¡¿soy una princesa?!

Capítulo 6

Los sonidos a la puerta terminan de despertarme. El miedo y los nervios que tanto me costó que alejar de mí el día de ayer nuevamente me controlan al imaginarme bajando las escaleras en vista de todos los invitados.

Nuevamente otros golpes se presentan esta vez sacándome de mis pensamientos.

—Pase —digo en voz alta.

La puerta se abre dejando ver a Vanessa quien porta una sonrisa más grande que el Gato de Cheshire de Alicia en el país de las maravillas. Su felicidad es notoria y genuina, no es raro verla triste pero esta vez sobre pasa a todas las veces.

—¿Emocionada Sophie? —pregunta abriendo las cortinas de los ventanales.

—Nerviosa para ser sincera —ella se acerca rápidamente hacia mi negando.

—Aleja todo lo que te haga sentir así, este es tu día y será el mejor que has tenido hasta ahora, así que levántate y anímate un poco —Vanessa toma mi mano tratando de sacarme de la cama.

Mi resistencia de salir de la cama no tuvo mucho éxito. Vanessa me empuja hasta el baño con el objetivo de empezar el día totalmente limpia.

El olor a menta y lavanda logra desvanecer mis preocupaciones, el agua tibia relaja mis músculos y el silencio que hay en este gran espacio hace que pueda acomodar mis pensamientos en orden.

Tomo la bata después de salir de la tina para ir hacia el vestidor y tomar un vestido suelto y cómodo que utilizaré desde este momento hasta que llegue la hora de “Gran Baile Real”. Camino hasta el cuarto esperando encontrar a Vanessa pero no es así, ella ya se ha marchado.

Escucho como la puerta de mi habitación es ligeramente abierta. Por un momento pienso que es Vanessa pero la cabeza de Erick asomándose por ella borra ese pensamiento.

—Hola Sophie ¿Lista para el gran día? —suspiró y asiento con una sonrisa. Hago un ademan con la mano indicándole a Erick que entre.

—Eso creo —camina no muy convencido hacia mi

—¿Eso crees? —desvió la vista y bajo la cabeza—. Sophie, todo saldrá bien —asegura— ¿Qué tal si mejor bajamos a desayunar?

De tan solo pensar en que Daniel estará ahí me dan ganas de quedarme en mi habitación, pero tampoco puedo aislarme solo por una persona que me ha hecho pasar un mal momento.

—Está bien, vamos.

Al igual como otras veces Erick me ofrece su brazo el cual tomo. Conforme caminamos por el pasillo hacia las Escaleras puedo notar como el personal va de un lado hacia otro a la vez que nos hacen una reverencia.  Al bajar las escaleras me doy cuenta de que nada está en quietud, los empleados van de un lado hacia otro con flores y utensilios, ahora puedo entender a lo que se refieren los noticieros con: “El palacio está en movimiento”

—¿Carreritas hacia el comedor? —propongo levantando ambas cejas.

—No, nos pueden regañar —hago una mueca al escuchar la negativa respuesta de Erick. Ya dispuesta a bajar las escaleras él sale corriendo.

—¡Tramposo! —gritó a la vez que comienzo a seguirlo corriendo hacia el comedor.

Los empleados que caminaban por el pasillo dejaban salir una que otra risa pero aun así continuo corriendo tras de él.

Erick llega primero al comedor claramente abriendo la puerta olvidando los modales que a cualquier persona se les imparte cuando son pequeños. Ambos entramos riendo a la vez que tratamos de recobrar el aire perdido.

Las miradas llenas de curiosidad que mis padres nos dedican hacen que ambos volvamos a reír, y la mirada que Daniel nos proporciona logra hacerme sentir rara por un momento la cual después ignoro.

—¡Mamá! ¡Erick hizo trampa! No le den desayuno —hago un puchero ganándome una mirada divertida por parte de ella.

—Lo lamento —se disculpa—, prometo compensarlo.

—¿Cómo? —me cruzo de brazos. Él sonríe dándome a entender que una idea sostiene su mente.

—Un paseo por el jardín y un helado de la cocina —responde inseguro. Alzo las cejas esperando otra propuesta.

—No lo sé, no es muy propio de un príncipe haciendo trampa contra una dama —las risas no tardan en escucharse, está claro que a mis padres les causa gracia.

 —Está bien, te compraré el almuerzo el lunes —sonrío satisfecha.

Después de ese momento ambos tomamos nuestros lugares en la mesa al mismo tiempo que tres personas entraron con el desayuno entre manos el cual procedieron a servirlo.

No he pasado muchos desayunos en el palacio pero los que he tenido han sido asombrosos. Las frutas frescas que parecen sacadas de una imagen publicitaria y las perfectas panquecas redondas junto con el dulce jugo natural de naranja y el recién preparado café me hacen sentir como si estuviera en el restaurante más lujoso del reino.

—Sophie —habla mi mamá dirigiéndose hacia mi—, avísale a Lili que debe de estar tres horas antes de que el baile empiece.

—Por supuesto.

Uno de los empleados me sirve un par de panquecas las cuales estaban calientes; tomo un plato el cual contiene frutos del bosque para colocarlos sobre las panquecas, posteriormente dejo caer la miel de maple para finalmente darle el primer bocado.



Juliet Valzua

#3813 en Novela romántica

En el texto hay: misterio, amistad, amor

Editado: 20.11.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar