Tempos

Capítulo 2

Emprendió viaje hacia lo más profundo de la cueva, y yo quedé paralizada totalmente, no podía moverme ni respirar, parecía una estatua en aquel lugar.

"No eres tan humana como crees Steffany".

Está jugando, ¿verdad?

Quizá esto solo sea una especie de broma, una muy planificada, pero... sus ojos, sus ojos verdes transmitieron una historia. En ellos vi reflejada a gente sufriendo, vi cosas que dudo que no sean verdad.

Es un secuestrador Steff, te tomó a la fuerza, te ha metido cosas en la cabeza. Te quiere asesinar.

¿Lo quiere? 

—Será mejor que me sigas si no quieres que te encuentre—reaccioné y comencé a caminar en su dirección.

Al menos que te demuestre que todo es cierto, no le creas. 

Planeé hacerle creer que me tenía bajo su control, planeé ir de su lado, que confíe que le creo. Y justo cuando lo vea necesario, que tenga la oportunidad... atacarle. 

¿Funcionará? No lo sé. 

—Y... ¿quién es ese tal Axel?—pareció molestarle, ya que suspiró con disgusto y no volteó a verme, sino que siguió su camino sin hablar por más de cinco minutos.

—Si no hicieras tantas preguntas, todo sería mucho más fácil—soltó sin más.

—Ajá ¿y tu crees que yo me quedaré callada y no preguntaré nada, después de que me trajiste a rastras hasta este lugar, me mostraste cosas raras con tus ojos, un reloj me persigue y para colmo me dijiste que no soy tan humana?—otro suspiro salió de sus rojizos labios.

—Okey, es buena justificación, pero primero: no es un reloj, aquí no es como tu mundo, recuerda; segundo: no solo te persigue a ti, atrapa a todo aquel que encuentre, no te creas tan especial. Y tercero: no, no eres tan humana, por la sencilla razón que un humano no preguntaría tanto como tú—habló muy rápido, tanto que solamente pude entender ciertas cosas, más que todo lo último.

—Creo que deberías saber que eres un tanto odioso.

—Me obstinan tantas preguntas—se volteó hacia mí haciendo que tropezara sin querer con él. Una vez que nos reincorporamos, habló—Escucha, Axel es un ser muy poderoso, algunos creen que mucho más que el Tiempo, pero es algo que todavía no se ha comprobado, nunca se ha enfrentado a él, y el tiempo nunca se atrevió a atacarlo. Creo que te puede ayudar.

—¿Por qué no solo me sacas de este bosque y ya?—pregunté con ironía.

—Porque si sales así, morirás, él sabrá que estuviste aquí y tratará de matarte como lo hace siempre en tu mundo.

—Agotándose—completé.

—Exacto, pero eso será de golpe, no de poco a poco.

—¿Cómo sabes tanto de lo que él hace allá afuera?

—¿Puedes callarte por una vez en todo el camino?—preguntó de una forma que sonó más bien a una orden.

—Espero que ese Axel sea mucho más amable que tú—rió con ironía.

—De todos los dones y virtudes de Axel, cordialidad no es uno de ellos.

—¿Aquí todos son así?

—Yo no soy así.

—Ajá sí, y yo no soy adicta a los libros—respondí. 

—Mira, por lo general yo soy una persona amable, eso dicen aquí y yo siento que es así, lo que pasa es que tú... —se detuvo en seco y sus ojos se expandieron llenos de sorpresa y horror.

—Yo ¿qué? —no respondió sino que sus ojos se clavaron por encima de mis hombros—¿Acaso hay algo mucho más interesante detrás de mí?—No recibí ninguna respuesta por su parte, sino que otra voz respondió por él, una muy tenebrosa, casi en un susurro de terror.

—Unos dicen que monstruos. 

Monstruos... 

—Averígualo por ti misma—era una voz muy particular, como de varias en una. No pude contestar sino que me quedé estática, el terror me había consumido ahora mucho más—Tic-toc final para ti—alargó la última palabra.

Carl se encontraba en un estado de shock que ni el mayor grito lo haría despertar, aquello me llenó aún más de miedo.

Y tú no le creías a ese tal Carl. ¿Ahora qué harás? 

—Oye, deja a ese chica en paz—una chica pelirroja y con ojos como de fuego apareció—¿Quieres por las buenas o por las malas?

—Emily—la rara criatura, la reconoció y se colocó en una posición de defensa, dispuesto a luchar contra ella—¿por cuál gano?—hubo unos segundos de silencio y una sonrisa maliciosa apareció en el rostro de ella. 

—Por ninguno—respondió finalmente.

La criatura fue a atacarla, pero esta sacó una de sus manos, la cual destellaba una llama azul, y en un solo movimiento lo destruyó, dejándolo inconsciente, tal vez ya sin vida.

—No era un minuto que me agradara—Se acercó a mí y en un chasquido despertó del sueño a Carl. Este cuando la vio, se dilataron sus pupilas y un pequeño rubor apareció en sus mejillas.

—Emily—pronunció su nombre como si fuera lo más preciado del mundo.

—Te paralizaste—dijo sin mucha importancia y siguió caminando.

—No, no lo hice, veinticinco siempre logra dejarme en un estado de shock que no puedo controlar...—se vio interrumpido por la chica.

—Lograba, recuerda que lo maté—se calló por unos segundos cuando volvió a hablar—ah, verdad que no lo recuerdas porque te paralizaste—Okey, esta chica es muy engreída.

—Que no me paralicé

—Hey, hola ¿Me recuerdan? Yo existo—Traté de hacerme notar pero recibí una respuesta para nada agradable de parte de ella.

—Lastimosamente. Escucha Steffany, salvarte la vida fue más una obra de caridad porque Carl decidió cuidarte; por alguna razón fue, no sé cual pero cuando Carl cuida de alguien significa que es importante—Esta chica no me cae muy bien.

Fui a reclamar pero me vi interrumpida por alguien más. 

—¿Steffany?—una voz ronca masculina se escuchó—¿Steffany Jones?

—Aaamm, ¿Si?—respondí curiosa.

¿Cómo es que todos saben mi nombre? 

Tenemos un don... conocer a todo aquel que viene aquí. 

Entonces no estaba citando el diálogo de una película.

Un chico como de unos veinte y tantos años, casi treinta, con unos ojos azules profundos apareció en mi campo de visión. Me sorprendí cuando vi que este chico se inclinó ante mí.



Genesis Bastidas

Editado: 06.09.2020

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