Somos Arte [03]

Capítulo 28

"Una vida diferente comienza al final de tu zona de confort"

🌸🌸🌸

Neal.

—Me encantará ver un cuadro de Melanie desnuda, claro, si tú me lo permites...

La adrenalina corre por mi torrente sanguíneo, frenético e imparable. Mi corazón martillando dentro de mi pecho y mi visión se vuelve borrosa cuando escucho el jadeo horrorizado de Melanie. No voy a permitir que este pervertido le falte el respeto, no en mi puta presencia.

Pierdo la cabeza.

Le doy un fuerte puñetazo en la boca, y luego utilizo todas mis fuerzas para empujarlo y su cuerpo termina impactando contra el húmedo suelo. La sangre brota de sus labios y me mira con una sonrisa maliciosa. ¿Este hijo de puta no se cansa de joderme la vida?

—Vaya... —Se ríe desde el suelo, sangre cayendo por la esquina de su boca —. Debe ser muy buena en la cama para que reacciones de esa manera, hijo.

Mi rostro se contorsiona, enojo circulando por mis venas. Intento golpearlo nuevamente, pero Melanie me detiene. Pone sus manos sobre mi pecho y me mira con esos grandes ojos azules asustados. Se ve tan pequeña y vulnerable.

—Él no lo vale —susurra angustiada —. Detente, Neal.

Me siento como si estuviese en llamas y no las pudiese apagar hasta que mi padre se haya ido. No soporto estar en el mismo sitio que él. Me parece irónico cuando antes todo lo que quería era pasar mi tiempo a su lado. Era un niño tan ingenuo. Siempre fui un ingenuo. Me costó mucho verlo como es realmente: Un bastardo ambicioso que solo le importa el dinero. Hará lo que sea por un par de dólares; incluso chantajear a su propia familia.

—¡¿Sigues aquí?! —chilla mamá, saliendo de la casa con una escoba en la mano —. ¡Juro que si no te largas en este instante vas a lamentarlo, Owen!

Melanie entrelaza su mano con la mía y su contacto me relaja al instante. Ahora lo único que deseo es llevarla a mi estudio y olvidarme de todo. Ella es mi mejor medicina.

—Tengo la mejor familia del mundo —dice papá con sarcasmo —. Me dieron una gran bienvenida.

Mamá lo mira con disgusto.

—Perdiste a tu familia cuando pusiste a tus vicios por delante. No tienes nada qué hacer aquí y será mejor que te retires.

Owen se pone de pie con dificultad y limpia la sangre de su boca. Sus ojos iguales a los míos permanecen en mi madre quién la mira sin emoción alguna y la escoba en su mano.

—Me iré porque tú me lo pides, dulce Lena —murmura Owen —. Pero en algún momento debo hablar con nuestro hijo.

Mi cuerpo se tensa.

—Yo no quiero hablar contigo, imbécil. Déjanos en paz.

Papá se ríe.

—También te extrañé, Neal y quiero recuperar el tiempo perdido.

Suelto un bufido.

—¿De qué diablos estás hablando? —gruño —. ¡Tú lo arruinaste todo y ahora asume las consecuencias como hombre!

Sacude el polvo de su chaqueta y no le da importancia a mis palabras. Viejo desconsiderado.

—¿Te sigue gustando el golf?

Estoy temblando de rabia.

—¡Dije fuera! —grito y mamá lo golpea una sola vez con la escoba en la espalda. Papá hace una mueca de dolor, y estoy luchando con todas mis fuerzas para no reírme. Esta situación es ridícula.

—Nunca vuelvas a molestarnos o me veré obligada a poner una orden de restricción —espeta mamá con firmeza —. No te conviene tener líos legales, Owen.

El rostro de mi padre se enrojece y aprieta sus manos en puños.

—Esto no ha terminado, familia —Mira a Melanie y la rabia vuelve en mi interior —. Ha sido un placer conocerte, preciosa.

Y entonces al fin se retira para mi comodidad. Toma cada parte de mí no ir tras él y golpearlo nuevamente. Me siento enfermo y asqueado por su actitud. Esa mierda de querer recuperar a su familia ni él mismo se lo cree. Es un bicho molesto que necesito sacármelo de encima.

—Lo siento por eso —Me disculpo, mirando a la hermosa chica junto a mí.

Melanie sonríe tímidamente.

—No es tu culpa.

—Me avergüenza que ese idiota sea mi padre.

Mamá suelta un suspiro agotador.

—La próxima vez lo mataré a escobazos —afirma y me río.

—Gracias por existir, mamá. Solo tú me haces reír en situaciones serias.

Su mirada se suaviza.

—Cariño, no quiero que lo golpees nuevamente. ¿De acuerdo? Puedes meterte en problemas.

Acerco el cuerpo de Melanie al mío.

—No me importa —murmuro —. Le faltó el respeto a mi novia.

—Lo hizo para provocarte y tú caíste redondito —responde mamá —. Ahora sabe lo mucho que te importa Melanie y lo usará en tu contra.

Puedo sentir el miedo creciendo en mí como un monstruo, preparándose para salir del armario.

—Ese hijo de puta...

—Vamos adentro, necesitamos relajarnos —Me interrumpe mamá —. Preparé pastas con salsa italiana.



Jessica Rivas

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En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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