Somos Arte [03]

Capítulo 21

«Olvida todo lo que te haga daño, pero nunca lo que te enseñó».

  🌸🌸🌸  


Melanie.

Miro mi reflejo en el espejo, sintiéndome satisfecha con mi aspecto. Quiero verme bien para Neal. Un vestido sencillo, acompañado con sandalias cómodas es mi mejor opción. Mi cabello lo dejo suelto y no me preocupo en usar maquillaje.

Cuando observo la hora en mi celular son casi las cinco y sonrío. También hay un mensaje de Neal.

«Estoy aquí»

Me acerco a la ventana de mi habitación y aparto las cortinas. Lo veo recostado contra el capó de su auto y mi ritmo cardíaco se acelera. Él es perfecto. Tiene puesto una camisa azul arremangada hasta sus codos y su cabello luce alborotado. No puedo respirar. Neal me saluda con la mano desde abajo y una pequeña sonrisa asoma mis labios.

—¿Melanie? —pregunta Bella, tocando la puerta —. ¿Por qué Neal está aquí?

Tomo mi bolso de la cama con mi celular y abro la puerta de mi habitación. Bella parece muy curiosa cuando ve mi aspecto.

—Tenemos una cita —musito.

En su rostro se forma una cálida sonrisa llena de felicidad y orgullo.

—Oh, eso es genial. Me alegra saber que pudieron resolver sus problemas.

Le devuelvo la sonrisa.

—Fui sincera con él. Tuve que explicarle porque me alejé y Neal lo entendió —sonrío —. Fue a la fiesta para buscarme.

Bella enarca una ceja oscura.

—Alayna me dijo todos los detalles antes de irse.

Me ruborizo.

—Tengo muchas cosas que decirte.

—Después, cariño, no hagas esperar a tu cita.

Pongo un mechón de pelo detrás de mi oreja.

—Lo siento por mi actitud —Empiezo, avergonzada —. Fui una tonta.

Bella apoya sus delicadas manos sobre mis hombros.

—Estabas molesta en ese momento y te entiendo, cielo. No te disculpes.

Miro el brillante anillo con piedra azul que adorna su dedo.

—No puedo creer que van a casarse.

—Yo tampoco —Bella está a punto de llorar —. La propuesta fue tan romántica.

La abrazo con fuerza y ambas nos reímos. Estoy tan contenta por ambos. Pasaron por mucho y la vida está compensando cada sufrimiento y cada lágrima. Serán felices y yo seré testigo.

—Tienes que decirme los detalles —murmuro.

—Más tarde tendremos una conversación —Me lleva hasta la puerta y besa mi mejilla —. Cuídate mucho, ¿sí? Llámame si necesitas algo.

—De acuerdo. Nos vemos, mamá.

Cierro la puerta del departamento y tomo una respiración profunda antes de encontrarme con Neal. Estoy nerviosa y no lo entiendo. Hemos dormido juntos, incluso nos besamos. Cada vez que lo veo mi cuerpo vibra por la anticipación. Pongo un pie fuera del edificio y juro que puedo sentir crujir el aire con la electricidad cuando nuestros ojos se encuentran.

—Melanie —susurra. Mi nombre suena como una suave caricia en sus labios.

Estoy ruborizándome de pies a cabeza.

—Hola —digo y me acerco a él.

Se inclina para besar mi mejilla y el aroma embriagador de su colonia se apodera de mí.

—Te ves preciosa —Su susurro envía un escalofrío por mi espalda. Sus ojos observan cada parte de mi rostro y se detiene más tiempo en mis labios.

—Gracias, te ves muy bien.

Una lenta sonrisa curva sus labios.

—¿Lista?

Asiento y su mano en la parte baja de mi espalda me lleva a su auto y subo. Neal me pone el cinturón de seguridad y le doy una sonrisa agradecida. No puedo dejar de notar el olor de su colonia en el interior del vehículo. Es agradable y embriagador.

—¿Cómo te sientes? —Me pregunta Neal, una vez dentro del auto y conduciendo.

—Bien —musito y miro mis manos —. Espero que Brody no vuelva a molestarnos.

—No te preocupes por él. Dudo que salga del hospital pronto —Me sonríe —. Recuerda que no estás sola en esto.

—Lo sé —Suelto un suspiro cansado —. Vinimos a Londres por una vida más cómoda y sin peligros.

Neal se aclara la garganta.

—Me tienes curioso por saber más de ti.

—Si supieras sobre mí no estaríamos aquí teniendo esta conversación.

Me mira brevemente.

—¿Qué puede ser tan malo? Más de una vez he dicho que no me importa tu pasado.

Sonrío tristemente.

—Ya lo veremos.

—Me subestimas —dice y sacude su cabeza —. Pero ya no hablemos de eso. Te traje a una cita y pasaremos un buen momento.

Nos dirigimos en un cómodo silencio mientras observo la arbolada calle de mi barrio mientras pasamos. El sol está ocultándose, dándole paso a la noche. Miro a Neal, el atardecer echa un resplandor a su apuesto rostro. Un mechón de su oscuro cabello cae sobre su frente y puedo ver sus ojos azules enmarcados por espesas pestañas, explorando el camino delante de nosotros.

Es hermoso.



Jessica Rivas

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En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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