¡¿soy una princesa?!

Capítulo 7

Mi cama se mueve bruscamente y yo junto con ella, la sensación de que algo está ejerciendo peso una y otra vez es responsable de hacerme abrir los ojos. Mi vista borrosa se va enfocando en la persona responsable de todo esto hasta que identifico a Lili quien al parecer se encuentra… ¿Brincando?

—¡DESPIERTA DORMILONA! Todos están en el comedor —grita Lili conforme sigue brincando. Trato de pronunciar palabra alguna sin tener mucho éxito. Lili deja de moverse, lo cual agradezco; su mano izquierda sostiene una almohada con la que precede a pegarme directo en el rostro apenas para de saltar.

—Ya… ya… ya —trato de pararla pero no funciona, no sea ha dado cuenta de que he despertado—, ¡YA DESPERTÉ! —ante mi grito ella por fin deja de estamparme con almohada cosa que agradezco.

—¡Al fin! —exclama alzando ambos brazos mientras se baja de la cama—. Date prisa que todos ya están en el comedor.

Me paro de la cama.

—Deja al menos me doy una ducha —camino con dirección hacia el baño siendo detenida por la risa de Lili—. ¿Qué?

—Nada, solo lávate bien la cara —deja salir una risa más grande. Paso mi mano por todo mi rosto esperando encontrar algo pero no es así.

—¿Por qué?

—Tienes… chocolate por todos lados —asiento sin dar explicaciones a la vez que abro la puerta del baño. Ella sigue riendo.

«¿Tanto chocolate comí?» me replanteo recordando lo de esta madrugada, aunque mi interior sabe la respuesta.

Abro la llave de la regadera seguidamente de entrar al baño; por primera vez Vanessa no se hace presente para ayudarme, y aunque no la necesito siendo realista, me había acostumbrado a su presencia.

Me despojo de mi bata para entrar dejando que miles de gotas de agua tibia que caen con gran velocidad continuamente toquen mi piel. El recuerdo de todo lo que pasó la noche de ayer me trae una sonrisa, sé que no puedo recuperar las memorias de mi pasado pero la noche de ayer sin duda será un momento que siempre tendré presente conmigo.

Procedo a escoger uno de mis vestidos al terminar mi aseo. El ajustado corsé del amplio vestido que utilicé toda la noche anterior me obliga a decidir por optar por un vestido ligero y suelto, y los magulladores tacones por unas simples y cómodas ballerinas color crema que hacen juego con mi vestido. Salgo del closet, sobre mi cama se encuentra Lili sentada con su vista fijada en su celular.

—Estoy lista —anuncio llamando su atención.

—¡Ya era hora! —Exclama a la vez que se levanta—. Muero de hambre.

—Lamentablemente no comparto esa sensación contigo —comento llevando mis manos a mi panza.

Las advertencias de la madre de Lili sobre comer dulce antes de dormir o en la madrugada resuenan en mi cabeza de tal modo que me sienta culpable de haber ingerido tan deliciosa bomba de azúcar esta madrugada.

—¿Tú sin hambre? ¿Te sientes bien?

«No para ser sincera» me digo a mí misma.

—Sí —asiento a medida que contesto—. Vamos que ya todos han de estar en el comedor —Lili se limita a decir algo y empieza a seguirme hasta la salida de la habitación.

Los pasillos del palacio estaban en absoluto silencio a comparación del día de ayer; los empleados caminan de un lugar a otro y los que pasan a lado de nosotras hacen una reverencia a la vez que nos dan los buenos días. El agotamiento que siento incrementa al ver las enormes y largas escaleras que bajo a diario y las cuales no serán la excepción esta vez.

Al llegar al comedor tomo asiento en mi lugar correspondiente sintiendo como las miradas de mi familia me siguen. El lugar vacío a mi costado perteneciente a Erick es el único que llama mi atención considerando a mayoría de veces es puntual.

—Buen día hija. ¿Has dormido bien? —pregunta mi madre observándome esperando una respuesta de mi parte.

—Eso creo —logro pronunciar sin bostezar.

—¿Sabes? Los eventos del palacio siempre me dejan agotada, no es malo decir que sigues cansada —comenta mi tía quien se encontraba en contra esquina de mí.

—Lo sé.

Los empleaos que se encontraban en las esquinas esperando la orden de mi padre para empezar a servir el desayuno se acercan a la mesa colocando las variedades de platillos mañaneros los cuales no me apetecen en lo absoluto a pesar de ser mis favoritos. El sonido de la puerta abriéndose avisa que alguien estar por entrar. Mi vista se enfoca en Erick siguiéndolo en todo el trayecto hasta su lugar.

—Siento llegar tarde, me he quedado dormido —su disculpa acompañada de un bostezo discreto no logra sorprenderme.

—¿Por qué será? —comenta burlescamente Máx a forma de pregunta.

Las miradas se centran en nosotros por la sarcástica pregunta que le lanzó a Erick quien se encuentre sin decir nada; discretamente le doy a Máx, quien se encontraba delante de mí, un ligero golpe con mi pie por debajo de la mesa ganándome una mirada represiva de su parte.

—¿Gustan panquecas Altezas? —pregunta la empleada para a mi costado repartiendo su mirada hacia nosotros tres.

—¡NO! —apresuramos a contestar a la vez con cierto tono alto que llama la atención de todos.



Juliet Valzua

#23234 en Novela romántica

En el texto hay: misterio, amistad, amor

Editado: 20.11.2020

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