Sangrienta esclavitud

Capitulo 1 (La gran ciudad)

 

 

Territorio Boreal Cuidad de Genus. 








Habiendo probado las delicias de la libertad retorne nuevamente en este círculo errante, un camino egoísta que marchitaba mi alma con desdén, cuando era una niña logré salir del territorio de occidente, el lugar donde se encontraba una cantidad inimaginable de esclavos. Cada vez que el país de Armelia derrocaba  a sus  enemigo sus prisioneros  llegaban  a  occidente, donde era obligados a trabajar por el resto de sus vidas,  la única manera de salir era atreves de la muerte. Sin embargo hace nueve años en la ciudad de  Corbus precisamente en el territorio de occidente fue atacada la casa de unos de los grandes señores de la realeza, gracias a ese incidente logré salir con vida. El motivo por el cual logré salir con vida fue por qué recibí la ayuda de aquella hermosa bestia de ojos verdes, de no haber recibido su ayuda  aquella noche hubiese perecido, a transcurrido el tiempo sin clemencia y aún su recuerdo sigue presente en mi mente, la noche en la que me miró con asecho estremeció mi corazón, y aunque mi cuerpo sucumbió al miedo pude ver atreves de sus ojos el reflejo de su alma, la razón por la que me aferre a la vida fue por qué en alguna parte de mi corazón deseaba verle de nuevo y agradecerle desde lo más profundo de mi ser.  Sin embargo hoy más que cualquier otro día el sentimiento de ser tan miserable me rondaba, en ocasiones creía que mi nombre estaba escrito en el libro de las desgracias, tras salir de Corbus logré llegar a oriente pero fui tomada por lo esclavistas y fui vendía a un señor feudal donde trabaje labrando la tierra, creía que cualquier cosa que me aconteciera era mejor que regresar al infierno de Corbus hasta que fui vendida nuevamente. Como esclavo valía mucho dinero el color en mis ojos era muy peculiar tan peculiar que fue nombrado como la segunda cosa más bella. 
Mi lugar de origen era un país muy hermoso donde sus habitantes nacían con este color único, aquel lugar al que solía llamar hogar fue destruido por la avaricia y la codicia de los hombres, mi color de piel, mis ojos, incluyendo mis rasgos étnicos, o simplemente solo con mencionar que pertenecía a aquel país que pereció en manos de Armelia era tratada como un animal exótico. 

El camino para llegar al territorio Boreal había sido largo, las ampollas en mis pies se habían reventando, mientras que los grilletes en mis tobillos habían rozado de tal manera que mi piel comenzaba a desgarrarse, pese a las circunstancias deplorables de mi cuerpo había logrado llegar a Genus la ciudad donde se llevaba acabo la subasta más grandes de esclavos, el  lugar donde vivía el emperador de Armelia y donde la mayor parte de los nobles vivían. Todos los  hombres y mujeres que caminábamos  sin descanso compartíamos la misma mirada sin vida, el brillo en nuestros ojos se había marchitado, la palabra miseria estaba grabada en cada extremo de nuestra piel, sabíamos que en el momento en que nuestros pies pisaran el pódium de Genus  nuestro destino sería infalible, el ser tratado peor que un  mendigo era la vida  de un esclavo, vivir  únicamente para satisfacer los deseos más egoístas de sus señores. Era de esperar que un ave podría considerarse más libre que nosotros, lo que mas estrujaba mi corazón era ver a niños obligados a ser esclavos a una edad tan prematura. Pero el destino era cruel e impredecible, y en ocasiones traicionero es algo  que simplemente no se puede cambiar, si eres un esclavo lo seguirás siendo hasta el día de tu muerte, de esa manera, y  solo de esa manera podías experimentar la libertad. 

Hoy era un día fatídico para nuestras pobres almas miserables, habíamos hecho un largo viaje para llegar a Genus dónde muchos de mis compañeros habían perecido en el camino, antes de partir  del territorio oriente fuimos divididos en tres grupos, el primer grupo estaba conformado por hombres, mujeres y niños que tuviesen alguna característica peculiar, algo que los diferenciará al resto de esclavos, el segundo grupo estaba únicamente conformado por personas de piel oscura, y el último grupo está conformado por personas de edades avanzadas, a pesar de que todos compartíamos el mismo destino y el mismo trato de alguna forma el primer grupo había  recibido un trato especial, solo por el simple hecho de tener rasgos diferentes. Este hecho aberrante se debía a qué el país de Armelia estaba divido en seis grandes rangos, y a su vez en castas, aquellos seis grandes rangos conformaban el régimen de Armelia, en la cima de la jerarquía se encontraban los hombres lobos, es decir aquellos que poseían una sangre y linaje único, eran considerados como los más poderosos del régimen, no seguían órdenes y actuaban con forme a su juicio sin tomar en cuenta la opinión del emperador de Armelia, seguido de ellos se encontraba la nobleza que se encontraba encabezada primeramente por el emperador de Armelia, después de ello se encontraba el ejército imperial y los caballeros sacros, quienes entregaban su vida para servicio de Dios, por último se encontraba el pueblo y era de esperar que en el último lugar  se encontrasen los esclavos, solo por esta razón un esclavo blanco valía más que uno de color. Sin embargo un siervo con las características y rasgos peculiares valía mucho más que cualquier otro, esto se debía a que en Armelia el linaje y la sangre lo era todo, es decir si un esclavo blanco tenía ojos azules y un ciervo de piel oscura no tenía ni un rasgo peculiar, era de esperar que el siervo de ojos azules  valdría mucho más que el siervo de piel oscura. Pero si este tuviese los ojos verdes su precio se elevaría por qué no era muy común encontrar esclavos de piel oscura portando este color, es por ello que cualquier rasgo, color de piel, cabello, ojos ,pelo, sangre, cualquier  ser humano  que no fuera común en Armelia era tratada como un animal exótico. 

Armelia había  logrado gobernador todo el continente y muchos países habían sido obligados a seguir su régimen, por ello el imperio de Armelia se había convertido en el país más poderosos siendo la ciudad de Genus la más importante de Armelia, era cruel el destino que nos abordaba, pero era aun más cruel el destino del segundo y tercer grupo. El sonido de los grilletes al caminar retumbaban por las elegantes calles  de Genus, los nobles nos miraba con menospreció y repugnancia, el sonido de sus murmurar hacia eco en mis oídos,  no fui consiente del tiempo que transcurría y sin dar cuenta habíamos llegado al pódium donde se llevaría acabo la gran  subasta. Mis ojos se elevaron al cielo mirando a la aves que volaban libremente, anhelando ser una de ellas, pero las voces de los hombres que ofrecían su dinero, me hicieron salir de la hermosa fantasía en la que habían viajado mis pensamientos. 

Cuando llegó el momento de subir al pódium  mi cuerpo comenzó a experimentar un sentimiento de terror, mis piernas y mis manos comenzaron a flaquear. Era consiente de  que no era la primera ves que experimentaba una situación como está. Sin embargo temía por el cruel destino que me arremetía, comencé a subir las escaleras con extrema lentitud como si esperase retrasar el tiempo, el sentimiento que me abordaba me hacía sentir como si fuese una bestia apunto de ser sacrificada, tanto hombres como mujeres me veían como una clase de animal exótico,  me miraban detenidamente observando cada detalle de mi rostro ,.si tuviese que describirlos a mis ojos y semejanza  parecían  una parvada de buitres revoloteando  sobre mi, los grandes de señores y la refinadas damas siseaban entre dientes, era sencillo deducir cuáles eran sus palabras denigrantes, aún  así su ojos corrompidos por la codicia no se apartaban de mi. 

Mi cuerpo fue preso de aquellos hombres que anunciaban su mercancía con desdén obligándome a subir con más rapidez, tirando de mis cadenas sin la mínima pizca de consideración, aquel hombre me sujeto con fuerza y sujeto mi rostro con firmeza, coloco sus dedos sobre mi ojo derecho y con brusquedad abrió mi párpado.   
“¡Damas y caballeros! Eh aquí en pos de ustedes está hermosa mujer perteneciente del país blanco, miren sus ojos este hecho comprueba su procedencia!” Grito con firmeza ante todo la audiencia. 
Sus manos se deslizaron hasta llegar a la altura de mi pecho tocando descaradamente la silueta de estos, sucia y repugnante fueron las palabras que cruzaron por el  borde de mis pensamientos, alzó nuevamente su voz  para seguir prolongando su mercancía. 
“Una mujer joven y hermosa ideal para satisfacer sus necesidades caballeros y para nuestras damas sería ideal para ser una criada”  
“Quien da mas quien da menos” 
Sus crudas palabras retumbaron en mi cabeza que  había sido corrompida por el miedo, grandes sumas se cantaban en la audiencia, mi cuerpo frágil y corrompido temblaba con pavor esperando el cruel destino que iba a acontecer, un sentimiento desolador se comprimía en mi estómago cuánto más tenía que soportar para poder algún día saborear las entrañas de la libertad, si existía un dios capaz de escuchar mis súplicas os ruego tenga piedad de esta alma errante, dirigí mis ojos hacia el cielo esperando  encontrar una respuesta a mis súplicas, era inevitable mi destino pero deseaba con toda mi alma que el creador escuchará mi petición, mis ojos comenzaron a lagrimear. Pero la voz de un hombre que anunciaba la llega de alguien importante provocó que mis ojos se dirigieran a la audiencia. 

Un hombre alto acompañado de una armadura resplandeciente y capa escarlata  anunciaba la llegada de su señor. 

“ ¡Mi señor Elías Clayton ha llegado!” 

Mis ojos se abrieron en sorpresa al escuchar aquel apellido de  renombre……… 






 



Jael Hernandez

Editado: 28.07.2020

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