Te enamoraré

Capítulo 58 "La navidad es el 25 (parte 1)"

La navidad es el 25 (parte 1)

 

Las mejores cosas siempre llegan tarde...

¡Pero eso no justifica que alguien quiera derribar mi puerta con los golpes! Abro los ojos sobresaltada por el ruido y de manera tonteada camino hacia la puerta.

Abro y cuando lo hago unos brazos me rodean hasta asfixiarme. El aire se me va y mis ojos se abren de par en par al ver a ambas mujeres. Oh, dios mío.

¡Es que de verdad ha llegado el espíritu navideño!

-Abi-dice y besa mi mejilla para luego soltarme.

Voy a responder cuando soy atraída a otro abrazo, uno menos enérgico pero con igual de amoroso. Pero en esta ocasión no soy elevada, soy sacudida de lado a lado.

-Gusto en verte querida-dice y me deja en el suelo.

Asiento, ya que es lo único que puedo hacer luego de que mi cerebro se haya batido. Veo como camina detrás de la menor que está en la sala y coge aire antes de...

-¡Buenos días familia!-grita estirando lo más posible el “Buenos” 

-¡Feliz Navidad!-grita mi otra tía.

Cierro la puerta a mis espaldas y veo como bajan en fila india todos frotándose los ojos con sueño. En el mismo orden que bajan empiezan a saludar a mis tías pero no veo a Cooper y decido subir las gradas. En el camino me topo con Caleb y le doy una sonrisa de saludo, paso por su lado pero no doy más de dos pasos cuando su mano me retiene del brazo.

Volteo a verlo con rapidez y él me sonríe.

-Lamento lo de anoche.

-¿Te refieres a esa guerra infantil que querías provocar?-se encoge de hombros y suelto un suspiro-No es a mí a quien debes pedir disculpas.

-Se lo pedí también a él.

Alzo las cejas con curiosidad.

-¿Y qué te dijo?

-No puedo decirte.

Rayos.

-Está bien-me resigno cuando lo veo incómodo-¿Él sigue adentro?

-Sí, aún está dormido. ¿Él no sabe nada de la tradición que tienen tus tías, verdad?

-No-me río y sonrío de manera maliciosa-Pero pronto lo sabrá.

-Pobre de él.

Suelto una risa y abro la puerta despacio. Saco la cabeza y de puntillas me dirijo hacia la cama que está en el suelo. Ayer nos repartimos las habitaciones por eso yo dormí con Hailey y Ben mientras que en el otro cuarto durmieron Caleb y Cooper. La señora Madison se fue en la noche con sus dos minions verdes porque tenía un chequeo médico en la mañana.

No es por nada pero ojala les saquen sangre. Nadie hace llorar a mi hermano, ni siquiera Hailey lo hace, y eso es decir mucho. Así que esperaba ¡Sangre por sangre! 

Lo que fue intrigante porque cuando designaron las habitaciones Cooper parecía feliz y Caleb algo intimidado.

Aunque es normal que él tuviera algo de recelo, después de todo estaba siendo muy competitivo con Cooper.

Me arrodillo y sonrío al verlo dormido. Con un brazo está abrazando la almohada y su cabello esta desordenado. La cobija se arremolina en su cintura y sonrío acercándome más hacia él.

Mi cara queda frente a la suya y me acerco tratando de detallar su rostro. Aunque lo conocía de perfección. Inclino la cabeza hacia un lado, tengo dos opciones. La primera es despertarlo sacudiéndolo, la segunda es besarlo y la ultima...

Me gusta la última.

Sonrío maliciosamente y sin que se lo espere estrello la almohada contra su hermoso rostro. Él salta sobresaltado al tiempo que empiezo a reír.

-Buenos días bello durmiente-digo con una sonrisa.

-¿No había un mejor modo de despertarme?-se queja hundiendo la cabeza en la almohada.

-Sí, pero este fue el que más me gusto.

-Debí imaginármelo.  

-Vamos, levántate. Hay una sorpresa más en navidad.

-¿Me dirás que tenía ese regalo?-pregunta.

Ante el recuerdo de ayer en la noche me quedo en blanco. Recibí varios regalos, uno de ellos fue el de Katy que me dio cuando salimos del programa. Lo deje bajo el árbol y cuando fue media noche y toco abrirlos me topé con su “grandioso” regalo.

Después de abrir el regalo de Cooper y sonreír bobamente con las mejillas sonrojadas, me volví más blanca que el mismo papel. Porque la sangre que había tenido acumulada en las mejillas se me fue del cuerpo cuando vi que era aquel regalo.

Por fuera era un regalo normal, pero por dentro...era otra cosa.

Había un conjunto de ropa interior, pero no cualquiera. La etiqueta decía otra cosa, y la nota-¡Por que sí, la sinvergüenza había incluso escrito una nota!-me confirmaba que no era una ropa interior cualquiera.

“Espero que con esto al dormir no tengas frío. Aunque lo que menos harás si Alan ve esto será dormir.

Te amo <3 ¡Feliz Navidad!”

Seguro en ese momento abrí los ojos y mi boca casi topa el piso. Y cuando Cooper quiso ver que me había regalado cerré la funda y balbucee un poco antes de subir corriendo a mi habitación a esconderlo en mi armario.

Cuando lo vi lo primero que pensé fue “Debe ser una broma” para luego sonrojarme de vergüenza y luego ponerme blanca al oír la voz de Cooper preguntando que era.

Nunca. Jamás. En mi vida. Le diría que tenía ese regalo. Jamás.

-No.

-¿Por qué? ¿Qué tiene?

-Nada malo, es un regalo muy común y corriente. No tiene nada de especial.

-¿Y por qué no me dejas verlo?

Madre mía, ¿Cómo le digo al chico que es ropa interior provocativa y deje de preguntar sobre el tema? No, mejor dicho: ¿Cómo hago que olvide ese tema para no decirle aquel peculiar regalo?

Porque...

Porque....

¡¿Qué rayos le digo?!

¡Cerebro! ¡Por dios, piensa algo! Eres bueno en matemáticas, biología, física y otras cosas ¡¿Por qué no puedes pensar rápido una respuesta?!

Si mi tía ayer hubiera estado de seguro me hubiera obligado a mostrarlo frente a todos. Es lo único bueno de que ellas vinieran este día. Un momento... ¡lo tengo!



MonLexus

Editado: 14.05.2020

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