Rummor | yoonmin

Capítulo 2

El científico

Ajustó su corbata mientras caminaba rígido hasta la mesa. Su padre se encontraba desayunando y leyendo textos en el celular así que trato de sentarse con total delicadeza, sin ser ruidoso. Lo mejor era no atraer su atención durante la comida por un mal hábito, su padre era experto en hacerle perder el apetito por una discusión sobre cómo come o como agarra los utensilios.

—Buenos días, padre. —vociferó lo suficientemente alto para que su padre lo escuchara.

—Buenos días, Jimin. —quitó la mirada del celular por un instante para darle una sonrisa de costado y luego, prosiguió en lo suyo.

Suspiró cansado. No sabía por qué esperaba más de su padre si siempre había sido tan frío con todo lo que le rodea. Tan frío, tan insensible y despiadado. Mordió su labio resignado y empezó a desayunar también; al menos se distraería con algo.

—¿Estudiaste mucho ayer? —indagó el señor Park, luego de cinco minutos en silencio.

—Algo, supongo. —alzó los hombros— Sabes que no necesito estudiar de más, sino la persona a la que le ayudo.

—Muy bien, es una noticia satisfactoria. —cruzó sus manos sobre la mesa— ¿Y cómo van las cosas con Bach?

Jimin se quedó mudo, observándolo. Él jamás preguntaba sobre su noviazgo con el menor de los. Ahora sí, deseaba matar a su ex con más ansias que nunca sin embargo, desechó esos oscuros pensamientos cuando su padre carraspeó.

—Entonces es cierto.

—¿De qué hablas, padre? —preguntó haciéndose el confundido. Bach había sido muy rápido en hacer público su rompimiento, llevaban menos de dos semanas.

Qué ágil.

—En la junta de anoche el señor Han reveló que estaba sorprendido con la repentina bisexualidad de su hijo. El joven Bach está saliendo con una chica que, por cierto, es hija del dueño de las empresas eléctricas Strike. Bueno, el más sorprendido fui yo con la noticia pero ese no es el asunto. Dime, hijo, ¿por qué no me habías dicho nada?—Jimin lo observó con un leve temor. Su mirada era más inquietante que cuando se enojaba.

—Porque no era importante. —Le contestó sin importancia. Era mejor no demostrar que le temía.

—¡¿Cómo que no es importante?! —golpeó la mesa, esta vez su voz salía exageradamente gruesa.

Jimin dejó los cubiertos sobre la mesa y lo miró desafiante.

—Ya no es importante. —afirmó entre dientes— Primero, porque ya estaba cansado de ser el niñero de Bach, segundo porque, con el tiempo, se volvió un deshecho y un estorbo. Y tercero porque nadie me humilla y sale sonriente del ring.

—Jimin, tu orgullo no ayudará en nada. Sabes que la hija de los Strike es la presidenta del otro partido estudiantil, ¿cierto? —él asintió. Claro que lo sabía si se estaba llevando todos sus votos— Entonces, creo que también sabes qué sucederá si esa niñita gana, ¿no?

—Eso lo tengo controlado.

—¡Pues, no parece! Gilbert me comunicó que están ganando en el porcentaje mensual. Jimin, reacciona, si Bach hace que esa niñita gane, yo y todo nuestro imperio tendrá problemas con los inversionistas.

—No te preocupes, padre. Tu imperio y mis sentimientos están a salvo, de nada nos sirve Bach cuando tengo a su primo trabajando para mí.

—¿De qué hablas? —se restregó la cara, parecía estar perdiendo lo último de paciencia— ¿Hablas de ese niño que fue desheredado?

Jimin se levantó, y caminó hasta la salida, otra vez había perdido el apetito.

—Pudo haber perdido su herencia pero es más importante que el inútil de Bach. Sólo espera, padre, —le dedicó una sonrisa arrogante— al final yo ganaré.

El señor Park no retomó la discusión y Jimin pudo salir sin incoveniente alguno.

Se recostó en su cama tratando de leer una novela que le distrajera de sus pensamientos violentos contra Bach. Él era el dolor en el trasero más largo que había tenido, era hora de que le diera su propia patada y lo dejara fuera de su vista, lastimosamente no podía hacerlo hasta que ganara la presidencia por quinto año consecutivo. No podía dejar que Bach y su novia le ganaran el consejo estudiantil, eso no lo permitiría. Sería como jugar con sus sentimientos en un partido de fútbol.

Yoongi tenía una semana más de vacaciones antes de que empezaran con los planes para ganar la guerra contra el equipo lila, pero ya eran las cuatro de la tarde y no podía esperar ni un segundo más así que, agarró su celular y le texteó rápidamente antes de subirse en su auto y manejar hacia la casa del pálido. La distancia entre la casa de Jimin y la suya era de aproximadamente una hora y en auto era menos pero el rubio estaba pensando seriamente en ir a la casa del mayor sin su amado audi rojo luego de que dos hombres casi le robaran apenas se estacionó. Caminó a paso acelerado hasta la casa del pálido y tocó el timbre con la misma intensidad de su corazón. Si no le abría rápido, había la posibilidad de que los dos hombres con mirada amenazante lo encontraran y adiós, vida.

—Hola, Park. —El rostro deslumbrante de Yoongi apareció como una aurora boreal en el desierto— ¿Qué te sucede? Estás pálido.

Jimin ingresó al departamento de inmediato.

—Está bien. —dio un respiro agitado— Acepto que tu departamento está ubicado en un lugar muy horrible.

—Sabía que lo dirías algún día, pero siéntete seguro. —Le dio una sonrisa ladina mientras le servía un vaso con agua— No creo que te hagan algo espantoso.

—¿Por qué lo dices? —inquirió confundido.

—Tienes una cara de "te doy lo que quieras pero déjame vivir". Muy amedrentable, en realidad. —El menor le dio una mirada enojada— Bueno, ya dime, ¿qué haces aquí a esta hora? Tu mensaje parecía como si el mundo se terminase.

—Bach le contó a nuestros padres que terminamos. Más exactamente, le comunicó a su padre que estaba saliendo con la hija de los Strike.

—Entonces, ¿qué harás? —Jimin se sentó en el mueble, cruzó brazos y piernas y lo observó con la ceja levantada. Yoongi entendió a lo que se refería— ¿Qué haremos?



Hem

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En el texto hay: bts, yoonmin, fanficbts

Editado: 25.11.2020

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