Simplemente Eres Tú

El Juego Apenas Comienza

Nathan

– Mierda – Dijimos John y yo al mismo tiempo intentando detener el sangrado en nuestras heridas.

“Sangre por Sangre”. El malnacido de Donald mataría a Leila en venganza por la muerte de sus hijos. Luego acabaría la vida de Isabel y Amber haciéndoles cosas que hará que ambas deseen estar muertas.

– Voy a matarlo – Digo, levantándome del suelo con las piernas temblorosas.

Recordé la sangre que tenía Leila en el rostro y en su hombro. Esa imagen aterradora que esperé no volver a ver luego de todo lo que ocurrió en Alemania. No. No podía permitir que le hiciera algo, ni a nuestros bebés. No le daré el gusto de lastimarlos por esa absurda venganza que tiene contra nosotros. Mis piernas fallaron de nuevo, llevándome al suelo.

– ¡Mierda!

– Deja de moverte, maldito idiota.

Levanté el rostro aturdido por la voz femenina que escuché. Los ojos azules de Ydyal me recibieron cubiertos de preocupación, al fondo escuchaba maldiciones por parte de un chico en inglés, y Paris estaba ayudando a John a ponerse de pie. Visualice al propietario de las maldiciones y me topé con la sorpresa de ver a dos chicos de la edad de Isabel aproximadamente. Uno era el hijo de Ydyal, pero el otro no lo reconocía en lo absoluto.

– ¿Qué haces aquí? – Murmuro mientras me ponían de pie despacio. Estaba perdiendo las fuerzas de mi cuerpo por la pérdida de sangre.

– Seye me envió a cazar a Donald Hoffman cuando perdió su rastro en Alemania hace dos meses – Me deja caer en el sofá con una mueca y aprieta sus manos en puños – Lo encontré hace dos días camino hasta aquí, pero lo perdí antes de llegar a esta casa. El maldito es astuto.

– Tiene a Leila… a su hija y… a su hermana – Balbuceo cerrando por momentos los ojos.

– Voy a volver su cuerpo una total mierda cuando lo encuentre – gruñe Derek saliendo de la casa preparando su arma. Habló en inglés, y al parecer los únicos en la sala que le entendimos fuimos los mayores.

La madre, la abuela y las tías de Leila estaban sentadas en el piso completamente en shock y mi madre acaba de desmayarse en los brazos de mi padre. Esta situación  lo único que está haciendo es empeorar.

– Caleb, sigue a Derek y evita que haga una tontería – Ordena Paris en ingles con un teléfono en su oreja – ¿Hola? Necesito una ambulancia… dos hombres heridos por heridas de bala… Calle 4…

– Ydyal, por favor… ve por ella… – Digo cansado tomando la mano de la chica – Está… embarazada.

– Alcánzame después que llegue la ambulancia – Dice Ydyal colocándose de pie mirando a Paris – Yo me encargo del maldito de Hoffman.

Espero que Hoffman vaya haciendo su camino al infierno. El rostro de Ydyal cuando salió de la casa no prometía cosas buenas para ese sujeto.

~**~

Isabel

Llegamos a un depósito a las afueras del pueblo.

Leila perdió el conocimiento hace unos minutos y Amber estaba llorando en silencio a mi lado. Lo odiaba. Odiaba a Donald Hoffman con todo mí ser por esto. Quería verlo muerto mientras lo veía bajarse del auto con el arma en sus manos. Yo misma lo mataría si fuera necesario.

– Abajo – Ordenó el sujeto abriendo la puerta trasera del coche.

– Leila no puede moverse, imbécil – Digo en alemán, apretando los puños a mi lado.

Lo recordaba de mi infancia y siempre lo odie. Él podía ser el esposo de mi abuela, el padre de mi prima Kassandra, pero desde que lo vi supe que era un malnacido sin alma. Mis primeros años en Alemania antes de internarme en hospitales por el asma, él siempre estaba gritando que me callara, gritándome para aprender el idioma. Siempre me gritaba por cualquier cosa. Margaret en algunas ocasiones me defendía, pero en otras, escapaba de sus manos el salvarme de sus gritos. Por eso nunca lo vi como a un padre, o como a un abuelo. Él para mí siempre será Donald. Nada más.

– No quiero que nadie se duerma.

De nuevo volvió a apretar el hombro de Leila con fuerza, ella gritó desde lo más profundo de su garganta abriendo los ojos y jadeó. Estaba demasiado pálida, la sangre era demasiada y me preocupaban los gemelos. Estoy segura de que si ella llegase a perderlos jamás se lo perdonaría, incluso estoy muy segura, no volvería a ser la misma de antes si llegase a pasar.

– Es tan placentero escuchar ese grito.

¿Nathan?



Laczuly0711

Editado: 18.09.2019

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