Somos leyendas de sangre

capitulo 42

 


Los ojos de ambos se conectaron más fuerte que la primera vez que se vieron. Caner empezaba a entender ese tan antiguamente lejano sentimiento, que ahora se instalaba en su pecho de una manera sorprendente, él lo quería, él lo necesitaba, más de lo que lo podía admitir.

La puerta suena, por primera vez, ambos odiaron un sonido externo a lo que entre ellos pasaba.

- Adelante- murmuro Caner, lo suficiente como para que Genes entrara en forma de torbellino para molestar a la pareja feliz- ¿Qué quieres, Genes?-hablo lo más tranquilo posible, lo suficiente como para no pegarle.

- Tenemos problema y de los gordos- Caner alza la mirada y Gema lo mira preocupada- Cronos está aquí-

- Vamos en seguida, Genes- y como el torbellino que vino se fue.

- Párate preciosa, llego la hora de pelear- como un resorte Gema se pone de pie y Caner la sigue pero un poco más calmado, sabe muy bien que aquí puede morir alguien, pero no le iba a mostrar inseguridad a su mujer, no a ella.

Caminaban lentamente rumbo a la biblioteca que por telepatía informo Ofiuco que se juntarían. El resto de a poco también fue llegando, la despedida estaba reflejada en sus rostros, ahora iban al todo o nada. Al entrar Caner, se cierra la puerta.

- Puedo saber ¿Qué hace Cronos, aquí?-

- Caner, Zodiacs, Graco y todos los demás, Cronos es nuestro aliado ahora mismo, no pelearemos en contra de él, pelearemos en contra de Zeodes, él es nuestro enemigo ahora-

-No me gusta la idea de que él esté con nosotros- agregó tomando de la cintura a Gema y atrayéndola hacia mí. Cronos mira atentamente el movimiento que hice y por un segundo imagino a mi padre, pero es imposible porque él no puede bajar aquí, lo tiene prohibido.

-Veo que todos tienen sus respectivas parejas, les aconsejo que se olviden de ellas en el momento de la pelea, porque una de dos. O lo ocupan como su debilidad o los hacen más fuertes...- habla Cronos.

-Tu debilidad es tu fortaleza, tu fortaleza es tu debilidad- murmura mirando al piso Ofiuco.

-Exactamente-

-Van a tener que tomar una decisión, y es ahora y será eterna, ¿dejaran que las chicas vayan?- pregunta Leo, y su mujer, Ofiuco, le da una mirada tan furiosa que no me sorprendería que lo golpeara.

-¿Se puede saber de qué mierda estás hablando? ¡Vamos a pelear! Al igual que ustedes, vamos a pelear, te recuerdo que fui yo quien los metí en esto, fue por mi culpa que hoy en día estamos peleando, porque o si no cada uno con su camino, cada uno con su destino y que se crucen de la manera en la que ellos quieran, pero no, aquí estamos y nosotras estamos dispuestas a darlo todo, al igual que ustedes, así que vamos y te aguantas ¿Alguna mujer piensa algo distinto?- todas niegan y la sonrisa en la cara de cada una refleja confianza, doy un suspiro frustrado. Ellas no están lista para lo que se nos viene.

-Pues te recuerdo que tú estás embarazada- le dice Leo y creo haber escuchado un ¡Vaya! De parte de alguna.

- Estoy embarazada, no discapacitada, que te quede claro, que son dos cosas muy distintas- vuelve a atacar.

-Eso da igual, no vas-y se cruza de brazos, creo que se olvidaron de la existencia de los demás.

-¿Y quedarme de espectadora para ver como los matan? No señor-

-Paren, paren, paren, par de inútiles, Ofiuco tiene que pelear, con el tiempo lo sabrán, pero es necesario que pelee- habla el Dios del tiempo, Cronos. Leo masculla una maldición a lo que más de uno suelta una carcajada, porque sabemos que cuando al León le gana, a este no le gusta.

-¿Cuál es el pla...?- pregunta Esmeralda pero un ruido muy fuerte desde afuera hace que no pueda terminar de hablar. Ofiuco sonríe y dice:

-Me van a tener que disculpar, pero pedí refuerzos a los únicos que nos podían ayudar-

-¿Quiénes?- pregunto.

-Miren y vean- y sonriendo sale caminando rápido.

Al llegar al patio, en el círculo en el cual apareció el dragón la última vez, ahora había cuatro seres, los mismo que nos han ayudado en cada pelea, es decir, Morte y los otros tres dragones.

Ofiuco me sorprende, mejor dicho, nos sorprende cuando se acerca al rojito y le da un abrazo y murmura algo a su oído que nos deja a todos para dentro.

-gracias por venir... papá-

Ofiuco.

¿Cómo lo supe? No fue fácil poner todas las piezas en el rompecabezas, pero lo descubrí y creo que justo a tiempo, solo había que hacer la comparación de cómo es él a como soy yo. Físicamente, yo realmente soy pelirroja pero no ese tono medio naranja, si no ese medio rojizo con tonos cafés y negros, lo sé un color medio raro, pero mi padre es pelirrojo y mi mamá era castaña, pero ahora...

De carácter, con él, somos iguales, tenemos el mismo carácter de mierda, pero no me di cuenta de eso antes porque estaba segada por el odio y la sed de venganza. Ahora que estamos todos, les cuento el plan, no es muy difícil, pero es lo único que tengo por el momento. Bueno, básicamente es que nos separaremos en dos grupos mixtos, no les dire la separación para que les pique la curiosidad, pero de ahí haremos el ataque.

Los conduzco hasta el subterráneo y tomamos la puerta al Inframundo, de ahí en adelante nos espera Zeros, caray, como extraño a Pandora y a Meduza.



Hanna

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En el texto hay: peleas, leo y ofiuco

Editado: 23.04.2019

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