¡¿soy una princesa?!

Capítulo 10

El peso que se encuentra aplastando mi cuerpo empieza a hacerse presente poco a poco. Lo primero que distinguen mis ojos al abrirse es la preciosa alfombra que adorna el piso de mi habitación. Giro un poco mi cabeza encontrando la cabellera pelirroja de Diana sobre mi brazo. Me levanto rápidamente ocasionando que tanto ella como Lili, que yacía dormida acobijada, lograran despertar.

—¿Sophie qué hora es? —pregunta Diana con voz adormilada.

Tomo mi teléfono el cual marca las 7:30 am. Las clases comienzan a las ocho y el trayecto al Instituto es de quince minutos.

— ¡Ay no! ¡LLEGAREMOS TARDE! —grito caminando hacia mi tocador. Lili toma su teléfono el cual se encontraba al lado del lugar donde dormía.

—¡OH NO! ¡La primera clase es historia! —exclama histéricamente.

—Ustedes tomen una de las habitaciones de al lado y apúrense a cambiarse —ordenó— Lili me parece que dejaste un cambio el día de mi baile, puedes usar ese.

Lili toma su mochila y camina hacia mi closet. Volteo hacia Diana quien trae puesta la misma ropa que ayer al igual que Lili y yo.

—¿Tendrás algo de ropa para mí? —pregunta tímidamente.

—Toma lo que sea de mi armario.

La guio hasta esto con la intención de también tomar algo de ropa. Me adentro al baño abriendo rápidamente la regadera repitiendo la rutina de cada mañana con velocidad sin mojar mi cabello.

Me visto lo más rápido que puedo para salir hasta mi habitación. Diana y Lili ya se encontraban recogiendo sus cuadernos los cuales habían permanecido en el piso durante toda la noche. Paso el cepillo por mi cabello esponjándolo un poco para después atarlo en una coleta alta.

Doy una última mirada a mi habitación y a mis amigas verificando que todo esté en su sitio y que no falte nada. Mis ojos se centran en la brillante blusa rosada que Diana porta en este momento la cual no recuerdo haber utilizado alguna vez en mi vida.

—Diana ¿Dónde conseguiste esa blusa? —pregunto frunciendo el ceño.

—De tu guardarropa, estaba en el fondo —responde observándola—. ¿Por qué?

—No recuerdo haber tenido esa blusa, o que fuese mía —volteo hacia Lili preguntándole con la mirada. Inmediatamente ella niega.

—¿Puedo quedármela? Es linda.

—Claro, puedes tomarla.

—¡Gracias! Ahora hay que bajar antes de que Máx y Erick nos maten —dice y asiento.

—¡Espera! —nos detiene Lili antes de empezar a caminar—. ¡Nos perdimos el desayuno! —exclama llevando sus manos a su cabeza de forma dramática—. ¡Es mi parte favorita de todo esto! —añade.

—¿Enserio? ¿De todo lo que hay aquí te llama la atención el desayuno? —pregunta Diana con incredulidad.

—¡Por supuesto! La comida de aquí es mejor que la de cualquier restaurante de París.

—¿Has ido a París? —cuestiona.

—No pero igual la comida aquí es deliciosa.

—¡Eso no importa! —grito metiéndome en su conversación—. En otro momento hablamos de comida.

Las tomo de las manos caminando con ellas forzadamente hacia la puerta de la sala de mi habitación. Ya en el pasillo las tres empezamos a correr como si estuviésemos en uno de los laberintos de Maze Runner y fuésemos perseguidas por un Penitente. Bajamos las escaleras con velocidad omitiendo los dos últimos escalones con un salto volviendo a correr con gran velocidad hasta la entrada en donde Erick Máx y… ¡Jason! Nos esperaban.

—¿Qué sucede con ustedes? Las clases comienzan en quince minutos ¡Llegaremos tarde! —dice Máx con tono reprensor.

—¡Sucede que nos levantamos tarde! ¡Algo muy normal cuando te desvelas haciendo deberes! —espeta Lili—. ¡Pero de que hablo! Tú nunca has ido a un colegio como el resto de nosotros, olvidé que puedes levantarte a la hora que quieras.

Diana y yo, tanto como Erick y Jason damos un paso hacia atrás ante la discusión que apenas crece entre ellos.

—¡Claro que no sabes de lo que hablas! ¡Siempre me he levantado a las cinco de la mañana para ser puntual! —contesta Máx con un tono alto de voz—. ¡Espera! —pausa con sarcasmo—. ¡La palabra puntual ni siquiera está en tu diccionario!

—¡BASTA! —grito consiguiendo su atención—. Es tarde, hay que irnos —demando poniéndole fin a su discusión.

—Si y gracias a eso nos perdimos el desayuno —vuelve a hablar Lili.

—Se perdieron de los bagels con frutos rojos y crema batida. Muy ricos por cierto —presume Erick.

Mi estomago empieza a sonar ante las palabras de Erick. El tan solo imaginar el aspecto de esos panecillos pongo a consideración el quedarme a desayunar sin importar que me salte una o dos clases.

Erick alza sus manos, las cuales sostienen una bolsa de papel café que había ignorado por completo, a la altura de su pecho entregándomela al instante.

—¿Qué es eso? —pregunto con curiosidad.

—Tu desayuno. Pedí que me dieran uno para llevar. También esto —él le quita a Jason un vaso de papel para proceder a entregármelo.



Juliet Valzua

#3798 en Novela romántica

En el texto hay: misterio, amistad, amor

Editado: 20.11.2020

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