Somos Arte [03]

Capítulo 39

«Ten coraje de vivir. Cualquiera puede morir» —Robert Cody.

🌸🌸🌸

Melanie.

El vuelo a Nueva York transcurre sin inconvenientes.

Giovanna mantiene sus distancias, pero no puedo pasar por alto las muecas que hace cada vez que Neal y yo nos besamos. ¿Esta mujer es masoquista? Tengo la sensación de que sí. Vino a este viaje para ver al chico que desea con otra.

La azafata nos sirve una buena variedad de comida, haciendo el viaje mucho más cómodo. Bebo una taza de café, Neal pide vino. La última vez que estuve en un avión fue hace tres años. Caleb estaba muy desesperado por alejarnos de Las Vegas. Se encargó de darnos una vida mejor, sin importar que la suya estaba en riesgo.

Ni siquiera deseo recordar lo oscuro que estuvieron lo viejos tiempos. Odio mi vida anterior.

—A veces te pierdes en tu propio mundo —dice Neal con una sonrisa —. ¿En qué piensas, cielo?

Me encojo de hombros, mis manos apretándose en la taza de café.

—Ha pasado un tiempo desde que estuve en un avión —respondo —. Eso es todo.

Pone un mechón de pelo detrás de mi oreja.

—Tu comodidad es mi prioridad, Melanie. Prometo que pasaremos un buen rato juntos, la galería te encantará.

Le sonrío, reconfortada por la calidez de sus ojos resplandecientes.

—Todo lo relacionado a ti me encanta, Neal.

Llevamos conociéndonos meses, y aunque hemos hecho algunas cosas sexys con las ropas puestas, incluyendo un montón de besos, falta vernos completamente desnudos. Es una gran revelación para mí sentirme de esta manera. Antes detestaba cualquier contacto proveniente de un hombre que no sea Caleb, pero ahora anhelo con todas mis fuerzas sentir a Neal piel contra piel. Él y yo solos en una habitación sin nada de por medio. Dios, incluso mis pensamientos son pecaminosos. He cambiado tanto, pero me gusta mi nueva yo.

—Bésame, Melanie —susurra Neal.

Los besos son suaves, y cierro los ojos, saboreando cada uno. Me encanta el sabor a vino en su lengua. Neal desliza una mano a la parte trasera de mi cuello y ladea la cabeza para que nuestros labios encajen a la perfección. Después de un largo beso, se aparta, apoyando su frente contra la mía.

Estoy loca por él.

Estoy absolutamente enamorada de este talentoso y romántico hombre.

Amo su pasión por el arte, amo la forma que trata a su madre, amo la forma que me mira, toca mi cuerpo, me acaricia el pelo o besa mis labios. Amo en un millón de formas las sensaciones que solo él provoca en mí.

Amo a Neal Vega.

—Quiero estar contigo —digo, mi voz sonando temblorosa. Su mano acaricia perezosamente mi muslo bajo mi falda.

Neal contiene el aliento.

—Pronto, hermosa.

Me acurruco en su pecho, disfrutando la calidez y escuchar los latidos de su corazón. El cansancio me encuentra, sumergiéndome en un profundo sueño que me lleva a un mundo llamado Neal Vega.

🌸🌸🌸

Después de un largo y agotador viaje que dura siete horas, el avión aterriza al atardecer. El clima nos toma con la guardia baja, menos a Giovanna que tiene un costoso abrigo de piel. Neal se quita su chaqueta cuando percibe que estoy temblando, lo que provoca un ceño fruncido en la cara de la odiosa. ¿No se cansa de mirarnos mal?

Un chófer está esperándonos en la acera de la zona de equipaje del Aeropuerto Internacional de Nueva York. Se apresura a ayudarnos con nuestras maletas para depositarlo dentro del maletero. Giovanna se mantiene detrás de nosotros, sus ojos moviéndose por todos lados, asimilando un paisaje diferente al de Londres.

Yo por mi parte me encuentro nerviosa, asustada de lo que me espera. El pensamiento trae un escalofrío a mi cuerpo y me abrazo a mí misma.

—Estoy muy emocionada —comenta Giovanna —. Me pone muy feliz saber que algunas personas gastan millones por una pintura de mi rostro.

¿Puede alguien ser más egocéntrica que Giovanna Santos? Es hermosa, eso nadie lo niega, pero la mayoría de los clientes no compran las pinturas por el rostro de cierta modelo insoportable. Sé que toman más en cuenta el arte de Neal, su talento.

—¿Ya sabes dónde vas a hospedarte? —Le pregunta Neal a cambio, sosteniendo mi mano.

Giovanna muerde su labio, siempre tratando de ser seductora con mi novio. ¿Dónde quedó el respeto?

—Claro, en el Four Seasons.

Neal maldice.

—Serás un dolor en el culo, ¿eh?

Giovanna se cruza de brazos, el movimiento hace que sus grandes pechos sean mucho más notables a pesar de tener puesto un abrigo.

—¿Qué tiene de malo que estemos en el mismo hotel? —chilla.

Me quedo en silencio, analizando con atención su rostro, tratando de leer qué tiene en mente. Ha hecho de todo para sabotear mi relación con Neal, pero apostaría que aún no ha dado el golpe más mortal. Quizás Karissa tiene razón después de todo.

Tratará de meterse en la cama con Neal, poner algo en su bebida. Debo estar alerta.

—Solo mantén tus distancias —gruñe Neal, guiándome dentro del auto.



Jessica Rivas

#96 en Joven Adulto
#606 en Novela romántica

En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar