Retorno al olvido

18. Guerra

|| ᴄᴀᴇʀ ᴇɴ ʟᴀ ʀᴇᴀʟɪᴅᴀᴅ

—¿Cómo estás? —susurro preocupada. Puedo escuchar su respiración lenta, no obstante, lo conozco lo suficiente como para saber que hay algo mal, algo muy mal.

—Estoy bien, Honny —responde por segunda vez mi amigo, entonces añade —: Estamos bien, lo prometo.

—¿Entonces qué pasa, Dan? Sé que algo sucede, qué está mal.

Se queda en silencio, al otro lado de la línea no puedo percibir nada más que su respiración y eso, es lo que me mantiene alerta. Ni siquiera puedo distinguir voces de alguien más con él, o de Maurice, deseaba escuchar la voz de Maurice y confirmar que al menos, ellos dos estuvieran bien. No es que no confiara en la palabra de Daniel, es que sabía que podía llegar a ocultar cosas con tal de poner mi seguridad primero y lo apreciaba, pero ambos sabíamos que nada había terminado bien la última vez que lo hizo, por lo que finalmente contesta:

—Algo salió mal con la misión... yo... creo que Maurice descubrió algo —Lo escucho tragar saliva, inseguro —. Él logró tener contacto con Crauth.

Frunzo mi ceño con angustia.

—¿A qué te refieres? ¿Qué tan cerca están de ellos, Dan?

—Lejos, estamos lejos de ellos ahora —tranquiliza, pero no le funciona, no conmigo.

—¿Ahora? —suelto un jadeo.

Él me ignora y continúa hablando.

—Escúchame, no le puedes decir nada de esto a nadie —suena nervioso —. Maurice no ha dicho nada, ni siquiera creo que se lo haya dicho a Mon o a Rey.

—¿De qué estás hablando? —susurro, su ansiedad ha terminado por hacer mella en mi, y es cuando soy consciente ahora de dónde me encuentro y de lo expuesta que estoy de que alguien escuche mi conversación.

Había estado a punto de entrar al comedor cuando recibí la llamada de Dan.

Miro a ambos lados, regreso a los elevadores y mientras espero a que él responda, me encamino a mi habitación.

—¿Dan? —insisto en voz baja.

Abro la puerta y la cierro con seguro tras de mí. Sé que me garantiza unos minutos antes de que me busquen.

Jazz es así de insistente y no me molesta lo cercana que se ha vuelto a mí, pero ahora parece importante lo que sea que me va a decir.

—No puedes decir nada, ni siquiera a Debbie o Rey —pide.

—Me estás asustando, ¿qué demonios pasa?

—Tampoco puedes mencionarlo cuando regrese —prosigue, como si nunca hubiera interrumpido —. Nunca tuvimos está conversación, promételo Honor.

—Está bien, está bien, solo dilo ya.

Se queda callado unos segundos, entonces percibo sus pasos, como si estuviera alejándose de dónde se encuentra, para asegurarse que nadie escucha.

—Maurice habló con Rohana —Rohana, otra vez ese nombre.

Entonces la recuerdo. Aquella vez que fue a casa con papá y mencionó que ella era su jefa y a Mon, hablar de ella.

Rohana es la jefa de una de las sedes de Crauth, sino es que tiene un cargo mucho más importante por cómo la nombran.

¿Qué demonios hacía Maurice hablando con ella cuando ambos están en medio de una guerra?

—¿Qué? —digo sin aliento.

—Lo vi hablando con ella cuando nos infiltramos, yo... no creo que se haya dado cuenta que yo estaba ahí, Honor, viéndolos. —Tiemblo, recargo mi espalda en la puerta.

Entiendo a lo que quiere llegar.

—¿Crees que Maurice...? —comienzo a hacer una pregunta que obviamente ninguno quiere decir, pero me interrumpe.

—No lo sé. No lo sé, Honor, él actúa tan...

Se interrumpe.

—¿Tan...? —sigo, sin embargo él no habla —. ¿Tan qué, Dan?

—Raro, calmado —concluye, aunque yo no creo que eso es lo que haya querido decir —. Sé que habló con ella, pero no sé qué le dijo, ha estado ensimismado desde que salimos de ahí. Las cosas se complicaron, comenzaron a atacarnos... no podemos volver hasta que estemos seguros que no nos siguen.

La preocupación se instala en la boca de mi estómago.

—Dan...

—Eso no es lo importante ahora, Honor —habla, no obstante, no me tranquiliza —. Yo solo... es tonto, ¿no? ¿Por qué estoy pensando siquiera esto? ¡No debería! Quiero decir, es Maurice, Honor, ¡Maurice! Él no... ¿Sabes qué? Olvida lo que he dicho.

—¡Dan...!

—Hablamos luego, Honny, no te preocupes...

—¡Daniel! —llamo su atención en un grito y se queda callado —. Escúchame, cariño, sé que estás asustado —digo, con la voz más tranquila que puedo reunir. Aunque no puedo dejar de pensar en todo lo que él ha confesado —, pero no eres tonto, confío en ti, si tú... has encontrado una razón por la cual dudar, no es por nada, ¿está bien? Ojalá no lo fuera, pero mantente atento, ¿quieres?

—Honor... —su voz tiembla y si no fuera por el golpe que ha hecho alguien al tocar mi habitación, las cosas se hubieran vuelto más turbias.

—¡Honny!, ¿estás ahí? —Reconozco la voz de Jazz.

Elevo mi reloj y me doy cuenta de que llego tarde a mi turno. Maldigo en voz baja, porque ni siquiera me ha dado tiempo de cenar.

—¡Un segundo! —grito. Vuelvo a centrar mi atención en la llamada —, Dan tengo que...

—Ve —me calla —, de todas formas yo ya me tengo que ir, ya tardé demasiado en esto.

—Está bien, ten cuidado, ¿bien?

—Bien, tú también. Te quiero Honor, y por favor no le digas a nadie que he hablado contigo.

—No lo haré, también te quiero —respondo.

Y entonces cuelga, y yo no puedo evitar quedarme con la duda, la angustia de que todo está a punto de explotar.

♦♦♦

Una semana después de que ocurrió la llamada, no puedo dejar de recordar lo que Daniel ha dicho, lo angustiado que parecía, lo equivocado que quería que estuviera.

Cumplí con mi promesa y no mencioné nada a nadie, continué con mis entrenamientos, poniéndole más empeño, levantándome más temprano y tampoco es que me afectara mucho, casi no podía dormir desde que puse un pie en Heah, y mucho menos con lo ajetreada que estaba mi cabeza, con las constantes preocupaciones e ideas que se me cruzaban por la mente.



Jana Lass

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En el texto hay: cienciaficcion, reencarnación, guerra y amor

Editado: 28.07.2020

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