“te Quiero Lejos... Pero Te quiero” (tq1)

1. “Me agradas, Kathia”

Otro día más en el que asistía clases con un cansancio terrible, una vez más estuve despierta hasta bien tarde en la noche para terminar un libro. El profesor parloteaba incesante mientras me quedaba pensado en lo que ocurtiría en el próximo episodio, era un libro de misterio que aún no terminaba. No duré mucho pensando en eso. Se me ocurrió en ese momento cerrar los ojos, sólo sería un momento.
 


—Señorita Smith, ¿le aburre mucho mi clase? —dijo el profesor de Literatura —Si quiere le doy una almohada para que se sienta más cómoda.

Al parecer me quedé dormida, pero qué le iba a hacer. En este momento estaba tratando de reprimir un bostezo. Estaba segura de que si bostezaba el profesor me mandaría directo a detención.

—Disculpe, profesor. Será la última vez que...

—Eso me dijo la clase pasada. Haga el favor de atender antes de que se arrepienta.

Media hora después tocó el dichoso timbre. Salí prácticamente corriendo de allí. Llegué al comedor disfrutando del silencio que reinaba al estar tan vacío. Me senté a esperar a que llegaran mis amigas, Amy y Erika. Ambas eran de personalidades muy opuestas, mientras que yo permanecía neutral entre ellas

—¡Kathia! Por fin reaccionas. Oye, gracias por esperarnos, pero podías haber pedido algo en la cafetería —Esa era Amy que se sentó junto a Erika que ya lo había hecho.

—No importa, no tengo hambre.

—Pues si no les importa, yo sí —Intervino Erika que se levantó de ggolpe de su silla y se dirigió a la fila que hacía cola en la cafetería.

—Ella siempre tiene hambre. —Amy negó con la cabezaorando en su dirección

—Cierto, pero que le vamos hacer. —Sonreí pensando en la locura de Erika.

Cuando Amy y yo hablábamos, sentimos una risa conocida y fruncimos el ceño mirando a donde provenía. Pude notar a Erika hablando c9n el chico nuevo. Parecían estar coqueteando por la manera en que se acercaban y las miradas insinuantes, hasta que el coqueteo pasó a algo no muy sutil.

—Vaya, Erika es rápida. Y Ryan, creo que se llama, tampoco se queda atrás. —Murmuró Amy.

Ese era el nombre del chico nuevo. Con tan sólo un par de semanas consiguió una popularidad inmensa. Tanto así, que a cualquier fiesta planificada era sin remedio invitado y tenía a su disposición una hilera de chicas que se le rifaban. Era muy envidiado y admirado a partes iguales, y su carácter podía llegar a intimidar. No sería honesta si dijera que no me atraía, la verdad era que me gustaba mucho, pero creo que era así para todas las chicas que lo conocían.

Un ruido ensordecedor interrumpió mis pensamientos anunciando la continuación de las clases. Las dos nos levantamos de los asientos como los demás estudiantes y nos acercamos a Erika. Aún con el comedor vacío a excepción de nosotras y el chico seguíamos esperando a que Erika terminara de restregarse con Ryan, pero no parecían querer poner fin. No me quedaba de otra que interrumpirlos, porque Amy era muy tímida para hacer tal cosa.

—hgg... hgg —Carraspeé y nada, toqué el hombro de mi amiga y ésta pareció al fin darse cuenta de lo que le rodeaba. —Erika, tenemos que ir a clases.

—Ya voy, chicas. Sigan sin mí, en un rato las alcanzo —Respondió Erika sin dejar de rodear con los brazos el cuello de Ryan. —¡Nos vemos!

Nos despedimos y salimos de allí huyendo de la escena, que estábamos seguras, se avecinaba.

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Mientras caminábamos por el aparcamiento en busca del auto de Amy, iba pensando en si ir a la fiesta del sábado. Se celebraba por la única razón de que ese día acontecía el muy esperado partido de fútbol de nuestro equipo.

—¿Vas a quedarte a dormir en mi casa? —Me preguntó Amy. —Erika me dijo que no podía.

—Sí. Recuerda que nos toca maratón de pelis —Dije entusiasmada —Por favor, que tu hermano no se una a nosotros.

Su hermano era tres años mayor que nosotros ( la misma edad que el mío). Él era simplemente hermoso, pero yo siempre lo seguiría viendo como un hermano.

—Tranquila, creo que Ethan sale hoy con unos amigos.

En el trayecto a mi casa Amy seguía contándome de los amigos de su hermano. No los conocía, pero por lo que me contaba son dignos de ver. Ya no me llamaba mucho la atención como antes este tema hasta que mencionó ese nombre.

—¿Sabes que mi hermano conoce a Ryan? Dice que entrenan en el mismo gimnasio. Según Ethan se le da muy bien el boxeo —Dijo mientras paraba el auto frente al umbral de mi casa.

No le dije nada.Me despedí de ella y entré a mi casa. Esta era sencilla pero muy acogedora. Aquí vivíamos mi madre, mi hermano y yo.

Mi padre... que podía decir de él. Es una historia muy sencilla. Padre se divorcia de madre, madre se queda con nuestras custodias, padre se va de casa y madre se muda con sus hijos. Es simple, pero dolorosa. Pero prefería eso, a seguir oyendo las discusiones que constantemente llenaban nuestras cuatro paredes.

—Mamá... —Empecé a llamarla, pero nadie me respondió —Mamá...

Entré en la cocina y en la encimera se encontraba una nota con la cursiva letra de mi madre.

Hija, hoy tengo guardia en el hospital. Prepara la cena para ti y tu hermano.
Te quiero

Como no dormiría en casa solamente preparé la cena para Alan, quien se encontraba en ese momento entrenando (Sí, también es boxeador).

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Terminaba de guardar lo que necesitaría en la mochila cuando tocaron a la puerta. Mi hermano no sería y mi madre tampoco. Bajé las escaleras y abrí la puerta.

Ojos verdes, pelo castaño casi claro, me llevaba una cabeza y media, tenía una mirada intimidante. Ryan...

—Tú amiga se dejó el bolso en mi casa. Como no sabía donde vivía, se me ocurrió traértelo a tí —Dijo con una sonrisa, que le quedaba increíblemente bien, mientras me daba el bolso.

Seguí mirándolo anonadada —¿Cómo sabes donde vivo?

Fue lo único que se me ocurrió decir. Sus ojos me tenían hipnotizada, aún tratando de descifrar su color exacto. Volvió a sonreír.



Summerlost

Editado: 22.08.2019

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