Somos Arte [03]

Capítulo Final

"Sufrí, lloré y sangré, pero al final logré mantenerme de pie"

🌸🌸🌸

Neal.

Los últimos eventos me afectaron más de lo que creía. El funeral de mi padre fue la semana pasada. Solo asistimos mamá, la familia de Melanie y yo. Pocas personas estuvieron presentes ese día. Owen Vega realmente no era muy querido. Mi madre estuvo deprimida, pero se refugió en lo que más ama: gastronomía y Netflix. Está sonriendo de nuevo. Cada vez que puede visita a Melanie.

La vida continúa.

En cuanto a mí, seguí con mi rutina diaria. Estoy trabajando en mi próxima exposición que se llevará a cabo dentro de unos cuantos meses. La temática será extraordinaria. Melanie se sorprenderá cuando sepa que su rostro es mi inspiración. Ya no necesito a modelos como Giovanna. Mi novia es la mujer más hermosa del mundo.

—¿Neal?

—¿Sí, cielo?

—¿Puedes quitarte la chaqueta?

Abro los ojos para encontrarla sentada en la silla de ruedas. Ya le quitaron los yesos de sus piernas. Ahora la veo más cómoda y relajada. Sé que siente insegura, pero me encargo de recordarle todos los días cuanto la amo y que no me importa su condición.

Respiro gracias a esta chica.

Hay caballetes en cada parte de la habitación y los artículos de arte esparcidos a su alrededor. Pinturas, temperas, acuarelas y pinceles. Un lienzo en blanco. Su mayor pasión está ayudándola con la depresión.

Yo me he convertido en su muso.

La mansión tiene un estudio de arte. La pared de cristal es enorme y da vista al jardín de flores. Es asombroso. El sol ilumina cada centímetro. Es precioso, como Melanie. Su familia se lució al comprar este espacio por ella.

—¿Solo la chaqueta? —inquiero.

—No —responde, dándome una bonita sonrisa. Su cabello rubio está torcido en un moño desordenado y su rostro libre de maquillaje. Las pecas hacen presencia, volviéndome loco cada segundo. Nunca dejaré de fascinarme por su belleza —. Toda la ropa que tengas puesto.

Esto se pone interesante.

—Eres tan increíblemente hermosa —murmuro.

Sus mejillas adquieren ese bonito rubor.

—Gracias —dice sonrojada —. Ahora desnúdate, por favor.

Lamo mis labios.

—¿Desnudo? —Me río, pero me levanto del sofá.

Melanie en todo momento me observa. Es tan seductora sin intentarlo. Viste un pequeño top que muestra su ombligo y pantalones de yoga ajustados. Las uñas de sus pies están pintadas de un suave rosa. Todo en ella es suavidad y delicadeza. Demasiado inocente. Demasiado hermosa.

—Sip, quiero verte desnudo.

Bueno, retiro lo de inocente.

Me quito la camiseta por encima de mi cabeza y lo pongo en el respalda de la silla. Luego sigue la cremallera de mi pantalón. Lo bajo lentamente solo para atormentarla. Está ansiosa por verme desnudo.

—¿Sigo?

Traga saliva y asiente.

—Sí.

Me saco los zapatos y mis calcetines. Desabrocho mi cinturón y envío mis pantalones al suelo junto a mi bóxer. Sus ojos azules están muy amplios mientras observa fijamente mi pene. Excitación, lujuria, ansias. Puedo leer todas esas emociones en su linda cara.

—Lo has visto varias veces, pero te sigues escandalizando —Me río —. Estuve dentro de ti, cielo.

Aparta la mirada.

—Por favor, póntelo. Cambié de opinión —balbucea —. No necesito ninguna distracción.

Me pongo mi bóxer nuevamente. Amo avergonzarla. Es adorable.

—Pensé que querías pintar a mi amigo también —espeto entre risas.

Se ruboriza y fija sus ojos en los míos.

—Quizás lo haga en el futuro.

Jódanme... Mi dulce chica ya no es la niña inocente que conocí hace casi un año. Se ha convertido en una pequeña descarada que me enloquece todos los días. ¿Cómo puedo resistirme a ella? Quiero desnudarla en este instante y hacerla gritar de placer.

«Sé suave».

—Sigue tentándome, amor.

Ella señala el sofá detrás de mi espalda y sonríe.

—Acuéstate —pide. Obedezco mientras ella se encarga de trazar los primeros detalles del dibujo —. Puedes dormir si quieres.

—Tus deseos son órdenes.

No responde y sigue con lo suyo. Es demasiado hermosa cuando pinta. Sus ojos parecen brillar al ver partes del mundo que nadie más puede notar. Me encuentro deslumbrado en su mirada azul. Cada día me tiene más enamorado.

Melanie dibuja durante horas. Y cuando despierto de nuevo, le echo un vistazo al lienzo. En la imagen estoy yo medio desnudo en el sofá. Mis ojos se ven somnolientos, pero me gusta la expresión en mi rostro.

—El tipo está enamorado de la persona que lo pintó —comento, pasando mi dedo por el lienzo.

Melanie me mira ansiosa. Le gusta que halague sus dibujos. Ha mejorado bastante.

—Luces feliz.

—Porque tú me haces feliz —sonrío.



Jessica Rivas

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En el texto hay: romance, amor, dolor

Editado: 26.03.2019

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