Somos Arte [03]

Capítulo 33

«El arte nos permite encontrarnos a nosotros mismos y perdernos al mismo tiempo». ―Thomas Merton.

🌸🌸🌸

Melanie.

Después de arreglar mi cabello y acomodar mi vestido, prosigo a hacer la caminata de la vergüenza. Me uno a Jake en la mesa y la culpa no tarde en venir. Hace minutos estaba besándome con Neal en el baño a pesar de tener una cita. ¿Desde cuándo me volví tan desconsiderada?

Neal regresa junto a Samantha. No se sienta, solo se detiene cerca de la mesa, inclinándose para decirle algo antes de enderezarse y sacar dinero en efectivo de su billetera para dejarlo sobre la mesa. Tira su silla hacia atrás y coloca una mano en su espalda, guiándola hacia el frente, ni siquiera mirándome mientras se dirigen hacia la salida.

Lo convencí de esperarme afuera mientras yo termino mi cita con Jake. Sería grosero dejarlo aquí y decirle que me iré con otro hombre.

―Eso fue muy sutil ―Se ríe Jake y me sonrojo.

―Lo siento ―Me disculpo avergonzada ―. No esperaba verlo aquí.

Los ojos de Jake se encuentran con los míos.

―Seré sincero, Melanie. Tú me gustas y mucho ―admite ―. Te traje a esta cita con la intención de conocerte mejor y tal vez en el futuro ser algo más que amigos.

Mi corazón está latiendo demasiado rápido mientras lo contemplo. Jake es un chico amable, guapo y agradable. En ningún momento me hizo sentir incómoda o recurrió a groserías como Brody para tener mi atención. Espero que después de esto quedemos como amigos.

―Desearía que no te sintieras atraído hacia mí ―Le digo suavemente ―. Eres un chico genial.

Su expresión se adapta a una de sincera simpatía.

―Supongo que esto se trata de Neal Vega.

Miro mis manos, mi cara roja por la vergüenza.

―¿Soy muy obvia?

―Demasiado ―Suelta una risa ―. Me imagino que arreglaron sus diferencias en el baño.

Le doy un sorbo al vino, tratando de romper la incomodidad. Hace dos semanas estaba sufriendo por Neal, diciéndome a mí misma que haría lo necesario para olvidarlo y superarlo. Todos mis planes fueron derrumbados con unas cuantas palabras y sus besos.

Neal jamás tendrá reemplazo.

―Yo nunca tuve la intención de llegar a algo más ―Me maldigo por ser tan directa e insensible ―. Solo me importa entablar una amistad...

―Entiendo perfectamente ―responde Jake ―. Si es todo lo que puedes darme por ahora, lo acepto con gusto. También eres una chica genial, el tipo de personas con quién quiero hablar.

Mis hombros tensos se relajan y siento nada más que alivio ante sus palabras.

―Muchas gracias.

―No tienes nada qué agradecer ―Me guiña un ojo y su hoyuelo hace acto de presencia ―. Entiendo porque Neal anda todo desesperado por ti. Eres única, Melanie.

―Gracias ―Es todo lo que puedo decirle.

Después de eso, la cena transcurre con calma. Disfruto de mi comida tailandesa, amando el sabor que deja en mi lengua. Es delicioso. Jake me sirve otra copa de vino y me habla sobre los planes que tiene para el futuro. A pesar de ganar una buena suma de dinero con el modelaje, estudiará arquitectura el próximo año. Me habla sobre su familia, amigos y que tiene un perico llamado Francisco.

―¿Qué hay de tu madre? ―Me pregunta.

Eso me trae un nudo en la garganta.

―Murió cuando nací. Nunca la conocí.

Jake se aclara la garganta.

―Oh, eso es trágico. Lo siento mucho.

―Pero tengo a una madre adoptiva genial. Ella daría todo por mí.

―La mía es adicta al chocolate. Eso también la hace genial.

Esbozo una carcajada.

―Puedo notarlo. Su hijo es una gran persona.

Nos divertimos mucho durante la cena, comiendo y hablando. Conversamos sobre la escuela, amigos y cosas al azar, como música y libros favoritos, de todo y nada. Estamos allí por horas, el tiempo simplemente desapareciendo. Es uno de los mejores momentos que he tenido con alguien. Jake es el tipo de personas a quién quiero frecuentar.

Cuando terminamos, Jake paga. Se niega a dejarme pagar o incluso ir a la mitad. Y no me molesto en discutir, ahorrándome el discurso.

—Gracias por la cena —digo, mientras caminamos fuera del restaurante —. La comida estuvo deliciosa.

—No es nada —sonríe —. En cualquier momento podemos volver a tener una salida de amigos.

—Me encantaría.

Mi mirada se posa hacia mi derecha y mi corazón parece explotar cuando lo veo. Neal está apoyado contra el capó de su auto, mirando impaciente la hora en el reloj que adorna su muñeca. No hay rastros de Samantha y me siento agradecida.

—Alguien está bastante ansioso —Se ríe Jake.

Me pongo de puntitas y beso su mejilla.

—Fue una noche agradable, pero debo irme. Gracias de nuevo.

—Hasta pronto, Melanie.

Neal esboza una sonrisa cuando me acerco a él. Me voy a desmayar. De hecho, me estoy desmayando. Soy patética.

—Hola —digo.

Su mano se posa en mi cintura, presionándome contra su cuerpo. Me derrito, soy mantequilla.

—Hola —repite —. Te ves muy feliz.



Jessica Rivas

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En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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