Te enamoraré

Capítulo 49 "Operación novio"

Operación novio

 

-Alto, alto. A ver si entendí ¿te quieres declarar a Cooper?

Por la mirada que me da pareciera que le hubiera preguntado si tiene el mes o si me puede dar uno de sus órganos, porque parece horrorizada.

Y eso que no me ha visto cuando me levanto con mi pijama de osos y cabellera de medusa.

-Sí-respondo asintiendo.

-Estás loca-afirma Penny dejándose caer en la silla para luego sonreír-Pero así te conocí, y así te apoyare. Total, no seré yo la que lo hará. 

Todas se encogen de hombros concordando un poco con ella. 

-Bien, entonces esto es lo que haremos-dice Sofía-Todos ustedes estarán en una parte del colegio con las notas que tienen las diferentes indicaciones para que él las siga. Si se pierde, tendremos que improvisar.

>>Una vez que él llegué se encontrara conmigo, yo le guiare hacia el jardín, donde estarán Katy y Pamela.

-Bien, acepto este sacrificio, solo por ti-dice la rubia que odia las flores, me río. 

-Cada una tendrá una pelota de fútbol con dos respuestas-continúa Sofía-Sí y No. Cuando él no entienda nada entrará Abigail, y sonriente le mostrará un cartel con la pregunta importante.  

Y así lo hicimos. Con suerte él no se perdió y siguió todos los pasos. Al menos eso entendí cuando caminando de lado a lado tratando de controlar mis latidos, Penny grito que el bombón venia.

Esa chica tenía una obsesión con comparar a los chicos con comida.

Cojo aire y lo suelto de manera temblorosa. Miro a Katy y esta me sonríe queriendo darme confort, le devuelvo la sonrisa de manera dudosa. Mierda ¿Qué hice?-pienso y veo al cielo en busca de ayuda divina si me dice que no.

Si me dice que no, me muero de vergüenza. Me mudo de ciudad y de planeta. ¡Dios mío! Me da un ataque y hasta ahí me quedo.

O me encierro en mi casa, me meto en mi cama y finjo demencia para toda la vida.

Aunque también puedo irme a vivir bajo un puente...

Cierro los ojos. 

No puedo creer que esté considerando esta idea.

Escucho las risas de Darwin y veo como el viene con un teléfono grabando todo. A su lado hay una fastidiada Sofía, supongo que este la ha estado molestando. Como es lo natural en él hacia ella.

Muerdo mi uña muerta de miedo. Siempre creí que dar discursos era lo que más nerviosa me pondría, creí que si alguna vez me pondría fría de los nervios sería cuando alguien se burlara de mis palabras. Creí absurdamente que mi corazón se detendría justo en el momento que miles de personas me vieran.

No fue así, siempre se aceleraba más nunca se detuvo.

Ahora entiendo por qué. Y aquella frase que decía: Entre miles de personas, fuiste tú la elegida.

Porque al ver a Cooper entrar, mi corazón se detiene. Él era el motivo. Lo que miles de personas no lograron, él lo hizo. Y eso tal vez era amor. Algo no explicable pero que tenía la fuerza de hacerse notar.

Porque si te lo ponías a pensar. Nunca nadie te ha dicho como se siente amar, pero has visto su manera de verse. Es inexplicable, como si fuera magia. Y quiero esa magia en mi vida. Así que sonrío soltando el aire que había retenido.

Parece confuso pero curioso sobre todo esto. Al menos hasta que me ve, no abre los ojos. Solo vira la cabeza tratando de comprender. Sin miedo le doy la vuelta al cartel. Todos miran el cartel para luego verme a mí.

Sofía hace unas señas y miro el cartel. Me río al ver que esta de cabeza. Así que lo giro para que quede de manera correcta y lo vuelvo a mostrar.   

-Sé que soy un desastre muchas veces, que hago cosas tontas cuando estoy nerviosa, ¡Incluso parece que pongo todo patas arriba!-me río-Soy muy mala para captar indirectas y a veces se me zafa un tornillo pero te prometo que estoy en el rango de loca normal. Si aceptas ser mi novio te prometo que gritare fuerte en tus partidos, que te celare porque es inevitable no hacerlo pero procurare no ser una loca de celos. Que te besare cuando tú estés celoso y que siempre cocinare alguna cosa para ti. Porque ya sabes lo que dicen “Barriga llena, corazón contento”-me río-Qué me dices Cooper ¿Quieres ser mi cliché?

Antes mis palabras todos gritan emocionados. Siento mis mejillas sonrojarse. Él me ve fijamente antes de empezar a acercarse, retengo la espiración cuando sus pies topan con los míos y con sus manos coge mi cara.

-Sé que eres una lenta para las indirectas y que a veces no solo te falta un tornillo, si no la ferretería completa. Que estás loca de buena manera y que eres buena cocinera. Que te pondrás celosa y también tendré que besarte para que se te pase y sepas que la única que me importa eres tú. Lo cual disfrutare porque me gusta besarte. Te diría que sí pero antes de eso, tengo algo que preguntarte Martins: ¿Y tú quieres ser el mío?  

Me río asintiendo con los ojos algo húmedos. ¡Ya ves, lo que causa la adrenalina y los nervios de ser rechazada! Él aprovecha nuestra cercanía y hace que nuestros labios se junten. Escucho de manera lejana aplausos y gritos pero dejo de prestar atención cuando sus brazos rodean mi cintura.

¿El amor te hace perder la cabeza y la cordura? Sí, definitivamente lo hace.

¡Pero qué importa! Porque si esa persona te ama, lo hará con todas tus locuras y metidas de pie.

Y aunque Cooper no me lo dijera, yo lo sabía.

Ambos habíamos perdido la apuesta. Porque ambos nos habíamos enamorado del otro.  

 

***

 

-¿Y esa sonrisa?-pregunta mi madre al verme abrir la refrigeradora.

-¿No podré estar feliz por el simple hecho de que la vida sea la mejor del mundo, rara y muy hermosa de una manera peculiar?-me río sacando un jugo-¿Qué? ¿Por qué me mira así?

-Porque estos días has actuado como una de esas tarjetas de San Valentín que tienen escrito te amo por todos lados.



MonLexus

Editado: 14.04.2021

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