Susurros Sepultados

Capítulo 2

Con la cabeza adolorida y los ojos a medio abrir me arrastro fuera de la cama para despertar a los chicos, me cuesta quince minutos con los gemelos y sólo un golpe en la puerta para Alisha.

Bajamos susurrando en voz baja, escucho a James quejarse de que es demasiado temprano.
- Tienes que acostumbrarte.
-¿Por qué?- Se queja él arrastrando sus pies.
-Por la escuela, irán por la mañana no por la tarde a como están acostumbrados.
-Uh no, no podremos hacerlo.- Ahora la que habla es Jessica.
-Tienen, ya se los dije.
-Alguien está de mal humor.- Observa Alisha cuando llegamos a la cocina.
-No dormí bien.- Hago una mueca de disgusto al recordar la dichosa pesadilla, los vellos del brazo se me erizan.
- ¿Y cómo ibas a hacerlo si te la pasaste chismoseando en la habitación que supuestamente está prohibida?- Estaba por sentarme en una de las sillas del comedor pero me quedo en el aire ante sus palabras.
-¿Disculpa?
-No me dejaste dormir, escuché ruidos al otro lado de la pared y me levanté a ver qué pasaba, te encontré sentada contra la pared mirando hacia las ventanas.

Todo, absolutamente todo ruido deja de resonar en mis oídos. El miedo se instala en mi sistema. ¿Cómo es eso posible?
La miro fingiendo que lo que me ha dicho no me ha afectado.
-¿Qué te dije?
-Nada, estabas como ida, pensé que necesitabas espacio.- Trago saliva asintiendo. 
¿Qué demonios pasó?
Yo, sentada en el suelo de la habitación, mirando a las ventanas ¿Así como en mi pesadilla?
-En fin.- Dice ella cambiando de tema.- Logré encontrar un toma corriente cerca de mi cama, eso es bueno.
-Nosotros no hemos revisado pero nuestro videojuego necesita carga.- Dice James.

Yo no dejo de pensar en lo sucedido mientras les preparo a los chicos unos panqueques. Yo no soy sonámbula, mis padres lo habrían descubierto. ¿Entonces qué me sucede?

El hambre se me quita por lo que no pruebo ni un solo bocado de mi comida y me limito a asentir cuando los chicos me preguntan algo.
-¿Scar podemos ir al río hoy?- La voz de Jessica es animada, no quiero arruinar eso.
-Está bien, pero no tardaremos mucho y no nos separaremos.- Ambos niños asienten.

Media hora más tarde, cuando regreso a mi habitación o mejor dicho, la de mi madre, me encuentro con algo que me deja pasmada.
El retrato que recuerdo haber guardado está fuera del cajón y puesto sobre el escritorio de manera decorativa.
Miro hacia la puerta donde espero ver a uno de mis hermanos, porque tuvieron que ser ellos. ¿Cierto?

Nos turnamos en la ducha y cuando llega el turno de James lo ayudo a quitarse la ropa.
Sí, él ya tiene la edad para bañarse solo, pero algo le pasó de niño, algo que le hizo temer a volver a bañarse sólo.

Tenía cinco cuando se resbaló con el shampoo en la ducha y cayó boca arriba, Alisha lo encontró ahogándose con el agua de la regadera. Casi muere ese día y desde entonces o es ella o soy yo la que lo acompaña mientras se baña.
Por eso, cuando entramos y ve la tina me mira emocionado.
-Mira Scar, será como estar en una piscina.
-No creo que sea buena idea.
-Vamos, por favor, tu estarás cuidándome, nada me pasará.
Ruedo los ojos cansada.- Está bien, vamos, te ayudo a subir.

La tina se llena, el sonido del agua llenándola hace eco en las paredes.
Ayudo a mi hermanito a lavarse el cabello mientras él habla y habla sobre todo y nada.
-Desearía haber traído mis juguetes, más de uno habría flotado.
-Te compraré unos nuevos.
-¿Dónde? En este pueblo sólo hay árboles.
-Debe haber alguna tienda, iremos a curiosear no te preocupes.

Lo enjuago y lo envuelvo en una toalla, luego lo dejo para que se vista y aprovecho para ducharme.

Cuando Nelson dijo que no pasaba mucho tiempo en casa, lo decía en serio ya que desde que despertamos hasta que nos fuimos al río en la tarde, él no apareció por la casa.

Manejé hasta donde recordábamos haber visto el dichoso río, estacioné a un lado de la calle y nos bajamos, cruzamos al otro lado y caminamos metiéndonos un poco más entre los árboles.
-Ya saben chicos, nada de mojarse, sólo venimos a ver y conocer el lugar, cuidado con las piedras, se pueden resbalar y...- La mirada que Alisha me lanza me hace parar.-¿Qué?- Pregunto confundida.
-Sólo deja que se diviertan.
-Pero si se caen...
-Entonces llorarán, los vendaremos y les advertiremos que no vuelvan a cometer el mismo error, ellos aprenderán de él y para la próxima serán más cuidadosos. 
-Definitivamente tus hijos vivirán vendados.- Me burlo de su forma de crianza.- Si dejas a los niños muy libres corren peligros, esos peligros pueden llevar a una enfermedad e incluso la muerte.
-Scar, todos nos exponemos a peligros a diario, no sólo los niños y aunque los sobreprotejas siempre estarán en peligro de algo.

Miro hacia ella.- No sé si decirte si estás equivocada o no, hasta ahora he empezado a aprender sobre la crianza de niños, hasta ahora comprendo las acciones y regaños de mamá así que... supongo que lo que hago es intentar copiar su forma de cuidarnos.



Abby Conrad

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En el texto hay: fantasmas, muerte, traicion

Editado: 03.04.2018

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