Tal para cual... y ellos también. [completa]

Capítulo 36 (Gaby y Damian)

Gaby

 

 

Creo que nunca estuve tan nerviosa. Camino por la casa buscando vaya a saber Dios que cosa. Lo único que sé es que, si me quedo quieta me voy a volver loca.

Miro la hora y todavía falta una hora para que lleguen los chicos.

Sé que parecerá una estupidez pero no sé cómo contarles a mis amigos lo que me está pasando. Sé que las chicas van a sentir lastima por mí y eso exactamente lo que no quiero. Odio ese sentimiento. Creo que es el peor sentimiento que una persona puede sentir por otra.

—No le des más manija al asunto… — me dice Damian abrazándome por la espalda y apoyando su mentón en mi hombro. Amo cuando hace eso.

—No sé de qué estás hablando. — le contesto haciéndome la tonta.

—Gaby, estoy escuchando desde nuestra habitación como da vueltas el hámster en la ruedita... es eso o estas imaginándote una película porno en la cabeza y la cama hace mucho ruido. — me dice haciéndome sonreír.

— ¿Te dije que sos un estúpido? —

—Mmm, hoy todavía no me lo habías dicho. —

—Tenemos una hora para hacer nuestra propia escena porno…— me dice pegándome a él.

—Realmente es muy tentador, pero te olvidaste de dos pequeños detalles que están dando vueltas…— le digo dándome vuelta para poder mirarlo y abrazándolo por el cuello lo beso.

—Si los falopeo con Benadril ¿te vas a enojar mucho? —

—Sip. —

—Entonces lo vamos a tener que dejar para después que se vayan todos. — me dice besándome.

— ¡Mamá! — grita Facu.

—Y así se termina el romanticismo…— le digo antes de besarlo y salir a buscar al pequeño demonio.

Cuando entro en la habitación de Facu lo encuentro llorando con el cuerpo trabado entre la cama y la cajonera que tiene en la cabecera. No entiendo como puede ser que se haya trabado ahí. Por un momento pienso que sería divertido dejarlo ahí por un rato.

— ¿Me podes explicar cómo hiciste para quedar trabado ahí? —

Facu lo único que hace es llorar mientras tironea para poder destrabarse.

—Quedate quieto que te vas a lastimar. — le digo acercándome. Pero es imposible. Él definitivamente no puede quedarse quieto ni por un solo segundo.

Corro un poco la cajonera, lo suficiente como para que pueda sacar su hombro de entre los barrotes de la cama y así liberarse. Cuando se destraba, me abraza y me dice:

—Me salvaste la vida. Te quiero…— luego sale corriendo a mandarse alguna otra cagada.

Estoy acomodando la cajonera de nuevo en su lugar cuando escucho que suena el timbre. Ya llego algunos de los chicos.

Salgo de la habitación de Facu y me encamino a recibir a mis amigos cuando escucho a Damian que dice:

—Pedazo de enfermo, ¿cuánto tiempo más vas a tener colgado eso ahí? —

—Hasta que lo termine de leer. Después le tengo que comprar los otros dos… —

Me rio, llego Mara con Jony y el librito de cincuenta sombras… Damian no entiende que si reacciona así cada vez se lo va a ser peor…

Cuando llego al comedor los encuentro a los tres ahí.

— ¿La pueden cortar con esta estupidez? Un día se van a terminar peleando por de estas estupideces que se dicen. Y ese día les juro que voy a perder mis mejores zapatos en sus culos. — les digo mientras que me acerco para saludar.

—A mí me tienen aburrida. Al final van a terminar saliendo los dos gay  y  van a terminar juntos. — dice Mara mientras me saluda.

La cara de Damian cuando escucha lo que acaba de decir mi amiga, no tiene desperdicio.

—Pero vos no sabes lo que estás diciendo… por tu culpa ahora tengo una imagen en mi cabeza que no tenía pensado tenerla nunca. —

—Damian, superalo, tu hija algún día va a tener novio o novia y va a hacer las mismas cosas que vos les hacías a las hijas de otros padres. — le dice Mara enojada. Después mirándolo a Jony que está ahogando la risa, le dice: — Es lo mismo para vos tarado. Vos tenés dos dolores de pelotas y mellizas. ¿Qué les hace pensar que dentro de unos años sus nenas no van a ser como esas chicas que conocían en los boliches y se las llevaban a un telo sin siquiera saber el nombre? — dicho esto se da media vuelta y sale al patio detrás de los chicos dejando a los dos hombres pálidos como un papel.



MaCom

#2161 en Novela romántica
#796 en Otros
#235 en Humor

En el texto hay: comedia romantica, hijos, amor

Editado: 09.01.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar