Somos Arte [03]

Capítulo 50

"El valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que lo enfrenta dignamente, así le tiemblan las rodillas y cerebro" —Walter Riso.

🌸🌸🌸

Neal.

Me encargo de traer la gelatina que preparó mi madre para Melanie en el hospital. Pasaron más de dos semanas desde que despertó y hoy al fin le darán de alta después de ese trágico accidente.

Estaba tan angustiado por ella. Estuvo triste, pero me encargué de hacerla sonreír incluso en sus peores momentos. Nunca se mostró débil, ni negativa.

Melanie Novak es admirable.

Sus padres intentaron convencerme para que vuelva a mi rutina habitual, pero me negué. Nunca la abandonaré de nuevo. Algunas noches la observo dormir. No solo porque estoy hipnotizado por su belleza, sino porque me reconforta saber que está viva. A veces pongo mi mano sobre su boca para sentir sus exhalaciones calentar el centro de mi palma. Tengo que asegurarme que está viva y sana. Joven y saludable. Las pocas veces que pareció como si hubiese dejado de respirar, voy desesperado hasta ella y me aseguro de que siga respirando. Solo me calmo cuando oigo los latidos de su corazón en su pecho.

Después de anoche, me encuentro muy enfadado con mi miedo. Me está costando mucho convencerme de que ella no irá a ningún lado.

No morirá.

Brody no volverá a lastimarla.

Caleb me informó que hace unos días compró una mansión ubicada en el centro de Londres. El departamento es pequeño y Melanie necesitará un espacio más grande para llevar a cabo sus fisioterapias.

Sé que mi chica saldrá de esto y recuperará su vida. Nada nos detendrá de ser felices.

El entierro de Brody fue ayer. Su familia le dio una sepultura con todos los medios de comunicación ensuciando su imagen. Me preocupaba que esa gente tome represalias como venganza, pero Caleb me aseguró que todo está bien.

Fueron ellos quienes rompieron el acuerdo después de todo.

Giovanna intentó hablar conmigo, pero no le di ninguna oportunidad. Además, dejó de insistir cuando Alayna la golpeó en la cara. Esa hija de puta tuvo el valor de venir hasta el hospital. Está aterrada porque amenacé con denunciarla después de lo que hizo. Su carrera como modelo quedará arruinada si esto llega hasta la justicia.

—¿No te aburres de venir aquí todos los días? —pregunta Melanie mientras disfruta su gelatina —. El sofá debe ser muy incómodo.

Sonrío.

—¿Crees que es aburrido mirarte, besarte y hacerte cosas? —Le guiño un ojo —. Nunca, cielo.

Se sonroja.

A pesar de que su movilidad es reducida debido a su discapacidad no impidió que ambos hagamos cosas para sentirnos bien. Soy adicto a ella. Me encanta que su apetito hacia mí siga siendo insaciable. Ella es tan apasionada.

—¿Crees que las enfermeras o los médicos se dieron cuenta de nuestras cochinadas?

Me encojo de hombros.

—¿A ti te importa que ellos lo sepan? —cuestiono.

Sacude su cabeza.

—No —responde —. Lo volvería a hacer.

Trazo los contornos de mi dibujo mientras la sonrisa permanece en mi cara.

—Esa es mi chica —digo —. Aún nos queda muchas posiciones que probar.

Se atraganta con su gelatina.

—Neal....

—¿Qué pasa, amor?

Trata de ocultar su rubor con su cabello. He notado que el tinte rubio está desapareciendo. Puedo ver las raíces oscuras asomarse en su cabeza. Da igual de qué color sea su cabello. Ella es absolutamente hermosa.

—Nada —musita sonrojada —. A veces me cuesta creer que sigas a mi lado. Cualquiera en tu lugar habría huido por todos los problemas que cargo encima. Estoy contaminada. Estoy dañada.

La confusión se mezcla con la rabia y otros cientos de emociones diferentes mientras me quedo sentado en el sofá de la habitación. Con el corazón acelerado, mis manos se aprietan en puños. Su autoestima ha decaído un poco los últimos días. Me duele que me crea capaz de abandonarla. De ninguna manera lo haría.

—Melanie —murmuro, mi voz ahogada por la emoción —. Nunca voy a abandonarte, amor. ¿Es necesario que te lo repita siempre? Creí que superamos la etapa de auto odio.

Su agarre en la cuchara se tensa y evita mirarme.

—Estás dejando de lado toda tu vida por mí.

—Tú eres mi vida entera —susurro.

Sus ojos azules brillan por las lágrimas.

—Odio retenerte, Neal. ¡Mírate! —exclama —. Ni siquiera te has afeitado.

Le dedico mi mejor sonrisa.

—Pensé que te gustaba la barba en mí.

Suspira.

—No me refiero a eso exactamente. Ni siquiera pasas tiempo con tu madre para estar a mi lado. Dejaste de trabajar. Apenas vas al baño. Solo quiero que te relajes un momento.

Dejo a un lado mi boceto. Me pongo de pie para sentarme en el borde de la cama. Tomo su pequeña mano en la mía y deposito un beso en la palma. Su piel es tan suave.

—Estoy relajado —afirmo, besando cada dedo —. No quiero perderme ni una sonrisa tuya de nuevo. No quiero alejarme de ti.



Jessica Rivas

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#636 en Novela romántica

En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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