Simplemente Eres Tú

La Fiesta

“Querido mundo; ya que eres tan cruel conmigo en cada estúpido aspecto de mi vida te pido de corazón. Incluso si es posible le vendería mi alma al diablo, pero no permitas que Akneta me arrastre a la fiesta de verano. Quiero llegar sana a Venezuela mañana. Por favor, deja de ser tan mierda conmigo solo por esta vez”. Pensaba Leila mientras miraba el techo de su habitación.

Sus pies estaban apoyados en la pared totalmente extendidos, su cabello esparcido por el colchón y su ropa seguía siendo la de estar en casa. No quería salir de allí por más que Akneta le rogase, estaba exhausta de tener que ver a su hermana entre las sombras todos los días, hacer la tarea y lidiar con la presencia constante de Anthon en los pasillos desde que regresó. Sinceramente, se imaginaba estos dos meses de una forma diferente. Ahora solo está esperando que este año escolar termine para irse a Venezuela a descansar.

– Alexandria Margarita Beltrán – cantó Akneta cubierta de alegría irrumpiendo en su habitación lista para la fiesta – Levanta de esa cama ¡Es hora de la fiesta!

Leila dejó salir un grito ahogado por la almohada sobre su cara y se sentó rendida en la cama. Miró a Akneta con una ceja elevada que decía “No te cansas ¿verdad?”; a lo que su amiga respondió mostrándole su lengua, le arrojó un vestido negro de lentejuelas que a Leila se le adhería perfectamente en cada curva del cuerpo dejando al descubierto su espalda y dejó unos tacones plateados en la entrada con una sonrisa maliciosa.

– En serio no quiero ir, Akneta – dice Leila levantándose de la cama para regresarle el vestido.

– De eso nada – la corta Akneta con la barbilla en alto – Vas a ir a esa fiesta con ese vestido que te hará lucir esplendida. Le mostraras a todos que no eres la rata de biblioteca que Bárbara se ha encargado de tacharte y bailaras toda la noche con el bombón de Anthon Carrington.

– No soy de las que bailan con sus ex.

Deja la prenda de ropa en el escritorio tallando sus ojos y suspiró mirando a su amiga sobre su hombro.

– No voy a ir a esa fiesta.

Akneta sabía que Anthon y ella fueron novios en la secundaria. Para cuando le preguntó porque la llamó Leila ella le explicó que era su segundo nombre y con eso dejó el tema zanjado con el asunto del nombre; luego tuvo que explicarle que terminó con Anthon por una apuesta – Como le decía a todo aquel que preguntaba y no conocía la verdad – Dejarle claro que Anthon era el mejor amigo de John antes que los encontrara juntos y estaba a punto de hacerle una gráfica con los pros y los contra de por qué no se acercaría a ese chico de nuevo, pero su amiga parecía no entender que lo ardiente de Anthon teniendo veinte años con un cuerpo fornido no llamaba más su atención, estaba decidida a hacer que ellos volvieran. Ella se llevaría de maravilla con Natalie.

– Vamos, Alex – rogó Akneta tomándola del brazo haciendo un puchero – Quiero que le muestres al novio de Bárbara que es una idiota sin cuerpo. Dijeron que él va a asistir también. No podemos perder la oportunidad de dejar mal a esa zorra.

– Estás loca si crees que voy a estar en una fiesta con Nathan y ese vestido – dice Leila antes de procesar sus palabras.

Mordió su labio por hablar de más sobre su relación con Nathan y caminó al armario mientras Akneta gritaba histéricamente en el cuarto. De seguro ya estaba atando cabos que no venían al caso sobre ella y Nathan.

– ¡Tuviste algo con Nathan Zuzak! – Gritó Akneta señalándola con un dedo cuando regresó a la habitación – ¡Tú!

Leila juraría que parece la mujer del exorcista mientras la observa de ese modo. No pensó que actuaría de ese modo si se enteraba que estuvo en una relación con Nathan ¿Qué pasaría si…? No, definitivamente no le diría todo lo que vivieron ellos en esa casa. Apenas hace un mes tuvo esa cita con Nathan para dejarle en claro que solo serían amigos, no podía presentarse ahora con ese vestido en una fiesta de universitarios fuera de control.

– ¡Respóndeme, Alexandria!

– No – dice Leila rotundamente mirándola con el ceño fruncido – No malentiendas las cosas.

– Entonces ¡Ilumíname! – Brama Akneta sentándose en la cama – Hace dos meses me enteré que tenías un novio en la secundaria que está súper caliente y él regresó por ti. Las fotos que he visto de tus amigos los muestran como hermosos hombres que no quieres presentarme y ahora me entero que conoces al prometido de la zorra, donde posiblemente tuviste algo con él y no me quieres decir por idiota. ¿Qué más me estás ocultando? Dime si estoy equivocada Alexandria Beltrán.



Laczuly0711

Editado: 18.09.2019

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