Somos Arte [03]

Capítulo 14

«Ama a quién te mire como si fueras arte y magia»

—Frida Kahlo.

  🌸 🌸🌸 

Melanie.

El auto de Neal se detiene frente al edificio que comparto con mi familia, y jamás me he sentido tan nerviosa como ahora. Aun no puedo creer los sucesos de las últimas horas. Mis labios siguen hormigueando por nuestro beso y una sonrisa se forma en mi cara.

Neal me besó.

Fue el primer hombre que lo ha hecho, y me sigo preguntando si esto no se trata de un maravilloso sueño. Si lo es, no quiero despertar nunca. Él me trató como si fuera de cristal, y lo amé cada segundo.

Es perfecto, y con su ternura es inevitable sentirme tan atraída hacia él.

No puedo ocultar mis sentimientos.

—¿Melanie? —La voz ronca de Neal me hace volver a la realidad, y parpadeo lentamente.

—¿Sí? —balbuceo un poco aturdida, y lo miro sin aliento.

—A partir de ahora las cosas serán difíciles entre ambos —Empieza —. Necesitamos ser más cuidadosos. Sobre todo, en la universidad.

Un rubor caliente se extiende por mi cuello.

—Lo sé.

Se pasa la mano por el pelo en un gesto frustrado, y apoya su cabeza contra el asiento.

—Tengo entendido que el profesor Wilson volverá dentro de dos semanas —dice él —. Hasta ese momento, podré mantener mis manos quietas.

—¿Qué hay de nuestras clases particulares? —pregunto.

Extiende la mano, sus dedos rozan mi mentón por el segundo más imprescindible. La sensación electrifica mi piel. Se inclina, sus esculpidos labios a centímetros de los míos. Mis pulmones dejan de funcionar. Puedo ver los músculos moviéndose debajo de su camisa, el azul en sus ojos, la pura intensidad allí.

Es difícil no mirarlo.

—Seguirá siendo normal como hasta ahora —susurra.

Trago saliva, y aparto la mirada. Estamos siendo demasiados imprudentes. Neal podría ser despedido, y su reputación quedará arruinada si lo nuestro llega a oídos del director. Yo en cambio, seré expulsada. No quiero perder el año, y tampoco ir a otra universidad. Eso implicaría alejarme de Karissa, y empezar de cero.

—Debería irme —digo, y bajo del auto cerrando suavemente la puerta.

El cielo está oscureciéndose y me siento mal por no mandarle un mensaje a Bella diciéndole dónde estuve. Aunque mi día fue increíble. Uno de los mejores que he tenido, y amaría volver en algún momento al asilo. Me divertí con los ancianos, y me encantó conocer más al chico que invade mis pensamientos.

—Melanie —Neal viene hacia mí, y suspira —. Lo que dije hace menos de una hora fue cierto. No siento en absoluto haberte besado.

Tomo un par de profundos alientos, intentando atornillar mi cabeza de vuelta. Siento que perderé la razón en cualquier momento.

—Yo tampoco lo siento —admito sonrojada.

Se aproxima otra vez, acercándose tanto que puedo ver la forma que sus ojos se oscurecen. Presiona su mano en mi cintura, inclinándose mortalmente cerca. Puedo sentir el calor en su cuerpo. Mi corazón se acelera, y no puedo respirar.

—¿Entonces no te importará si te beso nuevamente?

Niego, y es todo lo que necesita.

Sus labios están sobre los míos.

El impacto me golpea desde este planeta a otro, pero me dejo llevar. Su lengua se mueve dentro de mi boca, y la sensación envía un calor increíble todo el camino hasta mi pelvis. Mis brazos se aferran a su cuello, y él parece satisfecho. Su pecho es fuerte, y poderoso. El latido de su corazón casi superando el mío. Mi piel está encendida, ardiendo en llamas.

Él me besa como si quisiera arrancarme el alma.

Me sujeto a su cuerpo como si fuera mi salvavidas en un océano, y enredo mis dedos en su sedoso cabello. Nunca he experimentado algo así, y estoy deseosa de más. Cualquier contacto que venga de este chico está bien para mí.

—Melanie... —Neal sonríe contra mi boca, y me detiene —. Alguien nos está observando.

Mis mejillas estallan en llamas cuando sus ojos se posan en la ventana, y trato de calmar mi respiración agitada.

No puedo creer que alguien nos esté observando desde ahí.

—Debería irme —Vuelvo a decir, y pongo un mechón de pelo detrás de mi oreja.

Los labios de Neal están húmedos e hinchados por nuestros besos. Es tan hermoso.

—Te veo mañana —dice —. Buenas noches, preciosa.

Me da un último beso en la mejilla, y luego entra en su auto para marcharse. Dos minutos después, todavía estoy parada en mi lugar, observando por dónde Neal ha desaparecido.

Ese beso acaba de desmoronar mi mundo entero, y no me importaría besarlo de nuevo.

Anhelo besarlo de nuevo.

🌸🌸🌸

Ni siquiera soy capaz de mirar a Bella cuando entro al departamento. Mi rostro se siente caliente, y ella me mira con una amplia sonrisa. Parece feliz, y orgullosa. Solo falta que me dé una palmada en el hombro, y diga: "Buena chica"



Jessica Rivas

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En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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