Somos leyendas de sangre

capitulo 27

 


Genes.

-terminamos- me dice Irgo, pestañeo varias veces. Espera ¡¿QUÉ ?!

-no puedes acabar conmigo mismo idiota, ni siquiera hemos empezado una relación estable o algo por el estilo, segundo ¿Por qué lo harías? Yo soy la pareja perfecta que todo el mundo quiere- perdón, mi ego me puede.

-te informé por si no entendiste, que acabe de llegar y allá tú si las entiendes- y te va dar dando portazo, dejándome aturdido. ¡¿WTF ?!

A ver, los explico para que comprendan lo que yo entendí, los dos echados en la cama cuando nos pusimos en contacto con las relaciones actuales, los primeros en hablar de Cuario y Esmeralda, luego nos fuimos por Caprico y Daniella. Sí, a ellos no lo pasamos por alto porque se ven muy bonitos los malnacidos y luego paramos en Corpion y Vangelise y ahí fue cuando chocamos y la cosa fue así:

-no, no, no, ellos no me gustan, no juntos-

-¿Por qué no Irgo, si se ven muy bien? -

-no, Escorpión necesita alguien con carácter, no hay nadie que se sienta amedrentado cada vez que se junten ese par, yo los dejaré como amigos, pero Corpion no es para ella como ella no es para él-

-¿Y tú qué sabes de amor? -

-si no te olvidas, estoy contigo, algo he de saber-

-bueno yo digo que no se ven bien y punto-

-dame una razón-

-mi razón ya te la dije-

-yo quiero hechos, HECHOS-

-no te tengo hechos, pero te doy mi opinión y eso debería bastar-

-Pues no me basta, yo quiero más, sabes qué más, adiós- ¿Qué?

-¿What?-

-Terminamos- y eso es lo que pasó.

Por lo menos, no entendí que fue lo que sucedió aquí, de la nada fue que terminaste y paso lo que ustedes saben, el portazo y todo eso.

Ahora estoy aquí, analizando lo que aconteció, no entendí mucho, mejor me fui por un poco de Nutella, comiendo más que haciendo nada. Salgo y bajo con gran velocidad la escalera, me voy a la puerta que da con el comedor y le pego un grito a quien está todo el día en la cocina.

-¡PIXIS! - al rato aparece el otro lado del muro con una sonrisa en su cara, junto con Nyox quien trae un tarro de Nutella ¿Cómo abrieron mi repisa? Bueno, eso no importa, lo que importa es que lo trae-

-vienes a buscar esto- ¿han visto las escenas de los monitos animados en donde los ojos se le ponen de corazón? Pues así me siento yo.

-¡SÍÍÍ! - le saco de las manos a Nyox el tarro de Nutella junto con la cuchara que traía los amos, a los dos, son mi nuevo shipp, les adoro-

Salgo del comedor y ahora empiezo a pensar. Mi primera pregunta es ¿Qué hacia Nyox en la cocina? ¿Será la nueva ayudante de la que hablamos Pixis? ... O ... ¿A esa chica le gusta Pixis? No, no y no, dejémoslo como una incógnita que no quiero resolver y la verdad es que no sé porque no me gusta si se supone que a mí me gusta todo lo que tiene que ver con el amor, pero Irgo con su pataleta me dejo el mundo patas para arriba. Me agarro la cabeza, pucha que duele. Cuando no me gusta algo me duele la cabeza.

Caprico.

¡Resulto! No puedo creer que el plan de Sario haya resultado. Después de que él se fuera el ambiente se volvió tenso, pero yo había llevado algo que le haría más fácil reconocerme.

-me recuerdo cuando eras pequeña y te caías cada dos por tres- me mira y pestañea unas cuantas veces.

-¿Disculpa?-

-eso, que antes eras muy torpe, me imagino que ahora no lo eres, por algo estas aquí-

-¿Cómo sabes eso?- le sonrío-dímelo, ahora- me ordena, vuelvo a sonreír y veo como de apoco se va impacientando- ¡YA!, ¡DECIMELO!-

-no, no te lo voy a decir, te lo voy a demostrar- la agarró del brazo y la conduzco al auto que por suerte habíamos traído el mío, la distancia no era mucha por lo cual a Sario no le debería molestar caminar unos 20 minutos.

Al llegar le abro la puerta del copiloto y la cierro apenas entra, me meto al auto, lo enciendo y arranco.

-¿Dónde me llevas?-

-ya lo veras-

-sabes que esto puede ser considerado como un secuestro-

-no te estoy secuestrando, no vas atada, ni amordazada, ni vendada, la puerta va sin pestillo para que te lances cuando quieras- da un grito ahogado, sé que eso no se lo esperaba.

Llegamos a la cúspide de una montaña que da con vista a toda la ciudad o por lo menos a todo el sector en donde está nuestro hogar. Le abro su puerta invitándola a bajar, ella toma mi mano y lo hace, pega un grito emocionada al ver la vista que nos proporciona el lugar, aprovecho a ponerme la máscara y me acerco lentamente a ella, con sigilo sin querer asustarla. La tomo por la cintura y la acerco a mí, siento como empieza a respirar con más fuerza que antes, creo que no cumplí mi objetivo, si la asuste.

-¿Qué haces?-

-date la vuelta lentamente-con miedo me obedece y pega un grito al verme con la máscara.

-no me mates del susto por...- y ahí es cuando se hace el silencio y repara en lo que llevo en la cara- ¿Cómo... cómo conseguiste eso?-



Hanna

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En el texto hay: peleas, leo y ofiuco

Editado: 23.04.2019

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