Te enamoraré

Capítulo 31 "La cita perfecta"

La cita perfecta

 

-¡No lo haré!-grito-¡No! ¡No! ¡Y no!

-Vamos Abigail.

-No, Cooper a esa cosa infernal no me subo.

Su boca se eleva un poco formando una apenas perceptible sonrisa burlona. Y aunque no pareciera sé que está ahí, sus ojos mirándome de forma divertida lo delatan. Cruzo mis brazos y su sonrisa aumenta. Bufa para luego empezar a reírse.

>> ¿Te estas riendo de mí?

-Sí.

Abro la boca y la vuelvo a cerrar sin saber que decir. Entrecierro mis ojos viéndolo mal. Odio cuando me dejan sin palabras.

>> ¿Subes?

-No.

-Cobarde-tose.

-No soy cobarde-gruño caminando hacia él, le quito el casco de sus manos y me lo pongo de mala manera. El ríe de mis intentos de ponérmelo bien.

-Déjame-me quejo cuando se acerca a ayudarme.

Me ignora, bufo pero dejo que me lo coloque bien. Aprieto los labios fingiendo estar molesta cuando en realidad estoy embelesada con su concentración para abrochar el casco y no remorder mi piel en el proceso.

-Vamos, niña.

Se sube y me hace una seña con su cabeza para que lo imite, muerdo mi labio insegura. No es la primera vez que subo pero eso no le quita el hecho de que tenga miedo. Suspiro y asiento dándome confianza. Solo es una moto, nada más...

Y me subo antes de que mi mente juegue conmigo y complete mis pensamientos volviéndolos pesimistas. Como las anteriores veces lo abrazo de la cintura y suspiro.

-¿Lista?

-No.

Se ríe.

-Perfecto.

Cierro los ojos aguantándome las ganas de preguntarle qué es lo perfecto. ¿Qué me abrace a él como un koala? ¿Qué parezca una paranoica pegada a él? Pero no me da opción a nada. La enciende y acelera.

Me aprieto más a él y lo escucho reír mientras niega la cabeza. En el camino no abro los ojos y solo me quedo pegada a su espalda esperando que lleguemos a donde sea que él me está llevando.

-¿Martins?-pregunta y siento que nos detenemos.

-¿Uh?

-Abre los ojos.

Hago lo que me pide y veo que estamos en el principio de un puente. Lo miro de vuelta sin entender.

>> Vamos a hacer algo ¿te parece?

-¿Qué cosa?-pregunto con desconfianza.

-Vamos a cruzar este puente y vas a estar con los ojos abiertos.

-Oh, no.

-Oh, sí.

-Mierda.

Se ríe y se voltea un poco, sus ojos dan con los míos y una sonrisa pequeña se forma en sus labios. Niego con la cabeza, no quiero ver cómo nos movemos. Eso es lo que me aterra, ver como todo pasa con rapidez.

-No te pasara nada. No iré tan rápido.

-¿Lo prometes?-digo estirando como una niña el dedo meñique.

Rueda los ojos.

-Lo prometo-murmura cogiendo mi dedo con el suyo.

Asiento y él sonríe volviendo su vista al frente. La enciende de nuevo y aprieto mis manos en su cintura cerrando un poco los ojos. No se mueve casi nada, abro los ojos y veo como nos desplazamos lentamente.

El paisaje frente a mi es hermoso, no es el típico río sucio y negro. Es más como el típico que suele ser fotografiado y enmarcado para presumir y admirar la naturaleza. Sonrío viendo como el movernos ayuda que se vea más irreal.

-¿No esta tan mal verdad?

-No-suelto una risa nerviosa-no esta tan mal.

Acelera un poco y suelto un pequeño grito aferrándome a el de nuevo. Se ríe y niega.

-¡No hagas eso!

-Tranquila nada te pasara. Solo no cierres los ojos, te pierdes de mucho.

Asiento sonriendo. Me aguanto un grito cuando acelera más, pero luego término riendo. Porque tiene razón, dejando de lado que primero se te acelera el corazón y te asfixias con el viento. Cuando te calmas el viento no es desagradable y la adrenalina lo hace emocionante. Es como volar, sientes el aire en la cara. Invencible, de alguna manera rara.

Pero sobre todo te sientes libre

Ahora entiendo por qué le gustaban estas cosas a papá.

 

***

 

Le doy mi mano a Cooper cuando finalmente llegamos. Y lo único que hago después de eso es virar mi cabeza hacia un lado viendo el letrero sin poder creérmelo. Lo miro de nuevo y él me sonríe de manera dudosa.

-Uhm... ¿Un...zoológico?

-Vaya, veo que eres buena leyendo. Sí, un zoológico.

-¿En serio?

-Bueno, es tu culpa-abro la boca-tú me prohibiste hacer las cosas que hice en mis anteriores citas. Así que bueno, se me ocurrió esto.

Aprieto mis labios reteniendo una sonrisa, lo miro fijamente y creo que por primera vez lo veo intimidado y nervioso. Podría hacerme la mala y fingir que no me gustaría entrar cuando es todo lo contrario pero no sé si sea buena idea. Como lo dije, nunca lo había visto tan nervioso.

-¿Y qué estamos esperando?

-¿Eh?

Cojo su mano y lo empiezo a llevar hacia la entrada, no se queja solo me mira fijamente. Le sonrío a la señora que está en la entrada y cuando voy a pagar el niega y lo hace, ruedo lo ojos. Ni bien la señora me entrega la entrada, la recibo y cruzo la puerta con rapidez. Una vez dentro no puedo evitar chillar de la emoción.

Volteo queriendo ver donde esta Cooper y este me ve desde la entrada. ¿Qué le sucede? Voy a caminar hacia el cuándo algo llama mi atención y con rapidez me acerco hacia un volante donde dice que animales están.

Quiero gritar cuando veo en el mapa los animales que más curiosidad me dan pero luego asoma otro y luego otro haciendo que elegir se torne difícil. Busco con la mirada a Cooper para que me ayude a decidir y lo encuentro en el mismo lugar. ¿Qué le pasa a este hombre? ¡El tiempo es oro!  

-¡Apura Cooper!-decido gritar al ver que no hace nada más que verme.

Parpadea algunas veces y le da una sonrisa a la señora para luego acercarse a mí. No puedo contener la emoción, lo dije una y lo vuelvo a repetir. Soy una persona que se maneja muchas veces de los sentimientos. Y este es uno de ellos.



MonLexus

Editado: 14.05.2020

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