Somos Arte [03]

Capítulo 47


"Nunca te olvidas de una persona que vino a ti con una antorcha en la oscuridad" —M. Rose.

🌸🌸🌸

Melanie.

Tomo una profunda respiración mientras trato de contener mi sonrisita. Espero convertir esta noche en la mejor de su vida. Neal se ve tan ansioso por la sorpresa que le tengo preparada. Es demasiado atrevido para alguien como yo que siempre estuvo escondida en un caparazón, pero quiero soltarme esta noche. Disfrutar a mi novio y hacerlo el chico más feliz del mundo.

Me quito el pequeño bikini que cubre mi cuerpo mientras rebusco en mi bolsa. Karissa y Bella me ayudaron a escoger la lencería. Fue un momento vergonzoso en la tienda, pero lograron convencerme. Es un negligé rojo con tanga a juego. Dios, esto parece un hilo dental. Ya es tarde para echarme atrás. Voy a ponérmelo y me uniré a Neal.

Me muevo rápido en el baño, manteniendo mis ojos en el reflejo que me muestra el espejo. Las ondas de mi cabello se arquean a lo largo de mis pechos que se ven más grandes. El negligé se aferra a mis curvas, el material tan transparente y delgado que muestra mis pezones a través de la tela.

¿Esta soy yo?

Definitivamente sí y no planeo echarme atrás.

Quiero ser suficiente para Neal. Quiero ver a sus ojos azules arder por el placer. Quiero ser la única chica que desee siempre. Quiero ser todo en su vida.

Termino de vestirme y peinarme. Luego con un suspiro determinado abro la puerta. Mi cabello revolotea mientras doy un paso adelante. Neal está sentado en el sofá de la sala, descalzo, sin camiseta y el cinturón de su pantalón desabrochado.

Es tan hermoso.

Su cabello oscuro está alborotado y parece perdido en el fondo de su mente. Mi cuerpo cosquillea cuando recuerdo la noche anterior. Él dentro de mí, gimiendo mi nombre y haciéndome sentir la chica más hermosa que ha visto. Anhelo repetir ese maravilloso evento.

Mis pensamientos se ven olvidados cuando noto algo raro.

Su rostro está bastante pálido y parece mareado. Ni siquiera nota mi presencia cuando me posiciono en su campo de visión. Neal parpadea una vez, dos veces.

Entonces percibo el champagne y la tarta. ¿Cuándo llegaron?

—¿Qué pasa, Neal? —pregunto.

Parpadea por tercera vez.

—¿Eh? —balbucea. Intenta ponerse de pie, pero se tambalea.

Mi mente de inmediato entra en pánico. Algo no va bien. Todos mis instintos me gritan que huya y saque a Neal de aquí.

—¿Qué tomaste? —grito con horror —. ¿Estás bien, Neal?

—Cielo...

Alguien se desliza justo por detrás de mí, su respiración haciéndome encogerme mientras habla en mi oído. ¿Cómo entró tan rápido en este lugar? Neal está intentando llegar a mí, pero cae al suelo con un fuerte impacto.

—Te dije que nunca podrás librarte de mí, Melanie —Se ríe.

Su voz.

Nunca podría olvidar su voz.

Es Brody.

Empiezo a luchar, tratando de zafarme. Grito por ayuda, pero él me supera en fuerza. Hay una tela presionada contra mi nariz, haciéndome difícil respirar. El olor a alcohol inunda mis fosas nasales. Me estoy asfixiando. Mis terminaciones nerviosas cada vez están más débiles. ¿Cómo saldré de esto?

No... no... no... no... no. ¡No! Intento moverme, alejarme, pero su mano se mueve alrededor de mi garganta, asfixiándome hasta la muerte. Por favor, no. ¿Caleb?, ¿Neal?, ¿Bella? ¿Dónde están? 

—Deja de luchar, pequeña zorra. No irás a ningún lado.

Mis ojos se enfocan en Neal quién está completamente inconsciente en el suelo. ¿Qué le hicieron? Por favor, qué esté bien. Por favor. Alargo la mano con intenciones de llegar hasta él, pero la última cosa que recuerdo es el algo duro golpeando mi cabeza hasta hacerme perder el conocimiento.

🌸🌸🌸

Mi mente no registra lo que está sucediendo. Abriendo mi boca para hablar, no sale nada. Se siente hinchada y entumecida. Un destello de blanco me hace parpadear abriendo los ojos, sonidos de charlas se registran en mi mente y reconozco una de las voces.

—Ya tienes al imbécil. Puedes hacer lo que quieras con él —gruñe una voz enojada —. ¿No es lo que deseabas?

Escucho sollozos.

—¡No quiero tenerlo de esa manera! ¿Lo has visto? ¡Parece un maldito muerto!

—Entonces jódete. Ya tengo a mi zorra favorita, retrocede.

—¡Eres un maldito psicópata!

—Vete a la mierda, Giovanna.

Mi cuerpo es removido y soy depositada en el asiento de un auto desconocido. ¿Dónde me están llevando? Estoy sudando. Mis músculos se sienten como si hubieran estado corriendo por kilómetros y mi cabeza está golpeteando de manera dolorosa. Todo me duele.

No puedo mover las manos, no puedo mover nada. Oh, Dios... ¿Qué me hicieron?

—¿Qué estás haciendo? —tartamudeo.

Dejo escapar un grito sintiéndome sofocada, pero suena más como un gemido haciendo reír al psicópata de Brody. Por supuesto que es él. Fue ilusa de mi parte pensar que me dejará en paz. Nunca lo hará.



Jessica Rivas

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En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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