Simplemente Eres Tú

La Cita

La reunión con Dakota no podía esperar más tiempo. Nathan ya había corrido el asunto a un mes de haberla visto. Intentó con todas sus fuerzas continuar con la relación que tenía con Bárbara, pero simplemente su mente seguía volviendo a la chica de cabello castaño que pasaba frente a sus ojos en la cafetería. Hablaría con su hermana en la noche, la había convocado en la casa para la noche, más él había sido convocado por otra persona en esta cafetería.

– Hola – saludó Leila tomando asiento frente a él.

Lucía su ropa casual de costumbre, con un toque diferente al usar un gorro de lana negro sobre su cabello. Ahora llevaba también un poco de maquillaje como esa noche en el bar, así que él asumió que ella estaba vigilando los pasos de Margaret con su hermana. Eso hizo que la admirase mucho más por su perseverancia hacia las personas que ama.

– Hola – dijo Nathan sentándose erguido en la silla – ¿Cómo has estado?

– ¿Ahora si te preocupas por mí?

Bien. El padre de Leila le debía una muy gran al mentirle de ese modo sobre ella y sus recuerdos, en efecto, si lo había olvidado; pero no por ello debía decirle a ella que él nunca fue a verla. Que no se preocupó por lo que le pasaba. Su error fue confiar en la palabra de su padre, si se hubiese quedado en ese hospital un poco más tal vez ella no lo odiaría ahora mismo por “olvidarla” en el momento que más lo necesitaba.

– Siempre me he preocupado por ti – respondió Nathan con sinceridad mirándola a los ojos.

– Pues no lo parecía hace cuatro años cuando tuve el accidente – dice ella con el ceño fruncido – Te desapareciste del mapa sin dejar rastro, no entiendo cómo es eso preocuparse por mí.

– No desaparecí por completo, fui a verte, pero me dijeron que me habías olvidado porque me englobaste con recuerdos traumantes. Así que preferí no lastimarte con mi presencia.

– ¿Lastimarme con tu presencia? Te fuiste cuando más te necesité – dice molesta – Incluso si no te hubiese recordado yo te quería allí conmigo. ¿No recuerdas lo importante que eres para mí?

Esas palabras calaron hondo en el pecho de él. Para ella él seguía siendo importante, ahora mismo desearía estrecharla en sus brazos y repetirle mil veces lo importante que es ella para él. Decirle que sin ella no sabía cómo continuar, explicarle toda la situación con su familia. Los problemas que afrontó para algún día llegar a ella.

– Ya me enteré de tu compromiso con Bárbara – dice Leila para desviar el tema del pasado. Le pidió al camarero una taza de chocolate y luego lo miró con un brillo de celos iluminando sus ojos oscuros.

Extrañaba a esta chica. Con un demonio que sí. La miraba ahora y no podía creer que todo a su alrededor fuera cierto. Leila ya no era menor de edad, podían estar juntos si así lo decidían y nadie podía decirles algo. La idea de terminar con el compromiso jamás le había parecido más tentadora que ahora mientras la miraba de pies a cabeza y recordaba a la chica que estuvo con él todo ese tiempo prestado.

– No pensé que tendría esos gustos – continuó Leila mirando a la mesa con una mueca.

– Es un compromiso por conveniencia – explicó Nathan mirando a la mesa con tristeza ¿Cómo podía explicarle la situación en la que estaba con su familia?

– Pensé que tú familia y tú no se llevaban – dice lo obvio. Estaba confundida.

– Y así continúan las cosas, pero desde que te fuiste no estaba pensando claramente en mis decisiones y tenía este… trato con mi hermano y preferí aceptar el compromiso.

El camarero llegó con la orden de Leila. Ella lo miró con media sonrisa para agradecerle, cosa que no pasó desapercibida para Nathan. Amaba verla feliz, incluso si era una sonrisa falsa como la de ahora. En la cafetería comenzó a oírse la canción de ellos cuando se dieron su primer beso, pero para Leila parecía no tener gran importancia, lo estaba observando con el ceño fruncido preparada para preguntarle algo que daba vueltas en su cabeza desde hace tiempo.

– Quiero que me aclares una cosa – pidió Leila tomando un sorbo de la taza de chocolate en sus manos – ¿Por qué pides que te llamemos por Francis cuando tu nombre es Nathan? Mi memoria volvió, pero hay fragmentos de los cuales no recuerdo mucho y quiero que tú me los aclares. Si no te molesta, claro está.

Nathan soltó una risa baja tomando su panecillo. Era la misma chica de la que él se había enamorado, seguía haciendo las mismas preguntas que antes. En el pasado había olvidado responder a esta pregunta en más de una ocasión, ahora quería hacer las cosas bien. No le mentiría en nada, a ver si podía recuperarla de ese modo.



Laczuly0711

Editado: 18.09.2019

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