Ritos de Vampiros: La Montaña De Los Vampiros (sds#3)

Capitulo 13: Seba Nile

Pov Becca

 

Uno de los guardias vestidos de verde nos escolto a la Cámara de Osca Velm, que era una Cámara de bienvenida (la mayoría de las Cámaras llevaban los nombres de vampiros famosos). Está era una pequeña gruta de paredes llenas de protuberancias y negras del mugre y el hollín acumulados durante décadas. Era cálida y estaba iluminada por un par de candelabros, de los que se desprendía un humo que inundaba gratamente la estancia (el humo salía lentamente de la caverna a través de grietas naturales y agujeros del techo). Había varias mesas toscamente talladas y banquetas, donde los vampiros que llegaban podían sentarse a descansar o a comer (las patas de las mesas estaban hechas de huesos de animales grandes). Junto a las paredes hacia cestas hechas a mano llenas de zapatos, que los recién llegados podían utilizar.

 

También podías informarte de quien asistía al Consejo: había una gran losa negra sobre una pared, con el nombre de cada vampiro que iba llegando grabado en ella. Mientras nos sentabamos a la larga mesa de madera, vi a un vampiro subirse a un escabel y añadir nuestros nombres a la lista. Tras escribir el de Harkat, añadió entre paréntesis "una Personita".

 

No había demasiados vampiros en la tranquila y neblinosa Cámara: solo estabamos nosotros, algunos más que habían llegado hacia poco, y un par de aquellos guardias de los uniformes verdes. Un vampiro de largos cabellos, sin camisa, se acercó a nosotros con dos barriletes redondos. Uno estaba repleto de barras de pan duro, y el otro, medio lleno de ternillosos pedazos de carne cruda y también cocida.

 

Cogimos cuanto quisimos y nos sentamos a la mesa (allí no había platos), empleando las uñas y los dientes para arrancar los pedazos. El vampiro volvió con tres grandes jarras llenas de sangre humana, vino y agua. Pedí un vaso, pero Garrett me dijo que debía beber directamente de las jarras. Era difícil (me empapé de agua la barbilla y el pecho cuando lo intenté por primera vez), pero era más divertido que beber de una copa.

 

El pan estaba rancio, pero el vampiro trajo unos cuencos de caldo caliente (los cuencos habían sido esculpidos en los cráneos de diversas bestias), y tras partirlo en trozos y mojarlo en el caído oscuro y espeso uno segundos, sabía muy bien.

 

- Esta delicioso -dije, masticando ruidosamente mi tercer pedazo.

 

- De lo mejor -convino Garrett. Él ya iba por el quinto.

 

- ¿Porqué no prueba el caldo? -le pregunté a Mr Crepsley, que comía el pan seco. 

 

- Porque no me gusta el caldo de murciélago -respondió 

 

Mi mano se detuvo a medio camino de mi boca. El trozo de pan empapado que sujetaba cayó sobre la mesa. 

 

- ¿Caldo de murciélago? -aulle 

 

- Por supuesto -dijo Garrett- ¿De qué creías qué era? -

 

Me quedé mirando aquel líquido oscuro en mi cuenco. No había buena iluminación en la caverna, pero al fijarme ahora descubrí una alta fina y coriácea flotando en el caldo. 

 

- ¡Creo que voy a vomitar! -gemi

 

- No seas tonta -rió Garrett- Te encantaba cuando no sabías lo que era. Tu solo imagina que es una deliciosa spoa de pollo... ¡Comerás cosas peores que caldo de murciélago mientras dure nuestra estancia en la Montaña de los Vampiros! -

 

Aparte la cuenca. 

 

- La verdad es que ya estoy llena -murmuré- No tengo más ganas -

 

Mire a Harkat, que apuraba la última gota de caldo de su cuenco con un grueso trozo de pan. 

 

- ¿No te importa comer murciélagos? -pregunté. Harkat se encogió de hombros. 

 

- No tengo... sentido del gusto... amigos. Toda la comida... sabe igual... para mi -

 

- ¿No puedes saborear nada? -inquiri

 

- Murciélagos... perros... fango... No hay diferencia. Tampoco tengo... sentido del olfato. Por eso... no tengo nariz -

 

- Eso es algo que siempre he querido preguntar -dijo Garrett- Si no puedes oler nada porque no tienes nariz, ¿como puedes escuchar si no tienes orejas? -

 

- Tengo... orejas -respondió Harkat- Están bajo... la piel -señaló dos puntos a cada lado de sus redondos ojos verdes (llevaba la capucha baja). 

 

Garrett se inclinó hacia Harkat sobre la mesa para examinar sos orejas. 

 

- ¡Las veo! -exclamó y todos lo imitsmos como tontos. 

 

A Harkat no le importó. Le gustaba ser el centro de atención. Sus orejas eran como dátiles secos, apenas visibles bajo la piel gris. 

 

- ¿Puedes oír a pesar de tenerlas bajo la piel? -preguntó Garrett. 

 

- Bastante bien -repuso Harkat- No tanto como... los vampiros. Pero mejor... que los humanos -

 

- ¿Y como es que no tienes orejas pero no nariz? -pregunté yo



SiVeLa123

Editado: 09.02.2019

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