Tal para cual... y ellos también. [completa]

Capitulo 6 (Maruja y Marcos)

Después del trabajo acompaño a Hernán hasta el departamento que compartía con su ex pareja, a buscar parte de sus cosas…

No más entrar veo como se le caen los hombros, sé que la está pasando fatal. Él está enamorado Víctor, pero no le puede perdonar que lo haya engañado con un compañero del trabajo.

— ¿Estas bien? — le pregunto y sé que es la pregunta más estúpida que pude haber hecho…

—Voy a estarlo. Ayudame a juntar mis cosas rápido, me quiero ir antes de que vuelva. — me dice mientras que comienza a guardar su ropa en una valija que saco del placard.

—Anda a juntar otras cosas, yo te guardo todo esto…— le digo agarrando la remera que tiene en la mano. Hernán me regala una sonrisa triste y se va.

Estoy doblando la ropa para ponerla en la valija cuando escucho el ruido de llaves y después la voz de un hombre:

—No hace falta que te vayas… hablemos. —

—No tenemos nada de qué hablar…—

—Hernán, fue algo sin importancia… no podes mandar todo a la mierda por una estupidez…—

— ¿Una estupidez Víctor? Te acostaste con tu compañero en nuestra cama… ¿De qué me estás hablando? — lo escucho decir a Hernán entre enojado y triste. — Mira no sigamos hablando, esto ya no tiene vuelta atrás. Aparte no estamos solos…—

— ¿Cómo que no estamos solos? ¿Con quién viniste? —

—Maruja esta en nuestra… ex habitación juntando mi ropa. — El corazón se me acelera, no quiero estar acá…

—Ah… okey. Me voy. Vuelvo en una hora. ¿Te parece tiempo suficiente? — le dice Víctor y sé que esta encabronadísimo de que esté acá. Sé que no soy santo de su devoción…

— Yo ya me quiero ir… así que por mí está más que bien. —

—Chau. Y cuando estés más tranquilo, tenemos que hablar…—

—Lo dudo. Ya no tenemos nada de qué hablar…— le contesta Hernán y sé que se está aguantando las lágrimas. Después de eso se escucha un portazo. Voy a donde se encuentra mi amigo y lo encuentro llorando. Se me parte el corazón, se lo que lo quiere a Víctor, tanto como sé que no lo puede perdonar. Me acerco a él y sin decir nada lo abrazo y lloramos juntos, todas nuestras penas de amor…

Una hora después estamos entrando en mi casa con todas sus cosas. Sé que no está de buen humor, pero mi trabajo como amiga es hacerlo sentir mejor, así que después de llevarlo a la que va a ser su habitación le grito desde la cocina:

—Lindo, ¿que queres comer? Tengo imán de china, italiana, parrilla… No sé, decime. —

— Nunca comí imán de ninguna nacionalidad… ¿qué me recomendás? — me contesta parado en la puerta de la cocina.

—Qué gracioso… dale decime ¿que queres comer? —

—Mmm… italiana. — me dice con una gran sonrisa.

— ¿Algo en especial? — le pregunto mientras que agarro el imán de la heladera.

—No, elegí vos. Yo me voy a guardar la ropa, no puedo ver ese despelote que se me armó en la habitación…—

—No sabía que eras de las histéricas…—

—No te das una idea. Y espero que no seas la de las que cuelgan las bombachas en la llave de la ducha, porque te juro que te estrangulo con una colaless…— me dice antes de darse la vuelta y volver a su habitación. Amo a este chico… es una de las mejores cosas que me paso en los últimos años…

Después de cenar, nos vamos los dos a dormir. Hoy fue un día muy largo para los dos.

 

 

 

Marcos

 

—Lindo, ¿me podes pedir un taxi? — me dice la morocha, de la que no me acuerdo ni siquiera el nombre, mientras entra en el baño.

— Ahora lo llamo. — le digo desde el sillón en donde aún estoy recostado.

Después de todos estos años, aun no pude llevar a ninguna mujer a mi cama, no las dejo pasar del sillón. La última mujer que durmió ahí fue Maruja…

El solo hecho de pensar en ella me hace agarrar una puntada en el pecho, no me quiero imaginar lo que debe estar haciendo con ese tipo…

Me levanto para llamar al taxi y agarrar una cerveza de la heladera, cuando aparece esta chica sin nombre que me abraza por detrás y me dice al oído:

— Me encanto… ¿Cuándo repetimos? —

— Creo que nunca. No me entiendas mal, a mí me encanto también, pero yo no repito. —

— ¡Pero vos sos un hijo de puta importante! — me dice mientras que me suelta como si le quemara.

— ¿Qué queres que te mienta? No. Yo soy totalmente sincero, no quiero que después vengas y me digas que te di falsas ilusiones…—

— Nunca ningún tipo me trato como me estas tratando vos ahora, sos un idiota. Y ¿sabes que es lo que le pasa a los idiotas como vos? Se quedan solos con sus mierdas. —

Esto es lo último que me dice antes de agarrar sus cosas y salir de mi casa pegando un portazo.

Me quedo ahí parado. Tiene razón, los hijos de puta como yo se quedan solos… y con todas mis mierdas.



MaCom

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En el texto hay: comedia romantica, hijos, amor

Editado: 09.01.2020

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