le hagan daño. Pero su cuerpo la traicionó, acepta lo que Axel le da. Yo no pude aguantar e intenté soltarme para salir de ahí. Mis gritos se mezclaban con los de Sara junto con los golpes amortiguados de la puerta. Cerré los ojos para no seguir viendo. Lo hice, pero aun así no fue suficiente.

Andrew había entrado junto con dos hombres más de quienes no supe recordar los nombres. Aún puedo recordar la mirada dura de Andrew cuando me vio llorando en la silla. «No te atrevas a tocarla», esas palabras queman mi corazón como fuego, quitándome poco a poco el aliento. Hasta ahora, que te estoy escribiendo no puedo para de llorar. Andrew se acercó a mí solo para soltarme las sogas, no me tocó, solo me liberó. No me pude mover, permanecí donde estaba mirando fijamente a Sara que intentaba cubrirse con las sábanas mientras gemía imperceptiblemente mientras sus lágrimas caían sobre el colchón.

Cuando Axel y Andrew comenzaron a discutir, salí corriendo hacia mi habitación, tropezando con algunas personas; no me importó nada, solo quería refugiarme. Pero fue en vano, Axel venía detrás de mí y me acorraló cuando estuve a punto de cerrar la puerta. Su mirada era fría cuando vio mis ojos. Sus manos vagaron por mi cuerpo pero no sentí esa sensación de seguridad, de anhelo que antes solía sentir. «Solo yo puedo tocarte, solo yo puedo besarte y poseerte», esas palabras las repetía una y otra vez mientras mi ropa iba cayendo a su voluntad, mientras su cuerpo se apoderaba de mí. No me queda duda, él ya sabe que Andrew me besó hace unos días.

¿Sabes qué eso lo único que me tranquiliza? Él, al menos, usó protección cuando estuvo con Sara.

No supe qué sentir cuando, enojado, colocó sus manos en mi vientre. No dijo nada, solo me miró por un rato más y luego ya te has de imaginar lo que hizo después.

Ayer entró otra vez a mi habitación y comenzó a desnudarme totalmente furioso. Intenté detenerlo pero fue en vano. Me gritaba que me callara y así lo hice, no quería que me lastimara. Aún sigue enojado por lo que pasó con Andrew hace unos días.

Sara, ella lo ha cambiado todo...La odio tanto, nunca pensé que el odio se sintiera tan bien, tan correcto. Ella es la culpable de todo, pero ¿Cómo una mujer pudo hacer semejante delito? ¿Cómo es que ella pudo asesinar a mi familia? ¿Cómo?

¡Necesito saberl



Andrea B. Bethlehem

Editado: 05.09.2020

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