Te enamoraré

Capítulo 10 "Cumpleaños (parte 2)"

Cumpleaños (parte 2)

 

Balanceo mi cabeza de lado a lado conforme la música suena. Cierro los ojos dejando que la música relaje mi cuerpo. Mi hermana esta con Kayle, y parecen estar conversando.

Más bien, Kayle está conversando mientras mi hermana parece estar perdida en sus pensamientos. De lo lejos veo como Mason y Tomas las observan. Enmarco una ceja. Interesante.

Después del concurso de baile las cosas parecen haber cambiado. Al menos entre Mason y mi hermana. Él parece mirarla con curiosidad pero ya no parece tener interés en ella, como si todo lo que paso hace años hubiera acabado hoy, en aquel concurso de baile.

En cambio mi hermana parece estar inquieta-algo que no había visto hace varios años-y no deja de jugar con sus manos. No alza la mirada, parece como si no fuera capaz de hacerlo. Kayle a su lado solo habla como si no se diera cuenta de lo que paso. Lo cual me hace dudar de la amistad que dice mi hermana tener con ella.

Nada parece tener sentido.

Es como si ese baile hubiera cerrado un ciclo y abierto otro. Creando nuevos caminos y futuros desastres, dejando enterrado todo lo que había pasado años atrás. El incidente que los había unido y a la vez separado.

Porque Mason con mi hermana eran amigos, después del baile ellos no volvieron a ser los mismos. Mi hermana tenía la vergüenza encima y Mason el arrepentimiento. Inconvenientes que los hicieron distanciarse.

-¿Ahora eres robacunas?

Me sobresalto al escuchar sus palabras en mi oído. Volteo la cabeza con rapidez y me encuentro con Cooper detrás de mí. Pongo mi mano sobre mi pecho, pobre de mi corazón. Algún día me dará taquicardia. Suspiro y miro con ojos entrecerrados al causante de mi sobresalto.

-¿Ahora eres acosador?-le devuelvo.

Rueda los ojos y una esquina de su boca se curva en un intento de sonrisa. Vaya...creo que últimamente es más fácil. Lo máximo que antes hubiera conseguido sería una mueca.

Bien, vamos progresando.

-Puede que solo este cuidando de mis cosas.

-Yo no soy una cosa-gruño molesta.

Aunque mi estómago se contrae ante lo que dijo. No me gustaría ser una cosa pero si alguien para él.

Enarca una ceja como si le divirtiera mi respuesta. Niega despacio mientras una sonrisa burlona se asoma en su rostro.

-Nunca dije que fueras tú-se burla y se acerca rosando su nariz con mi mejilla.

Los colores se me suben y no puedo evitar jadear de sorpresa. Mierda, mierda. Corazón cálmate. ¡Cálmate! Aprieto mis manos con fuerza en el asiento de la silla y trato de normalizar mi respiración.

>>Martins...

-¿Sí?-pregunto en un susurro, embobada.

-¿Me podrías dar mi chaqueta?-pregunta y parece estar aguantando las ganas de reírse.

Rápidamente me paro de la silla sintiendo los colores aumentar, alejándolo de mí con mis manos. Ahora entiendo a lo que se refería con “sus cosas” porque resulta que estaba sentada en el puesto donde él se había sentado antes. Miro a la chaqueta que estaba en el respaldo de la silla con ojos entrecerrados, como ella tuviera la culpa de esta bochornosa situación y no mi gran boca. Estoy tan avergonzada que trato de mantener distancia con él. Agacho mi cabeza y veo de reojo como coge su chaqueta de cuero negra.

Cierro mis ojos con fuerza sintiendo mi cara arder. No puedo creer que últimamente haga estas cosas. Estoy tan avergonzada que vagamente oigo el timbre sonar y eso solo hace que piense en una cosa: Quiero irme.

Doy un paso para empezar a alejarme de todos y perderme en el jardín, de nuevo. Por qué de ninguna manera puedo cruzar la puerta de esta casa sin mi hermana, mi madre seguro me da con plena tapa de olla en la cabeza por dejarla, y ella aun no parece tener ganas de irse.

Parece no tener ni idea de que hacer.

Lo que es extraño porque la mayoría de tiempo, yo soy la que no sabe qué hacer. Un ejemplo claro es la apuesta.   

Se oyen nuevas voces y como la puerta es cerrada. Decido alzar la cabeza, mala idea. Mi mirada se cruza con unos ojos verdes que me observan muy molestos. Abro los ojos con sorpresa, lo cual parece irritarle. No creí que ella fuera a venir, aunque debía de suponerlo, es la mejor amiga de la hermana mayor de Kayle. Un escalofrió me recorre entera. Me siento por un momento intimidada y como reflejo humano, retrocedo. Y al contrario de cuando lo hice en el comedor con Verónica, no choco contra nadie. En vez de eso una mano se posa en mi hombro sacándome de mi trance.

-¿Qué te sucede?-pregunta poniéndose frente de mi-Estás pálida, parece que hubieras visto un fantasma.

Bueno una amiga enojada es peor que un fantasma. Porque esta es de carne y hueso.

Niego sin poder responder, la mirada de ella parece brillar de enojo y él lo empeora cuando pone su mano en mi frente. Ahora sus ojos se entrecierran y sus mejillas se vuelven rojas. Esta cabreada. Si fuéramos dibujos animados seguro le saldría humo por las orejas.

Vuelvo a negar con la cabeza sin despejar la mirada de ella. Es intimidante pero sobre todo extraño. No quiero que me siga viendo así. Tomo con mi mano la suya, tratando de alejar su mano de mi cara, él me mira fijamente sin decir nada pero sé que está confundido.

Y lo entiendo, porque se supone que él me gusta. Y cuando alguien te gusta quieres tocarlo, o al menos que te mire.

Su mano con la mía se siente tan bien, tanto que no puedo dejar de verlas juntas. Muerdo mi labio con fuerza, no quiero soltarla y menos alejarlo de mí. Pero si no lo hago, Trina estará más molesta de lo que ya está conmigo. Tampoco quiero eso.

No puedo.

No puedo hacer eso.

No puedo hacerme esto.

¿Entonces qué hago?

Mi cuerpo me traiciona y hace algo que por primera vez parece cuerdo, aunque para mi corazón no lo es. Suelto su mano lentamente sin poder evitarlo y le doy la espalda empezando a caminar hacia el patio.



MonLexus

Editado: 20.04.2021

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