Te enamoraré

Capítulo 17 "Cliché"

Cliché

 

Muevo la cabeza de lado a lado mientras trato de encontrar algo de inspiración para aquel dibujo que aún no tengo ni la menor idea de que hacer. Hace meses la psicóloga nos había dado una actividad, la cual constaba de demostrar algún talento.

Ya saben cómo estamos en último año quiere ayudarnos en nuestra búsqueda de nuestras futuras carreras.

Pero aquí hay un problema, a mí me gustaba de todo un poco y no creo que sea buena idea estar unos meses en una y luego pasar a la otra carrera. No ganaría ningún título.

Y respecto a mi talento...aun no sabía cuál era el mío. Pero estaba recién iniciando por uno y el más típico: El dibujo. Y hasta ahora no tenía ni un trazo. Genial.

No quería llegar a la opción de cantar, no soy buena haciéndolo.

Bailar...paso.

Tal vez cocinar, el problema sería hacerlo para miles de estudiantes. Porque si no lo sabían, el programa será expuesto en el coliseo del colegio, en frente de todos los maestros, estudiantes y padres de familia.

Estoy tan pensativa sobre en que no puedo hacer que siento alivio cuando escucho la puerta ser tocada.

-¿Abigail?-pregunta mi madre entrando.

-Sí-murmuro distraídamente.

-Tengo noticias para ti.

-¿Enserio? ¿Cuáles?

-Dentro de dos días volverán a abrir el centro infantil.

Detengo mí no tan esfuerzo y la volteo a ver. Ella se sienta en mi cama y yo sin dudarlo me acerco hacia ella e imito su acción.

-Eso es genial.

-Si...bueno...

No completa su oración y eso hace que me ponga nerviosa sobre lo que va a decir.

-¿Qué ha pasado?-pregunto finalmente.

-No es nada malo-aclara haciendo que mis hombros se relajen-no te preocupes pero te quiero decir que yo ya no trabajare para ellos.

-¿Qué?-pregunto parándome atónita-¿Por qué? ¿Te despidieron?

No podían hacerle eso, mi madre llevaba muchos años trabajando con ellos. Casi la misma edad de Hailey.

-No, yo he renunciado.

-¿Qué? ¿Por qué? Te gustaba trabajar ahí.

Estoy desconcertada.

-Sí, pero con el tiempo me siento más cansada, ya no tengo la misma fuerza.

-¿Quién te remplazara?-pregunto sentándome de nuevo-No me digas que Marguja.

Frunzo el ceño de solo nombrarla. Aquella señora era una persona muy peculiar...

-Su nombre es Maruja. Y no lo creo. Por eso te venía a avisar.

-¿Eh?

-Van a buscar una chica que les ayude como auxiliar. Ya sabes lo que tú hacías cuando yo tenía velada.   

-¿Y tú quieres que yo...?

-Si tú quieres me han dicho que el puesto puede ser tuyo. Ellos ya te han visto interactuar con ellos. Los niños te aman y las demás chicas también.

Abro los ojos junto con mi boca. ¡No puede ser! ¡No puede ser!

-¡¿Enserio?!-grito y ella se ríe asintiendo. Suelto otro grito-Eso será genial y así podría ayudarte con todo.

-No es necesario.

-Sí que lo es. Gracias-murmuro y le abrazo.

Ella me envuelve con sus brazos y besa mi cabeza. No sabía que tan difícil sería algo como esto pero estaba dispuesta a aceptar el reto.

Después de todo, yo nunca pierdo.

 

***

 

Muevo el esfero de lado a lado. Muerdo mi labio y lo suelto. Así sucesivamente. La tensión es demasiada. Todos están callados escuchando sus notas. Algunos salen felices, otros pálidos.

Y yo seguro saldré muerta o sin uñas. 

Porque mientras unos juegan con sus esferos, manos o miran a los lados, yo soy la rara que se muerde las uñas cuando está nerviosa.

Un hábito feo pero inevitable, al menos para mí.

Veo el salón y empiezo a inquietarme demasiado. Más de la mitad del salón ya salió y yo aún no. Dios que desesperación.

¡Quiero que me entregue ya el examen!

-Martins Abigail.

¿Qué? ¡No! ¡Era una broma!

No quería que me lo entregue

Levanto la mano nerviosa y me acerco a paso lento donde el profesor. Me mira y niega la cabeza. Me entrega la hoja y al ver la nota cierro los ojos.

-Esperaba más de usted señorita Martins. Me ha decepcionado ¿Cómo es posible que haya sacado una nota inferior de siete?

-No volverá a suceder maestro.

-De eso estoy seguro y como no quiero que la mejor alumna de este colegio repruebe una materia he tomado la decisión de que desde ahora usted tendrá un tutor.

-¿Qué?

-Tendrá un tutor en mi materia. Quédese hasta que acabe de entregar los exámenes para hablar con usted y explicarle mejor lo que pasara.

Asiento y de mala gana me vuelvo a mi puesto. Vuelvo a repetir lo que antes hacía. Esfero de un lado a otro, morder mi labio y soltarlo. Solo que ahora a mi coreografía se une mi pie dejando fuera a mis uñas. 

Quiero irme a mi casa y encerrarme. Olvidarme del mundo y tal vez ver una peli. Al fin y al cabo es viernes. 

-Señorita Martins-dice el profesor tomándome desprevenida. Mi esfero casi se cae y hago movimientos torpes con mi mano para evitar que se caiga.

Quiero sonreír al ver que no se cae pero me avergüenzo porque el profesor me mira desconcertado y chico pecoso me mira con extrañeza.

Ups.

Creo que no le di una buena impresión

-Señorita Martins le presento a quien será su tutor-asiento-El señor Will. Él te pondrá al día en las tardes después de clase-mira su reloj-Y si me disculpan debo ir a una reunión.

No le deja responder y sale con rapidez. Ambos nos quedamos en silencio viendo como el maestro se va y cuando pasan unos minutos y él no dice nada decido empezar la conversación.

-Un gusto-extiendo mi mano-Me llamo Abigail.

Él la ve y hace una mueca sin aceptarla. Espero unos segundos mientras él mira hacia otro lado. Finalmente entiendo que no aceptara mi mano y la bajo sintiendo la vergüenza recorrerme. 



MonLexus

Editado: 14.05.2020

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