Te enamoraré

Capítulo 27 "La razón"

La razón

 

Doy pasos atrás dejando que la puerta se abriera mostrando el interior de aquella casa de madera. Me apego a la puerta y sin poder evitarlo sostengo la respiración mientras cerraba los ojos. Nunca fui una persona tímida o insegura. Pero al parecer Cooper siempre era la excepción.

Escuche sus pasos adentrándose y caminando por todo el lugar. Eso solo hacía que mi curiosidad y nervios aumentaran. Abro un poco los ojos y lo observo, él está curioso sobre las hojas en las paredes.

-¿Qué es este lugar?

-Unos tienen una casa de muñecas, otros una casa en el árbol. Yo...tengo una madriguera.

Suelto una risa nerviosa mientras él sigue observando su alrededor y se acerca para empezar a leer los papeles que están en las paredes.

>> Son los pensamientos que alguna vez he tenido-digo al verlo observar por mucho tiempo las imágenes-frases o palabras que alguna vez cruzaron mi cabeza. Lo que alguna vez quise decir y no dije-me encojo de hombros-Cosas sin importancia.

No dice nada, así que camino hacia mi escritorio y aprovecho viendo las fotos que tenía, me falta pegarlas en la pared. Escucho sus pasos y luego siento su aliento contra mi oreja. Ve por encima de mi hombro y se ríe mandando corrientes por mi cuerpo.

-No puedo creer que tengas esa foto.

-Bueno me gusta conservar las fotos, así estas salgan extrañas o graciosas.

-¿Por qué?

-¿Te soy sincera?-asiente-Tengo miedo de que alguna vez mi mente me falle y borre los recuerdos bonitos. Estas fotos son las que me sacan sonrisas cuando quiero llorar, son las que me dan fuerza cuando siento que no puedo más. Son un motor grande, que cuando yo quiero poner un freno, ellas son mi acelerador para que continúe mi camino y no me quede en medio de la carretera.

-Pero no crees que de alguna manera estos también son los que te harán retroceder varias veces.

-Sí, lo he pensado-murmuro viendo la foto de mi escritorio-pero si retrocedo creo que sería porque algo me falto de completar. El que retroceda no significa que tenga poca voluntad de avanzar, tal vez solo quiero tomar impulso para saltar más alto y por más tiempo.

-¿Has retrocedido alguna vez Abigail?-cuestiona con curiosidad.

-Mira-camino hacia los pufs-¿Qué te parece ver una película sosa como lo hacen las parejas clichés? 

-¿Titanic?

-¿Me creerías si te digo que nunca la he visto, y menos que no la tengo?

-Serias la primera chica que conozco que me dice eso.

Hago una mueca. Sabía que no sería la primera en ver una película con él pero quería ser diferente a las demás, y aunque no podía evitarlo, escucharle decir eso dolió.

-Bueno pues en ese caso, me gusta ser diferente a las demás.

-No lo pongo en duda-se deja caer en un puff-¿Y cuál veremos?

-¿Te gusta el terror?

-¿Quieres que coja tu mano o que te abrace cuando tienes miedo?-dice sonriendo de manera burlona

-Ya quisieras. Tú en tu puff y yo en el mío.

-¿Sin palomitas?

-Oye, tú sí que quieres sabotear nuestra cita.

-Niego esa declaración.

Me agacho para buscar entre tantas películas que tenía, tal vez alguna resultase interesante de ver. Después de todo no las había vista hace mucho tiempo.

-Siempre fui una niña que veía más lo de terror que lo de Barbie-comento de manera distraída-No niego que me he visto dos de tres películas de ella y que se me algunas de las canciones de sus películas, pero si me ponías a elegir entre una de Barbie y una de terror, elegiría el terror sin dudarlo.

-Yo nunca fui muy apegado a las películas, ni a los videojuegos. Siempre fui más a jugar fútbol con mis amigos del barrio. Había veces que nos quedábamos hasta altas horas de la noche y mi madre solía enojarse y de la oreja me halaba dentro de la casa.

No puedo evitarlo y me río dejando la película sobre mi puff.

>>No te rías-dice pero él mismo lucha contra una sonrisa-yo que recuerde sí que sabían doler esos jalones.

-Actualmente se jugar fútbol-murmuro sacando mantas del pequeño armario-tampoco es que sea una profesional pero no lo hago mal.

-Ya lo veremos alguna vez que juguemos, según recuerdo tenías por patear al lado contrario.

-¡Déjame!-me río-¿Esa es la idea de tu cita?

-Bueno, no es que tenga muchas opciones ¿verdad?-sonrío de manera inocente-Tu con tus reglas no me le pusiste nada fácil.

-No es mi culpa que hayas sido un mujeriego con muchas citas.

-Tampoco mía.

-Dijimos que no repetiríamos lo que hicimos con otra pareja-canturreo.

-Yo si he visto una película de terror-se queja cruzándose de brazos.

-Tu pero yo no, y esta cita la hice yo-me burlo arrojándole la manta en la cara.

Me río cuando rueda los ojos y murmura entre dientes “no es justo”. Y tenía razón, no lo era pero así podía vengarme un poco de él por el hecho de salir con casi toda la secundaria. Además, no quería que hiciera lo mismo que hizo con ellas, conmigo. No quería ser una más.

Quería ser diferente, y si se podía, la única en su corazón

 

***

 

La película no estuvo mal, hubo partes que si me dio intriga y estuve varias veces por morder mis uñas de la desesperación. Una de las cosas que odiaba de estas películas era la lentitud con la que algunas escenas pasaban, y justo eran las de tensión. Tenía ganas de coger el control y adelantar esa parte. Si hubiera estado sola, lo hubiera hecho.

Al principio me sentía extraña, nunca había visto una película con alguien que no fueran mis amigas o mi familia. Así que los primeros minutos la manta cubría casi todo mi cuerpo, dejando solo mi cabeza fuera. Y en silencio la veíamos, hasta que fui consciente de su mirada divertida.

-¿Qué te divierte?

-No puedo decidir, estoy entre tu mirada asustadiza y verte envuelta como un tamal.



MonLexus

Editado: 14.04.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar