Tentación

๑∆CAPÍTULO 19∆๑

JANUS:

sonido de mis dedos tecleando sin parar las últimas escenas que se habían plasmado en mi mente. El olor a chocolate caliente invadió mis fosas nasales ¡Navidad! Se acercaba y Vancouver me espera. La linda de Amber había traído unos aperitivos navideños que disfrutaríamos compartiendo todos nosotros.

—¿Ella es así siempre?

—La mayoría de veces

—¿Pastelitos? Mi abuelita me decía así —NY se ríe mirando a la pelinegra— es como esas niñitas que comen mucha azúcar y ven películas de unicornios con muchos arcoíris y ojitos muy grandes para sus rostros.

Ahora yo soy el que no puede evitar reír frente a ese comentario.

—¿Qué? Me vas a decir que tú no lo crees. Por cierto no soy un loca economista —se apoya en mi hombro—, aunque debo admitir que los libros de luces con compartimientos son buenos para ocultar mi marihuana —estalla en risas—, tu cara, lo dijo todo.

—¡Chicos! —grita una voz chillona—. La jefa también va a celebrar con nosotros.

La pelinegra estaba con una sonrisa de satisfacción al tener a Brooklyn a su lado, su expresión de superioridad preeminente pasó por cada uno de los empleados hasta quedarse en mí. Sus ojos verdes me observaron un tiempo para luego voltearse como si le molestara mi presencia. La gran idea de Amber y Olivia fue unir tres escritorios y las sillas para repartir galletas, brownies, chocolate caliente y otros postres más.

—Gracias a todos por pasar este día, ya que mañana estaremos en nuestro retiro y después llega la navidad. Siempre es bueno conocernos como compañeros y establecer buenos lazos, no siempre son los mejores pero que podemos hacer —Olivia muestra una sonrisa forzada— nos hemos aprendido a soportar. Amber y yo nos propusimos hacer esto para compartirlo en esta peculiar familia de trabajo.

aplaudimos al acabar de escuchar el pequeño discurso.

—Me parece muy bien que tenga ese pensamiento señora Olivia; el compañerismo no se ve muy seguido —hablo Brooklyn— no siempre está presente pero una familia se quiere con defectos y virtudes… —su teléfono sonó—. Debo contestar.

El discurso se hizo presente, cada uno debería contar una anécdota que había pasado en la oficina; agradecí que NY tampoco allá pasado muchas, ya que las mías no llegaban ni a la mitad de lo que ese grupo había pasado.

—He estado dos años aquí pero ni idea de lo que cuentan —susurra la pelirroja haciéndome reír con su cara graciosa

Veo que me llega un mensaje de texto.

Número desconocido: Ven a mi oficina.

Janus: No estamos en horario de oficina ;)

Espero respuesta pero no la hay.

—No eres la única, he pasado algunas cosas con ellos pero su historia es muy larga —el sonido de la campanita me alerto—. Al menos tú me ganas en los años de trabajo.

Número desconocido: ¿Puedes venir?

Janus: ¿Ahora?

Número desconocido: ¡Ven! Quiero que estés aquí, necesito que me ayudes con algo

Janus: Trabajo para la empresa, no para ti. Es solo sexo después de todo.

Mi teléfono siguió sonando pero lo ignore.

—¿Qué tienes Janus?

—Yo, nada. Solo estoy algo ansioso por la navidad —le respondo al castaño

—Pareces enfadado —me da una mirada y luego ve a NY— ¿Te hizo algo?

«¿Complicado? Que vas a saber de complicado si no haz amado a tal punto de perderte en los sentimientos y morir ahogado en ellos»

Los chicos empezaron a hacer bromas sobre cómo nos veríamos de mujeres y como Amber quería hacer su obra buena del día se ofreció a maquillarnos, Olivia nos seguía dando postres que había preparado con mucho esmero mientras Sun Hee se mantenía callado observando todo con suficiencia. Mañana teníamos que venir un poco más temprano para ir al retiro de empleados.

—Janus

Volteé topándome con el cuerpo de Brooklyn, incluso en los servicios higiénicos era inevitable encontrármela.

—Si señorita Walsh —soltó una risa sarcástica— me tengo que ir, así que si me disculpa

—Te disculpo. Puedes dejar de portarte como un niñato y hacerme caso.

Ahora yo era el que reía, su comentario es tan vacío como su comportamiento. La dueña del control y mandamás de la oficina molesta por mi comportamiento.

—¿Por qué estás así? —cuestiona acercándose a mí— incluso prefieres ignorarme ¿Es por lo de…

—¡Es por todo! —interrumpo—. No te veo como un pedazo de satisfacción tal vez te guste que lo hagan pero yo no lo hago, te estaba molestado pero luego sacaste el tema y tu respuesta no fue la más indicada

—¡¿Qué esperabas que respondiera?! Un te amo fingido —eso dolió pero preferí no mostrarlo—, no quiero relaciones, he tenido las suficientes para darme cuenta que son tan artificiales y ridículas que lo único que pueden hacer es perder el tiempo.



Artist.31

Editado: 15.10.2019

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