Soy tu victima mi amor

Capítulo 30: "Estaremos juntos"

Contemplando el comienzo del fin, esto para mí era un nuevo amanecer, uno que dependería de mí y mis allegados.
Después de que la reunión terminara, mi hermano nos pidió retirarnos, y al salir todos juntos de la cafetería, nos encontramos con un muy mal humorado Dalton. Sabía que el estado de ánimos de mi novio abriría una discusión sin falta, cosa que así sucedió entre él y Louis, al mismo tiempo se desataba otra aparentemente inocente entre Agni y el callado Asteris, el cual volvía acosar al albino faltando así a su palabra, es decir, a aquella escusa que puso sobre protegerlo si no podía estar con él; todo eso provocó que soltara un suspiro.

Mis energías habían mermado para cuando llegamos a un hotel en el que Louis nos había inscrito. El sitio a pesar de estar rodeado de una amplia cantidad de vegetación, guardaba en su interior una tecnología de la que no estaba acostumbrada, y que me hizo recordar que mis habilidades todavía se encontraban muy limitadas, especialmente cuando traté de pasar una de las tarjetas que me entregó mi hermano para ingresar a una de las habitaciones, lo cual casi me hace llorar. Los chicos aún estaban con nosotros, y obviamente, mi novio no me dejaría sola con todo, por eso insistió en estar en el mismo cuarto que yo.

—Dámela, lo haré por ti —mencionó Dalton en un gesto de amabilidad.

—¡Gracias! —dije con cierto alivio y realmente conmovida.

—Ah… me pregunto si realmente el plan resultará, especialmente por andar viendo cómo se emplea tu hermana con la puerta —mencionó descaradamente Davis, a quien luego le tapó la boca Louis.

—¡Nosotros ya nos vamos! ¡Cualquier cosa estamos al final del pasillo! —cuando voltearon pude escuchar como mi hermano regañaba a Davis y le soltaba un llamativo “idiota” por su descuido. En ese momento, se me ocurrió observar a Dalton, y mi sorpresa fue mayúscula, cuando noté que su mirada era neutral y algo… oscura.

—Nosotros también nos retiramos, nos vemos más tarde —declaró Agni llevándose a Asteris a la fuerza consigo.

—Está bien, hasta luego —dije algo tensa, y entonces, cuando nos quedamos solos, Dalton cerró los ojos, cosa que me hizo inquietar aún más al verlo tomar algo de aire para hablar.

—Sé de sobra que tu hermano te utilizará en su plan —mencionó de repente aún con el puño en la manija.

—¿Estuviste… escuchando? —le pregunté preocupada mientras me llevaba las manos al pecho.

—No, pero es fácil de saber con todas las tonterías que hace —suspiró—. Sabes… quizás yo sea un poco arrebatado, pero los asuntos que tienen que ver contigo, son fáciles de descifrar.

Aquello que dijo, me hizo palidecer un poco, pues ignoraba qué tanto Dalton podría quererme como para poder llegar tan rápido a conclusiones extremadamente acertadas, y por lo mismo, bajé mi mirada en silencio.

—Por eso también, este momento me hace rememorar ese día de lluvia —me recordó él, y yo me le quedé mirando sin entender.

—¿Qué día? —le pregunté.

—Tú sabes. Aquel día cuando yo me desmayé frente a tu casa, y atinaste a rescatarme —cuando me dijo aquello de que lo salvé, me reí un poco porque le daba poca importancia.

—Pero Dalton, eso pudo haberlo hecho cualquiera —a lo que él me respondió.

—Eso no es verdad, debido a que no todos tienen la valentía para hacer lo correcto, y… —lo vi acercar su mano libre hacia mi rostro, para luego acariciarme con un inmenso cariño, cosa que hizo que me sonrojara al encontrarme con sus ojos entristecidos—… no puedo olvidar lo que sentí en ese momento, pues… te anhelaba tanto, te necesitaba tanto… que el dolor que sentía, no se comparaba con tu falta.

Cuando Dalton se comportaba tan tiernamente conmigo, no lograba mi cerebro hacer conexión con el pasado, un pasado en el que una vez hubo un tiempo en que le temía y lo rechazaba, aunque tuve la oportunidad para conocerlo mejor gracias a mi hermano.

—Dalton —su voz se sobrepuso sobre la mía con firmeza, y soltó desde el fondo de su pecho unas palabras llenas de dolor.

—¡Quiero protegerte, y sin embargo, no me dejas hacerlo al aceptar las tontas ideas de Louis! —una mueca de sufrimiento se delineó delicadamente por su faz, para luego, dejar entre ver como la luz pasó por sus bellos esmeraldas con indicios de estar a punto de llorar. En el momento en que se quedó en silencio, y se llevó la misma mano con la que me tocaba al rostro, yo tomé ésta con decisión antes de que llegara a su destino, y mientras la apretaba entre las mías atrayéndola a mi pecho.

—¡Yo sé que es difícil, pero también sé que no puedo seguir escapando! —le confesé. Momentos después de decir esto, recordé las palabras de Davis, y apreté un poco los labios—. No sé qué tan bien me vaya en esto de convertirme en un hacker porque apenas empiezo, y no entiendo del todo lo que hace Asteris, pero… él se esmera en enseñarme, y esto… no es para nada parecido a los entrenamientos con mi hermano, así que… ¡cree que puedo hacerlo y que no soy tan inútil como antes! —le rogué con la voz entre cortada—. Quizás suene egoísta ya que siempre haces lo que te pido, pero… esto es realmente importante para mí porque… porque tú tienes que ver también en esto.



La Rosa Blanca

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En el texto hay: acosador, accion y amor, acción y romance

Editado: 10.06.2020

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