Sabine

Capítulo 4

Desconocido

Han pasado más de un mes desde que las órdenes de buscarla en Greenderly llegaron. La información que nos dieron era que ella se encontraba aquí. Pero al parecer nadie sabe quién es.

¿Qué hacemos con él? – Mi compañero pregunta quitándose las vendas de las manos que están cubiertas de sangre.

Mátalo, no necesitamos testigos. – Keaton Bill era uno de nuestros informantes. Sin embargo, a pesar de que era un pueblo pequeño la información no corría tan fácilmente por las calles o el simplemente no había cumplido con su trabajo. El muchacho tenía las manos esposadas al techo de la fábrica abandonada con cadenas en sus pies, su cara era prácticamente irreconocible debido a los múltiples hematomas.  –  

Como ordené – Empecé a caminar a la salida, el invierno se acercaba. El frio no era lo mío. Al traspasar la puerta escuche los tres disparos y como evitar sonreír. Me habían entrenado para dar órdenes, y aunque me habían enseñado a no dejar huella y hacer irremediablemente el trabajo sucio no me gustaba mancharme las manos innecesariamente. – Podemos irnos jefe – Sonreí.

Tu no. Quiero que lo lleves al parque de Greenderly. No dejes huellas, y piérdete. Sabré como resulto cuando escuche que algún niño encontró el cuerpo en las noticias. -  él simplemente asintió. Estábamos en la zona abandonada de la ciudad. Después del temblor hacia unos años esta parte había quedado inservible. El Estado no invertiría en algo que no tenía arreglo. Tuve que caminar por las calles hasta llegar al punto de quiebre. Así lo llamábamos, las personas que caían en vicios como las drogas, el licor y las deudas se encontraban también y a pesar de que eran dos sectores completamente distintos y en donde se encontraba la fábrica no habían rastros de vida alguna además de bichos y ratones, aquí sí. La capota de la chaqueta que llevo me cubre la mayor parte de la cabeza y los lentes hacen que técnicamente sea irreconocible. Al salir de la zona, te encuentras con una avenida que divide el pueblo prácticamente. Al pasar la calle se encuentra el edificio en donde vivo.

Buenas noches – saludo y subo al ascensor rápidamente. El guardia esta tan embobado en la televisión que ni si quiera pone atención. El último piso me espera con el conserje aspirando el pasillo. Tenía audífonos y no noto mi presencia.  Que inútil. Se supone que si pagabas para que limpiaran y vigilaran tu apartamento, el servicio fuese bueno.

¿Ya está hecho? -  Pregunto Will. Me senté en el sofá y tome un pedazo de pizza.

Si – Aunque no había logrado mi objetivo.

¿Soltó algo? – Por primera vez lo mire a los ojos, había que destacar que sus ojos eran tan oscuros que sus pupilas se confundían con su iris.

No – Tire la pizza sobre la caja escupiendo lo poco que había mordido.

¿Algu.. –

¿Solo sabes hacer preguntas? – El rio. Me exasperaba, el cansancio era demasiado.

Desde que me crearon. Sí. –

¿Y no podías preguntar si la pizza estaba fresca maldito estúpido?- Mi teléfono sonó. Era un número desconocido, simplemente colgué. Pero antes de escuchar las respuestas de Will. Sonó otra vez.  

¡Si? – Al otro lado de la línea se escuchó una respiración agitada.

Tenemos un problema. – Contesto Jack

Te dije que no llamaras –

Tuve un inconveniente Jefe– dijo titubeando. Su voz era apenas un susurro

¿Qué clase de inconveniente? –

Uno con apellido jefe. –

Y con eso, supe que esa noche tampoco iba a dormir. Will simplemente me miro asintiendo y tomo su abrigo. Iba a ser una de esas noches que no se acaban rápidamente.   



Seshat

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En el texto hay: psicokinesis, ficcion, ficcion juvenil

Editado: 13.10.2019

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