Siempre Cerca Nunca Juntos

El tiempo en un reloj de palo.

Estaba soñando... Algo relacionado con agua helada que penetraba mis huesos y gritos de miedo. Pero mi sueño fue interrumpido por fuertes golpes.

El terror llenó mis huesos y me desperté lista para gritar, cuando una mano me calló abruptamente. Iba a morir, me estaban asfixiando, tenía miedo. Mi cuerpo comenzó a temblar y algunas lágrimas caían de mis ojos. Estaba histérica.

-Oye -Alguien susurraba, pero no podía identificar la voz -Solo fue un sueño ¿Me escuchas? -Alcé la mirada y me encontré con dos hermosos ojos marrones que estaban soñolientos.

Lo golpes seguían y rápidamente fui percatándome de dónde estaba. Los golpes provenían de mi puerta y Iker era quien había tapado mi boca. Un denso suspiro de alivio salió de mí y asentí hacia el castaño que aún me miraba sin retirar la mano de mi boca.

-Dile que ya saldrás -Susurró en mi oído mientras acariciaba mi cabello tiernamente.

Iba a preguntarle a qué se refería cuando una segunda voz se unió.

-Kay Wenng, sal ahora mismo. Quiero que vayas a comprarme algunas cosas. -Suspiré. Claro que era mi madre, tan solo ella querría que fuera a comprarle algo tan temprano.

-¡Saldré en un segundo! -Grité frustrada. Iker retiró la mano y miró hacia su teléfono.

-¡Wow! Las siete y media -Su ceño se frunció ligeramente -Voy tarde al instituto.

No respondí, estaba mirándolo estúpidamente. Iker siempre se veía bien pero ahora se veía genial. Su cabello castaño caía descaradamente sobre sus ojos y su ropa estaba arrugada, tenía un porte de chico malo de lo más caliente.

Compórtate -Gruñí.

Retiré las pesadas cobijas de encima y miré hacia la ventana. Por suerte no estaba lloviendo, de hecho había un sol de lo más cálido afuera.

-Entonces deberías apurarte, quizás ni noten que no llegaste a tiempo -Le sonreí mientras trataba de peinar mi cabello, estaba fuera de control.

-Claro, cuando termine contigo. -Una cruel sonrisa se posó en sus labios.

-Está bien -Dije automáticamente y después caí en cuenta de lo que él había dicho -¿Qué? ¡No, espera! -Protesté.

Traté de pararme de la cama y correr hacia mi baño pero Iker fue más rápido. Me tomó por la cintura y me tiró a la cama.

-Voy a gritar -Le advertí mientras reía.

Traté de quitarme pero él se sentó a horcajadas sobre mi con cuidado de no ponerme todo su peso y ajustó mis muñecas con sus manos.

-Eso sería encantador -Me retó sin dejar de sonreír -Quiero ver la cara de tu madre cuando nos vea así... O espera ¿Prefieres estar tu arriba? -Lo fulminé con la mirada mientras él bajaba su cara a la mía.

Traté de patearlo pero me fue totalmente imposible, tenía más fuerza que yo. Así que por ultimo me rendí cuando sus labios rosaron los míos. Todo mi cuerpo se puso en alerta y un exquisito temblor recorrió mi cuerpo desde la punta de los pies hasta el corazón.

Su lengua jugaba con la mía y suspiré. Cada que me besaba, mi piel ardía hasta los huesos, la respiración ya me estaba fallando y parecía que a él igual. Estaba agitado pero no quería que se quitara.

Soltó mis manos lentamente y yo las envolví en su cuello y lo atraje más hacia mí. Mordí su labio inferior y él gimió contra mi boca, estaba por...

Dos golpes nos hicieron separar rápidamente, los ojos de Iker parecían casi negros.

-¡Ya ni te preocupes por hacerme el favor! -Bramó mi madre molesta desde el otro lado -Esto es el colmo -Escuché que decía mientras se alejaba de la puerta y bajaba las escaleras ruidosamente.

-Creo que hiciste molestar a tu madre -Iker se rió de mí. Lo fulminé con la mirada mientras él se hacía a un lado y se ponía las botas - Ahora si me voy, por suerte alcanzaré la clase de filosofía -Se retiró el cabello de los ojos mientras se ponía de pie.

El teléfono de él sonó y lo tomó lentamente mientras lo miraba irritado.

-Mamá ya te dije que a la salida pasaré por ti -Gruñó mientras contestaba. Parecía que su madre tenía el don de ponerlo molesto.

Se quedó en silencio mientras escuchaba probablemente algo que le decían desde el otro lado.

-No te preocupes, yo mismo me haré cargo de eso -Dijo ahora gentilmente -Solo déjame que termine el instituto y te buscaré ¿De acuerdo? -Miré hacia la ventana. El árbol estaba brillando gracias al sol, parecía que no le había ido tan mal en la tormenta anterior. - Está bien, cuídate. Te quiero -Murmuró y después colgó su teléfono.

-¿Tu madre se molestó por quedarte aquí? -Pregunté inquieta, no quería que tuviese problemas por mi culpa.

-Ni siquiera se dio cuenta que no estuve en casa -Me sonrió -Estuvo todo la noche donde su novio -Se encogió de hombros -¿Quieres ayudarme a salir? -Miró la ventana y deduje lo que estaba pensando.



Luz K

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Editado: 10.06.2018

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