Simplemente Eres Tú

Ciclo Cerrado

Leila

– ¿Se puede ver el sexo del bebé?

Reí.

– Todavía es muy rápido para verlo – Responde la doctora con media sonrisa mientras observa el eco de mi bebé en la pantalla – Por el momento pueden escuchar los latidos del corazón.

Miro a Isabel con una sonrisa, ella está mirando todo el procedimiento ansiosa; Nathan está tomando mi mano con mirada soñadora y no me pude sentir más feliz. Isabel no paraba de preguntar sobre el bebé y Nathan siempre acariciaba mi mano murmurando un agradecimiento conmigo.

Llevamos dos noches durmiendo en la misma casa que Isabel, ella es una chica sumamente independiente para ser tan joven. Y me siento muy orgullosa de ella por eso. Me habló de sus años viviendo con Margaret mientras estábamos en la casa comiendo o antes de dormir. Al parecer a esa mujer le quedaba un resquicio de amor en su corazón y se lo otorgó a mi hermana. Atendió su asma durante algunos años para mantenerla controlada, le permitió nadar y le dio los mejores colegios que una chica pudo tener. No puedo quejarme por lo que hizo por mi hermana, la hizo la mujer hermosa que es ahora.

También me enteré de la forma en la que terminó con Nathan. Sí, me moleste un poco por el peligro al que estuvo expuesta, pero también avivó mi curiosidad sobre esa mujer. Era increíble que una persona irradiara tanto poder con su simple presencia, me imagino que es una mujer recta por como la describe Isabel, y ya lo hablé con Nathan. La conoceremos luego que nuestro pequeño nazca y serán bajo condiciones sumamente cuidadosas. A mi prometido le sigue preocupando que estemos cerca de un narcotraficante.

– Esto es una gran sorpresa – Dice la doctora llamando nuestra atención por completo.

Nathan se tensó a mi lado, Isabel palideció esperando la explicación de la doctora. Yo también me sentía nerviosa, no podía ocultarlo. Pero el sonido que se escuchó en la habitación relajó todo tipo de preocupación que tuviéramos. Los ojos de Nathan estaban cubiertos de lágrimas.

Eran los latidos de nuestro bebé.

– Como pueden ver están algo acelerados – Dice la doctora sonriendo. Limpio una lágrima con mi mano.

Ese sonido siempre sería el más hermoso para mí, cuando me muestran la vida que tengo dentro de mí. Disfruté como nunca en Alemania cuando escuché por primera vez a Amber, ahora más que nunca, estoy con Nathan, con mi hermana. Ya no hay problemas ¿Qué otra felicidad puedo tener?

– ¿Eso que significa, doctora? – Pregunta Nathan en español.

Mierda.

Su acento se marca más cuando habla en mi idioma, suena mucho más sexy y provocador. Se lo he dicho tantas veces que ya perdí la cuenta. Sabe a la perfección que es la forma de tenerme bajo su poder y todavía lo hace… Casi resulta cruel. Espera ¿Qué diablos me pasa? Por qué tengo tanto apetito sexual con Nathan.

– En primera, la señora Zuzak tiene catorce semanas de embarazo – La mujer me entrega una toalla para limpiar el gel que vertió en mi vientre mientras habla, me siento con ayuda de Nate (Es un exagerado) y comienzo a limpiarme – Y lo segundo se los explicaré en mi oficina.

Todos asentimos sin mediar palabra, la mujer se retiró del cuarto con media sonrisa. En sus manos llevaba la primera foto de mi bebé.

– Casi tienes cuatro meses – Dice Isabel, mirándome sorprendida – Pero ni siquiera se te nota que estás embarazada.

– Mis embarazos casi nunca se notan – Respondo levantándome del asiento con cuidado, bajo la atenta mirada de Nate – Cuando tuve a Amber apenas y se veía una barriga de cuatro meses.

– Tenemos que preguntarle a la doctora si es seguro viajar en tu estado – Dice Nate cruzándose de brazos – No quiero tener riesgos con nuestro bebé.

Acepté en un suspiro y caminé a la oficina con ellos siguiéndome. Ya había pasado por este procedimiento antes, sé sobre las pastillas que debo tomarme, sobre los ejercicios que se deben llevar para que el embarazo vaya de maravilla sin ningún problema. Antes lo hacía todo sola porque John no pudo estar conmigo, pero ahora tengo a Nathan, tal vez eso influya de buena manera en mi estado. Es lo que siempre me han dicho las doctoras que me vieron.

– Según recuerdo, me dijiste que ya has estado embarazada – Dice la doctora cuando todos estuvimos de regreso en la oficina. Nathan a mi lado sosteniendo mi mano nervioso, mientras Isabel masajeaba mis hombros.

– Es correcto – digo – Tuve una niña hace dos años y medio.

– ¿Tuviste alguna complicación?



Laczuly0711

Editado: 18.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar