Ritos de Vampiros: La Montaña De Los Vampiros (sds#3)

Capitulo 19: Piedra De Sangre

Pov Becca 

 

Dos noches después de mi encuentro con Arra Salís, Mr Crepsley y yo fuimos llamados a presencia de los Príncipes. Yo aún me sentía entumecida por el combate, y Mr Crepsley tuvo que ayudarme a vestirme. Gemi mientras apoyaba los brazos sobre un barandal y dejaba que me ayudara con un estúpido corcel: la piel estaba negra y azul allí donde había recibido los golpes de Arra. 

 

- No puedo creer que hayas sido tan estúpida para desafiar a Arra Sails -suspiro Mr Crepsley. No había dejado de tomarme el pelo al respecto desde que se enteró, aunque en el fondo yo sabía que se sentía orgulloso de mí- Hasta yo me lo habría pensado antes de enfrentarme a ella en las barras -

 

- Supongo que eso significa que soy más valiente que usted -dije, con una sonrisa de satisfacción. 

 

- Estupidez y valor no son lo mismo -me amonestó- Podías haber salido seriamente herido -

 

- Habla como Kurda -dije, enfurruñado.

 

- Hay ciertas cosas con las que no estoy de acuerdo con Kurda (él es un pacifista, lo cual va contra nuestra naturaleza), pero tiene razón cuando dice que a veces es mejor evitar la lucha. Cuando una situación es desesperada y no tiene sentido pelear, sólo un estúpido insisitiria en combatir -

 

- ¡Pero no era desesperada! -exclamé- ¡Estuve a punto de derrotarla! -

 

Mr Crepsley sonrió.

 

- Es imposible razonar contigo. Pero así son la mayoría de los vampiros. Es señal de que estas aprendiendo. Ahora, acaba de vestirte y ponerte presentable. No debemos hacer esperar a los Príncipes -

 

***

 

La Camra de los Príncipes se encontraba en el punto más alto del interior de la Montaña de los Vampiros. Sólo tenía una entrada, un túnel largo y ancho, custodiado por un batallón de Guardias de la Montaña. Nunca había subido hasta aquí, pues nadie podía utilizar el túnel a menos que tuviera asuntos que resolver en la Cámara. Los guardias uniformados de verde vigilseon cada paso que avanzamos por el túnel. No estaba permitido llevar armas en la Cámara de los Príncipes, ni portar nada que pudiera utilizarse como un arma. No se permitía llevar zapatos (era muy fácil ocultar una pequeña daga bajo las suelas) y nos registraron de arriba abajo en tres zonas distintas del túnel ¡Incluso nos revolvoefon el pelo por si escondismos algún alambre en él!

 

- ¿Porque tantas precauciones? -le susurre a Mr Crepsley- Crié que los Príncipes eran respetados y obedecidos por todos los vampiros -

 

- Y los son -respondió- Esto es más por tradición que por otra cosa -

 

Al final del túnel irrumpimos en una enorme caverna con una extraña y blanca bóveda resplandeciente. No se parecía a ninguna otra construcción que hubiese visto: las paredes latian como si estuvieran vivas, y no pude distinguí ninguna grieta ni ensamblada.

 

- ¿Que es esto? -pregunté

 

- La Cámara de los Príncipes -respondió Mr Crepsley

 

- ¿De qué está hecha? ¿De roca, mármol, hierro...? -Mr Crepsley se encogió de hombros.

 

- Nadie lo sabe -

 

Me llevó hasta la bobeda (los únicos guardias a ese lado del túnel se agrupaban ante las puertas de la Cámara) y me indicó que colocará las manos sobre ella.

 

- ¡Está caliente! -exclame- ¡Y vibra! ¿Que es? -

 

- Hace mucho tiempo, la Cámara de los Príncipes era como cualquier otra -respondió Mr Crepsley con su acostumbrada rerorica- Una noche, llegó Mr Tiny y dijo que nos traía un regalo. Fue poco después de que la escisión de los vampanezes. Y la muerte de Lein Leombardi. El "regalo" fue la bóveda (construida para las Personitas, jamás vistas por ningún vampiro), y la Pierda de Sangre. La bóveda y la Pierda son elementos mágicos. Son... - 

 

Uno de los guardias de las puertas no llamó. 

 

- ¡Larten Crepsley! ¡Becca Shan! -nos apresuramos hacia allí- Ya podes entrar -dijo el guardia, y golpeó las puertas cuatro veces con la larga lanza que portaba. Las puertas se abrieron deslizándose sobre si mismas (como si fueran electrónicas) y entramos. 

 

Aunque no había antorchas ardiendo en el interior de la Cámara de los Príncipes, la estancia irradiaba tanta luz como si fuera de día, mucho más luminosa que ningún otro lugar en la montaña. La luz provenía de las paredes de la misma bóveda, por medios desconocidos para todos, excepto para Mr Tiny. Había largos bancos (como los de las iglesias) dispuestos en círculo en torno a la bóveda, dejando un amplio espacio en el centro, donde se alzaban cuatro tronos de madera sobre una tarima,pero solo tres Príncipes los ocupaban. Mr Crepsley me había dicho que siempre había al menos un Príncipe que se saltaba los Consejos, en caso de que algo les ocurriera a los otro. No había nada que colgará de las paredes, ni pinturas, ni retratos ni banderas. Tampoco había estatuas. Era un lugar para tratar asuntos, sin pompa ni ceremonia. 



SiVeLa123

Editado: 09.02.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar