Somos leyendas de sangre

capitulo 32

 

- E imagino que tú eres su actual novio- dice con arrogancia.

- Pues te dijo que no es así, que ella está soltera y con miedo por lo que tú le hiciste-

- ¿Y qué se supone que le hice?- con toda la calma que no siento le digo:

- La golpeaste hasta que ella le tuvo miedo a cada hombre que pasaba cerca de ella-

- Solo hice lo que tenía que hacer-

- ¿Esa es tu mejor respuesta?-

- Sí- sonrió, desde mi ángulo puedo apreciar como los compañeros van cerrando los puños y todavía no he soltado la bomba, como me gusta ser yo en estos momentos.

- Entonces también era lo que tenías que hacer cuando intentaste abusar de ella- veo el sudor cubrir su frente, sabe que lo tengo en mis manos. La puerta se abre de golpe y no veo a uno, si no a cinco de sus colegas parados en la puerta con posición de ataque- tienes cinco segundos para contar la verdad antes de que tus queridos amigos hagan regir su código-

¿De qué código hablo? Para ellos las mujeres son sagradas ya que su Dios es una mujer, es decir, Diosa. Por lo cual, que uno de ellos ataque a una mujer va en contra de todas y cada una de sus reglas, por lo que como sentencia se merece la muerte.

- Juro que yo no hice nada, ella es masoquista, le gusta que la golpeara pero una vez se me pasó...- antes de que pueda terminar de decir sus mentiras esta tirado en el suelo mientras yo lo golpeo. Alguien con mucho esfuerzo me saca de encima de él.

- Déjenos a nosotros, ya nos haremos cargo de esta escoria, nos debe algunos cuantos golpes a todos-

Con una sonrisa en la cara y con mis nudillos palpitando por los golpes que di, golpes que se merecía porque o si no yo no lo hubiera hecho. Bajo a la tierra y me voy a mi sala. Con un nuevo plan trazándose en mi mente.

Leo.

Sé que me drogaron, y a diferencia de mis amigos, yo deje a Genes que lo hiciera. Y ahora estoy aquí, como un gato dejando que mi mujer me acaricie un rato sin intenciones de que pase algo más que simplemente caricias.

Ella me mira con amor, ese amor que sé que es muy difícil sacarle, por lo menos lo era. Ahora henos aquí, indefensos los dos sin ninguna intención de atacarnos mutuamente como era antes, sin querer matarnos, sin tensión entre nosotros, solo aquí, caricias suaves y relajantes .

- ¿En qué piensas, preciosa?-

- En que tu hija está durmiendo en la habitación de al lado y tú con suerte lo recuerdas- sonrío, me atrapo.

- No es mi culpa que tu belleza me tenga hipnotizado-

- Tengo una pregunta-

- Dispara-

- ¿Cómo fue que te enamoraste de mí?- bueno, eso no lo esperaba.

- La verdad es que no lo sé, me estaba enamorando de ti cuando supe que eras Amanda y sí, Bra nos dijo a todos que eras su hermana, aunque yo lo sabía desde mucho antes-

- ¿Cómo lo sabías?-

- No me recuerdas, ¿No es así?-

- ¿De dónde debería recordarte?-

- Yo estuve en el momento en el que naciste- sus ojos se abren como si recordara a alguien, lo más seguro es que recuerde a mi yo más viejo. El que aparente tener entre unos 27 y 30 años, le sonrió y me acerco para darle un beso en la frente- fui el único que te calmo en ese momento, llorabas desesperada y no había nadie más que yo que pudiera calmar ese llanto-

- Entonces... entonces- su respiración se hace más rápida- tú eres aquel hombre-

- Sí-

- ¿Cuál es tu verdadero nombre?-

- Mi nombre verdadero es Ashton, Ashton nacido bajo la constelación de Leo -

- No puede ser, fue tu nombre lo último que escuche y recién ahora lo recuerdo- Lleva sus manos a la boca y empieza a llorar. Yo me acerco a ella preocupado y la abrazo y tal como aquella vez parece calmarse de a poco- tú eres Ashton y a la vez eres Leo, siempre te busque y desde hace más de tres años te tengo cerca, no lo puedo creer, pensar que te odio por un tiempo sin razón alguna, y ahora estas aquí, en frente de mí- se aparta de golpe- dime que me buscaste, que no me abandonaste como el resto, por favor- veo en sus ojos la súplica.

-claro que te busque, de hecho fui castigado por hacerlo, quedándome como un adolecente de por vida por culpa de mi padre-

Caner.

Mi cabeza me duele, creo, por lo que me han dicho mis amigos que es un dolor bastante común por estos días ya que más de uno ya lo ha tenido. Pero a diferencia de un ser humano común a nosotros no se nos quita a no ser que este la persona que de verdad queremos cerca, y por lo visto yo no estoy con ella, bueno eso está más que claro puesto que estoy solo en mi cama, tirado en calidad de bulto, pero bueno, que se le puede hacer.

Estoy tapado en mi cama con media sabana ya que la otra mitad anda por ahí. Les cuento algo para que se rían un rato y vean que dentro de mi seriedad si tengo algo de gracioso. Pues bueno, un día estaba aburrido de hacer la cama, porque esa cosas del demonio la hace cada uno, al igual que como tienes que mantener la pieza limpia y ordenada o lo más decente posible. El punto es que como hace dos años colgué la sabana a lo largo de la habitación y con una de mis espadas la partí por la mitad y desde ese día duermo con una de las mitades de lo que antiguamente era una gran sabana. Llámenme flojo y todo lo que quieran pero no me arrepiento de nada.



Hanna

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En el texto hay: peleas, leo y ofiuco

Editado: 23.04.2019

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