Somos leyendas de sangre

capitulo 22

Minutos antes.

Graco.

Antes de que pudiera terminar con la chica que tenía en frente que no era Tara, que era con quien soñé que estaba pero claro eso jamás sucedería, las puertas se abren mostrando a la nombrada. Pide que por favor salgan Cuario y Esmeralda y el muy animal me traiciona a pesar de que le dije kinésicamente que no. Con los brazos en modo jarra me mira con odio.

Les explico para quienes se preguntan qué coños paso para que estuviera así de enojada. Bueno, culpa mía si fue, lo asumo, me pongo los pantalones y asumo que me mande un cagazo de los bueno. Pero en mi defensa, digo que no me arrepiento de nada.

Les cuento, hice con ella una apuesta de que si lograba alcanzarme antes de que yo llegara al palacio de mi hermana le ascendería a ser la general máxima entre las especter.

Comenzamos la carrera, me dio unos segundos de ventaja que por orgullo no ocupe. Cuando paso el tiempo me largo a correr a todo velocidad, metiéndome en los recovecos que solo yo conozco para que le pique la curiosidad y vaya deteniéndose pero no, para esta chica era más importante su nuevo título que quedarse mirando lo nuevo del camino. Después de unos tres minutos infernales corriendo o creo que un poco más, no lo sé, no llevaba la cuenta pero el punto es que siento a mi hermana, Ofiuco y su enojo que puede sentirse hasta aquí porque las tierras empiezan a temblar debajo de nosotros y con mucha fuerza a lo que yo tomo la determinación de ir a ver qué es lo que coños le pasa. Teletransportándome, cosa que le aprendí a ella, llego y me topo con un idiota con aires de Dios apuntándole a mi hermana y yo por simple instinto y por defender a mi sobrino o sobrina (Tengo la preferencia de un hombre para que haga la pareja con Aurora). Y ahora estoy aquí, a la espera de que esta mujer no me mate porque no estoy en condiciones de defenderme.

-¿Qué quieres, Tara?- me acuesto y tapo mis ojos con mi antebrazo.

-quiero mi título- alzo un poco mi brazo y la veo, ¿no es perfecta tan gruñona pero a la vez con ese aire de fragilidad cuando la vez con detención?.

-habla con Ofiuco, ella es de los títulos-

-y entonces... ¿Por qué la carrera?- Ahora es cuando me pregunto, qué coños le digo.

-porque sí- escucho que suelta un sonido indignada, no sé cómo lo describirían ustedes pero una especio de chillido con un resoplido, no sé, no soy bueno en estas cosas.

Escucho que abren la puerta y luego el portazo que me indica que ella ya salió de la habitación. Me quedare un rato aquí hasta que por lo menos me vuelva la fuerza al cuerpo.

Sario.
 

Saben que es que te pique la curiosidad al escuchar una linda melodía y que tus pies como por instinto vayan a donde viene ese tema.

Bueno, ese fue mi caso y ahora entiendo porque dicen que el canto de las sirenas encanta a quien le escuche e insisto, ese es mi caso. Me topo con una chica castaña ojos grises. Sí solo Bra estuviera aquí para que me dijera su nombre, porque él es el único que sabe todo los nombres de aquellos que entran aquí incluso antes de que pusiera un pie en este lugar.

La niña deja de cantar y me mira, y es ahí en cuando me quiero meter debajo de la tierra o que Ofiuco me llevara de vuelta a sus terrenos.

-qué bien cantas- no sé cuál de los está más rojo.

-ehm, gracias- ella baja la cabeza y de a poco el pelo le cubre la cara- creo que mejor me voy- se baja de la que supongo es su cama ya que me encontraba en la pieza de las chicas después de salir del comedor por lo que quien sobra aquí soy yo.

-no, tranquila, yo me voy-

-no, yo me voy-

-tranquila, yo sobro aquí-

-usted es el Dios, yo soy la que sobra-

-¿Cómo es eso?-

-que usted es mi Dios, yo soy la que tiene que moverse aquí- me río, hace tiempo que no escucho eso, será por qué viví mucho tiempo entre Dioses y entre nosotros nos subimos y nos bajamos a nuestro antojo.

-olvídate de la jerarquía aquí, porque aquí no importa, no hay Dios con más poder pero si hay respeto en especial para Ofiuco y Leo que con los que tienen peor carácter entre nosotros. Si ustedes quieren tutearnos, por lo menos a mí, adelante. Sí quieres putearnos, mientras que nos lo merezcamos, adelante. Sé tú misma delante de nosotros, créeme, molesta menos que cuando se ponen a decir palabras que no piensan-

 



Hanna

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En el texto hay: peleas, leo y ofiuco

Editado: 23.04.2019

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