Sujeto 23061

Capitulo SIETE

Esa noche no pude dormir con la imagen de esa chica en mi mente. Sus gritos resonaban en mi cabeza, cortando el silencio de mi habitación oscura. Muchas veces creí estar a punto de caer rendida, pero entonces oía los gritos de la mujer, mezclados con los míos y con la amenaza de Athena de fondo, como un narrador.

Al día siguiente, me tragué dos tazas de café, para mantenerme de pie—lo que no funcionaba del todo. Casi me parto la nuca cayéndome en la ducha—y ya estaba vestida para cuando Axel toco a mi puerta, como hacia usualmente.

— ¿No pudiste dormir?—Dijo a modo de saludo.

—Estoy entre caerme muerta y no poder cerrar los ojos—dije dejándolo pasar. Axel me miraba cuando me giré luego de cerrar la puerta.

—Yo tampoco dormí muy bien—fruncí el ceño, pero Axel me ignoró y se sentó en el sillón.

Caminé hasta el escritorio y abrí la laptop, volviendo al archivo donde escribía la noticia.

— ¿Sigues con Romeo y Julieta?—le pregunté, con la vista aún fija en la pantalla.

Axel dejó salir un sonido de afirmación, que me aseguraba que el libro que seguramente había sacado era ese. Me reí un poco y tecleé un par de líneas.

—No deberías leerlo, incita…

— ¿El amor ilícito? Por favor, Kalila, deberías leerlo antes de juzgarlo.

—Pero…

— ¿Sabes cuál es el tema que trata?

— ¿El amor…?

—Ni se te ocurra decir prohibido o ilícito. No, trata el primer amor, el amor juvenil. El amor tonto e impulsivo. Romeo y Julieta no trata de un ejemplo de fortaleza o de amor indiscriminado, trata de un par de adolescentes que se gustaron y que tomaron muchas decisiones malas a partir de ahí.

—En el Archivador….

— ¿Crees que alguien de ahí lo ha leído realmente? Solo repiten lo que les dicen. Romeo y Julieta es más como una sátira a ese enamoramiento juvenil que catalogan como amor. La esencia del libro completo se resume en una sola oración; Entonces, el amor de los jóvenes no reside de veras en sus corazones, sino en sus ojos.

Parpadeé un par de veces de asombro. Nunca lo había visto de esa forma, me preguntaba si alguien más sí lo había hecho. Suponía que sí, era algo obvio luego de demostrarlo.

Me quedé callada una rato, como Axel, mientras tecleaba otro par de oraciones.

— ¿Cómo vas con eso?—Dijo él rompiendo el silencio.

—Bien…—murmuré. No era cierto. No se me ocurría nada, todo el flujo de creatividad que tuve la semana pasada se acababa de estancar según la repetición de lo de ayer parpadeaba en mi mente. La humanidad de Synapse, había dicho el hombre de los lentes. Pero… ¿Dónde estaba esa humanidad para con esa pobre chica? ¿Era así con todas las madres…? ¿Había sido así con la mía? ¿Habría gritado mi nombre hasta quedarse ronca…o me había ofrecido a Synapse con los brazos abiertos?

Mis dedos temblaban, suspendidos en el teclado, sin escribir nada, y mi mirada ya no leía nada de lo que tenía frente a mí. Pronto mis ojos se empañaron y me reprendí a mí misma por llorar, no sabía si había sido así. Además, los Archivadores ofrecían una preparación sin igual. Eran buenos…eran… ¡Eva!

Sentí el peso de las manos de Axel en mis hombros, voleándome en la silla y acuclillándose para quedar al mismo nivel. Me limpié las lágrimas con fuerza con el dorso de mi manga, negándome a mirarlo.

—Kalila…

— ¿Conoces a tus padres?—Le pregunté, al fin mirándolo. Axel tensó sus labios, pero no apartó su mirada.

—No, no son Serum—Así que estaba completamente prohibido que él los conociera.

Nunca los había conocido, como todos los demás niños, y había tenido una vida feliz en el Archivador, así como la tendría en Erlogen después. Nunca había necesitado saberlo.

Recordé ese viejo pensamiento y me avergoncé de mi misma. Debí haber preguntado sobre ellos. Tal vez fueran Amin. Tal vez podría conocerlos.

— ¿Tu…preguntaste por ellos cuando saliste del Archivador?—Axel negó.

—No, los busqué después y…—su frase se apagó— ¿Es por lo de ayer?—No respondí.

— ¿Los Archivadores…porque no les dan más tiempo?—me di cuenta de que había empezado a hablar estupideces, pero me sentía extraña. Los Archivadores querían lo mejor para los ciudadanos, entonces, ¿Por qué permitían que las madres se destrozaran así?

—No quieren parcializar la personalidad del niño con experiencias familiares—Recitó, y noté que por debajo se sentía igual que yo sobre esto.

— ¿Y eso no es bueno? Digo, la familia y los aportes de esta a nuestra personalidad, ¿Está mal?



Maureen

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En el texto hay: distopia, romance

Editado: 21.09.2020

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