Te enamoraré

Capítulo 65 "Pollito (parte 1)"

Pollito (parte 1)

 

Toda acción tiene consecuencias.

Todo es más fácil sacar que guardar.

Y sobre todo... ¡un sábado es lo mejor para hacer todo!

Gruño refregando con fuerza el espejo del baño antes de rociar agua y secarlo con un pedazo de tela. Cuando veo mi reflejo sonrío.

-Limpio, como debe ser-dice Hailey entrando.

Entrecierro los ojos en su dirección.

-¿Estás ignorándome?-pregunta cuando paso a su lado y voy hacia la cocina, me sigue-¡Oye! ¡No me ignores! Soy un muy hermoso ser como para ser ignorada.

La sigo ignorando y una vez que guardo las cosas, subo y empiezo a apilar los libros de la biblioteca. ¿Se acuerdan de cuando arregle mi cuarto para salir? Ya pues, también seguro recordaran cuando mi madre dijo que debía limpiar la biblioteca.

Ella lo hizo, y ahora se ha acordado. Así que madrugo a darme el desayuno para que empezara a limpiar. Para el colmo mío, también me tocaba limpiar el baño.

Y Hailey solo estuvo burlándose. 

Mujer insensible.

-¿Vas a ignorarme todo el día? No es justo-se queja-Aunque pensándolo bien ¡Me la debes! No tienes razón para enojarte de mis burlas.

Sin poder contenerme termino soltando una risa recordando la charla que tuvo con las tías.

-Y yo soy la mujer insensible-se queja.

-A veces das miedo-comento.

-Y tú a veces hablas entre dientes.

Me río y saco una gran cantidad de libros que provoca polvo. Por suerte no soy alérgica, hay otras personas que sí lo son. Sofía lo es. Lo cual es algo extraño porque ama limpiar la biblioteca de Little School.

-Bueno, te dejo. Tengo que ir a la casa de Kayle, tenemos trabajo en grupo.

Alzo mi mano con el pulgar arriba y cuando sale prendo mi teléfono y pongo música. Cuando suena la canción de inmediato la canto mientras limpio. Así paso mi tiempo, entre libros, polvo y música.

Mi cabello estaba recogido en un moño desaliñado porque empezó a estorbarme y de lo que estaba sudando me he sacado el saco quedando en una camisa de manga larga de color morado junto a mi short y mis pantuflas.

Ubico los libros que recién saque y subo el volumen del teléfono cuando suena una música que me gusta mucho. Empiezo a cantarla, o más bien a gritarla mientras los ubico, muevo mi cabeza y en una parte doy incluso una vuelta.

Cierro los ojos y canto el coro mientras me muevo pero mi cuerpo se paraliza cuando oigo unos aplausos.

Ay madre mía. Se me ha acabado el concierto.

-¿Qué haces aquí?-pregunto con ojos abiertos-¿Por qué no tocas?

-Lo hice-se encoje de hombros con una sonrisa-pero no oí una respuesta y entre. Ahora veo por qué no lo oíste.

Mis mejillas están calientes que sé y puedo jurar por todo los helados del mundo que estoy más roja que tomate. Y el que yo este conmocionada y sonrojada hace que su sonrisa crezca.

-Ya deja de estar rosa-dice acariciando de manera dulce mi mejilla.

Pasa de mi lado y se deja caer en uno de los sofás. Me quedo un rato procesando mi vergüenza y muerdo mi labio antes de voltearme. Tengo que saludarlo al menos.

No puedo irme en un avión a otro país, sacar la maleta sería muy obvio.

Así que me acerco a él y caigo a horcadas sobre su cuerpo, pongo mis manos en su pecho para luego subirlas hacia sus mejillas y las acaricio. Pienso por un momento en estirar sus mejillas pero la idea se va cuando sus brazos rodean mi cintura. A veces me pregunto si mi corazón dejará de latir con fuerza contra mi pecho cuando estoy con él.

Sin pensarlo mucho cojo su rostro y lo acerco para besarlo. Se sorprende al inicio pero luego me estrecha un poco más contra él. No soy experta en besos pero creo que no lo hago mal cuando me inclino más y su mano coge mi nuca para profundizar el beso.

Me estremezco cuando su otra mano deambula por mi cintura. Sonrío contra sus labios y me alejo dejando que se rocen.

-Mi madre esta abajo-susurro

-Lo sé-responde con la voz algo ronca sin dejar de ver mis labios.

-Así que no podemos hacer nada-comento.

Me da una sonrisa divertida. 

-Sin ella tampoco vamos a hacer nada.

Frunzo el ceño desconcertada. ¿Eso es un rechazo? ¡Bueno! ¿Cuántas veces él me ha rechazado?  ¿Tres? ¿Cuatro? No entiendo...

-Eres raro-suelto haciendo que suelte una risa.  

-No soy raro pero ya te lo dije, lo haremos cuando estés lista.

-¿Y si ya lo estoy?-pregunto jugando con el cuello de su chaqueta.

Suspira con fuerza mientras ve hacia otra parte de la habitación.

-No lo estas.

-¿Y tú como sabes eso?-alzo la cabeza con el ceño fruncido-yo creo que tú no eres el que no está listo.

Mis palabras le sorprenden. Enmarca una ceja y cuando voy a retractarme, dejo de estar sobre él, y paso a estar abajo de él. Suelto un grito y con los ojos abiertos lo miro fijamente. Sus manos están a mis lados, enjaulándome.

-¿Crees que no te deseo?-pregunta en un susurro-¿Es eso?

Mi cerebro se paga y no sé cómo reiniciarlo. ¿Ven? ¡Por esta razón no es bueno jugar con fuego! ¡Se te quema la cara de la vergüenza!

-Yo...yo-empiezo a balbucear haciendo que sonría.

-Por qué lo hago Abigail. Te deseo, pero más que desearte, te quiero. Y no te quiero para un momento, te quiero para fastidiarte y hacerte sonrojar. Te quiero ver reír y para más cosas. Pero todo a su tiempo. Así que deja de ser una niña tonta ¿quieres?

Se aprovecha de que soy una estatua de hielo y deja un beso en la frente antes de pararse del sofá. Con lentitud me siento.

-Eres un idiota-digo con las mejillas sonrojadas. 

Sonríe y tiene el descaro de guiñarme un ojo.

-Es un talento que tengo.

 

***

 

-¿Han visto a Pamela?-pregunta Katy llegando-Tengo que darle algo.

-¿Un regalo?-pregunta Sofía-¿No es su cumpleaños, verdad?



MonLexus

Editado: 14.05.2020

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